Manuali, nuevo presidente de la UIC: "Creíamos que el segundo semestre iba a ser mejor para la industria"
Es el primer representante de la rama metalúrgica en conducir la Unión Industrial de Córdoba. Se puso al frente de la exPerkins en 2001, a punto de ser cerrada, y logró reconvertirla. Admite que el contexto hoy es desafiante
El flamante presidente de la Unión Industrial de Córdoba (UIC), José Manuali, admitió que cuando comenzó 2026 había una previsión de un segundo semestre con mejoras para el sector productivo que se fueron diluyendo a medida que los meses corrieron. “Hoy la industria está en modo resiliencia”, admitió a Puntal el empresario que en 2001, en plena crisis económica, social e institucional del país, se puso al frente de una epopeya para hacer resurgir a la exPerkins (hoy Pertrak) y 25 años después asegura haberlo logrado. Esa misión puede serle útil hoy, en un contexto complejo para el conjunto de industrias que pasó a representar como presidente de la entidad fabril.
Es ingeniero mecánico e ingresó hace 30 años a Perkins donde en gran parte de su trayectoria se dedicó a temas administrativos y finalmente se puso al frente de la reconverrsión de la empresa hasta que llegó al actual puesto de director general. A partir de allí abandonó el rol “de rata de laboratorio”, como le gusta definirlo, para iniciar una participación en las gremiales empresarias. Se sumó a la Cámara de Industriales Metalúrgicos y Componentes y luego a la UIC. Hoy, es el primer representante de esa cámara en conducir la Unión Industrial de Córdoba.
“Entiendo que la UIC es la institución empresaria más relevante de la provincia, porque representa a 8 cámaras regionales, unas 16 sectoriales, más 120 o 130 firmas individuales. Pero si agrupamos todas las empresas directas e indirectas, estamos hablando de unas 2.000 en la provincia. Es muy potente por la diversidad, por los tamaños, por la variedad de sectores. Obviamente que tengo por delante una curva de aprendizaje que la tengo que hacer de forma rápida y para eso el desafío de escuchar y entender a todos los sectores para representar su voz”, detalló Manuali.
Además asume en un contexto en el que la industria no la tiene fácil...
Sí, sí. Hoy la industria está en modo resiliencia. Si uno hace un promedio el sector tiene una leve caída, pero después hay -dentro de esa caída- algunos pocos sectores que crecen y otros muchos que siguen cayendo con respecto al año anterior. Por ejemplo, el textil, maquinaria y equipos, automotriz, indumentaria, que son los de caídas más fuertes. Nosotros cuando comenzó el año imaginábamos que el segundo semestre iba a ser bueno respecto al primero. Pero a medida que fuimos llegando al comienzo del segundo semestre, las expectativas siguieron caídas, con retrocesos. Y la verdad que está complejo.
¿Qué lectura hace de ese contexto?
Creo que hay un recomodamiento general de la economía. Y ahí hay un tema muy importante que es el tema de los precios relativos; no es lo mismo una economía cuando venía cerrada que la economía hoy abierta. En ese marco, la matriz del consumo cambió. En paralelo tenemos la estabilización de las variables macroeconómicas, básicamente la inflación baja, y entonces ya muchos que antes compraban de manera anticipada hoy ya no lo hacen. Lo cierto es que la demanda no se reactiva, que es la principal preocupación que tiene hoy la industria y también los comercios. Por eso hoy todo el mundo está empezando por primera vez a trabajar mucho con sus costos y por eso creo que es muy importante para todos los actores privados el tema de la profesionalización de la gestión, el tema de la incorporación de tecnología.
¿O sea que a comienzos de año esperaban un segundo semestre mejor del que finalmente se está dando?
Sí. Hoy las empresas están siendo mucho más cautas a la hora de esperar una reactivación de la demanda, esa es la realidad; porque no se está viendo. Me parece que nos tenemos que empezar a acostumbrar a que esto va a venir muy de a poquito. Después de la crisis que tuvimos con el tema de las elecciones en el segundo semestre del año pasado, que complicó mucho todo el tema de las tasas de interés, hoy vemos que los créditos tanto para personas como para empresas no se dinamizan porque sigue sin haber tasas competitivas o en línea con la inflación, y eso también hace retardar un poco el repunte del consumo.
¿Qué incluyó en la carpeta de temas prioritarios de agenda para el inicio de la gestión?
Tenemos un capítulo de temas puertas afuera. Hay una agenda muy fuerte que tiene que acelerarse y que incluye el tema de la presión tributaria, el cuello botella de la infraestructura. Y en este mundo cada vez más abierto, más conectado y más competitivo necesitamos también que el Estado, en los distintos niveles, se meta dentro del mismo barco donde está el sector privado, que es el motor de la economía, y también ajuste y empiece a mirar su estructura de costos. El sector privado, para poder crecer y subsistir, va a necesitar ser muy, muy productivo y eficiente, pero también va a necesitar un Estado muy competitivo y eficiente. Hablamos de presión tributaria y de reducción de burocracia, porque las empresas necesitan simplificación para funcionar y eso es clave. Porque la burocracia es dinero al final del camino, o por más gente, o por más servicio, o por más honorario.
¿Y la infraestructura?
Es clave. Si nosotros no tenemos infraestructura, no tenemos ruta, no tenemos gasoducto, bueno, en algún lugar de la ecuación de los costos termina impactando. Hoy estamos a la mitad del río, y tenemos que estar todos juntos, sector privado y sector público, para poder competir con el mundo.
¿Qué mirada tiene de la gestión económica del Gobierno?
Creo que la economía como estaba pensada en el Gobierno anterior era inviable. Fue muy grave lo que pasó. Al final las empresas sí tenían una demanda, pero no tenían los insumos para producir, y cuando tenían que pagar al exterior no lo podían hacer. Creo que la macroeconomía del gobierno actual coincide más con lo que ocurre en el mundo. Y por ese lado no tengo nada por decir. También parece fácil, pero no lo es, hacer un cambio después de tantos años de trabajar de una manera. Pero al mismo tiempo el Gobierno tiene una mirada muy sesgada y cree que el país va a funcionar con los sectores de Vaca Muerta, la minería, el campo, y el resto de los sectores por ahí, si están o no están, no importa tanto. Yo creo que nuestro país va a salir con todos los sectores, no con un solo sector, para que la sociedad sienta que se está derramando y que les llega a todos.