En términos numéricos, se estimó que aproximadamente facturó 1.190 millones de dólares. Es el valor más alto para el periodo 2002-2024, según los datos que reveló la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional (AAICI), que depende de Cancillería. Según ese registro, el volumen exportado por el país representó el 23% del total de las ventas mundiales, superando a países como China, Estados Unidos y Brasil.
Esta última década fue crucial para la industria nacional del maní, que a su vez es una de las que no tiene derechos de exportación: el valor de las ventas al mundo aumentó un 80%.
Además, el informe registró un récord histórico de siembra de maní en el país, con 530.200 hectáreas implantadas, lo que asciende a un 23,3% más que el año anterior.
La exportación del maní se divide en cuatro categorías grandes: del total, el 80,1% (US$ 955 millones) se ubicó dentro del rubro “Maní crudo sin cáscara”, que incluye las variantes “maní con piel” y “maní blancheado”. Otro 12,2% (US$ 145,5 millones) ascendió a “Preparaciones de maní”, que contemplan el “maní tostado” y la “manteca de maní”. También se registró un 7% (US$ 83,7 millones) que corresponde a “Aceite de maní”; y un 0,7% (US$ 8,6 millones) a “Subproductos de la extracción del aceite”.
En ese contexto, desde la Cámara Argentina del Maní (CAM) recordaron que se logró transformar en una verdadera economía circular: la cáscara del maní se utiliza como fuente de energía renovable, se puede usar para la elaboración de alimento para mascotas, como relleno de suelos o en la fabricación de materiales de construcción sustentable, y hasta fines medicinales.