La comercialización de maquinaria agrícola confirmó su declive en el cierre del primer semestre, un sector clave para gran parte de las localidades del interior de Córdoba, SantaFe y Buenos Aires. Es que en esas provincias se patentan 3 de cada 4 maquinarias nuevas en el país.
Vale destacar que, en el contexto actual, el sector de maquinaria agrícola está entre los de mayor caída (-6,6%), teniendo en cuenta que el nivel general de la industria se encuentra cerca de 1% por encima de la que tenía en el año previo, y mientras hay al menos 10 ramas industriales características de importancia que se encuentran en niveles de producción con importante crecimiento respecto de 2022.
Se observa con atención la realidad de este sector fabril tan característico del “interior del interior”, porque además se trata de uno de los principales dinamizadores del empleo industrial.
Según plantea un reciente informe de la Fundación Mediterránea, en 2 años el empleo formal del sector había crecido alrededor de 29%, siendo que en la media de la industria lo había hecho al 8%, es decir que casi cuadruplicaba el ritmo de incorporación de personal hasta antes de recibir de lleno el impacto de la disminución en las ventas. Es que la maquinaria agrícola apenas sintió el impacto de la pandemia de 2020 durante las semanas en las que se mantuvo la actividad paralizada, pero salió de ese momento con un salto en el nivel de ventas.
Según describió el informe de la Mediterránea, elaborado por los economistas Marcos Cohen Arazi, Bautista Martina Baldi y Ana Laura López Carballo, Cosechadoras es el rubro de mayor caída (-39%), seguido de Pulverizadoras (-30%) y Tractores (-18%).
En síntesis, en lo que va del año se patentaron 130 máquinas por semana, que resulta 8,5% menor al registro del año previo (se habían patentado 142 por semana en 2022).
“Con datos algo más rezagados, las unidades vendidas que releva Indec ya señalaban este notable frenazo, y en el primer trimestre las ventas de sembradoras se habían desplomado 49%. Así, tanto los equipos registrables, como los restantes, sufren de lleno el impacto de la sequía”, explicó el trabajo.
En cuanto a los implementos, la merma en las ventas para el primer trimestre del año había sido de 23% mientras que para las cosechadoras había sido de 18%, encontrándose en niveles similares a los que se presentaron en 2021. El rubro con menor disminución había sido el de tractores, que cerró el primer trimestre del 2023 con ventas 4% por debajo de los registros de los primeros tres meses del 2022.
Un aspecto interesante para resaltar es que solo Tractores manifestó durante el primer trimestre un nivel de ventas por encima del promedio de ventas entre 2017 y 2023. Para el resto de los sectores se registraron niveles muy por debajo de cada uno de sus promedios (un 23% menos para Cosechadoras, mientras que cerca del 15% para Sembradoras e implementos).
En cuanto al nivel de actividad, se registró en mayo del corriente año una caída interanual del 6,6% en la producción referida a maquinaria agrícola. Si bien en el último mes se registró una importante merma en el índice de producción de esta industria, si se considera lo transcurrido en promedio durante los primeros 6 meses del año, la producción se encuentra en el mismo nivel que en 2022, según la información difundida por Indec. Esto se explica porque todavía se está cumpliendo con entregas de equipos vendidos con anterioridad.
La desaceleración en la fabricación comenzó de manera marcada en el segundo semestre de 2022 y se mantuvo durante el primer semestre del corriente año. A medida que las ventas se fueron enfriando, con cierto rezago comenzó a notarse la disminución de actividad en las fábricas.
“Se puede plantear como incógnita si la recuperación de ventas que podría venir de la mano de una recuperación del sector agrícola (por clima, por precios o por dólar u otro factor, todos aspectos inciertos a futuro) llegará antes que el frenazo golpee fuertemente la producción o no”, remarcó la FundaciónMediterránea.
En paralelo, la fuerte desaceleración comienza a golpear la actividad fabril. “Esto ocurre en un contexto general más optimista para el resto de la industria, según datos de Indec”, explicaron en la FundaciónMediterránea.
Menos cosechas, menos cosechadoras
A la hora de explicar el contexto en el que se produce esta desaceleración, la causa central está vinculada a la severa sequía que castigó en general al campo argentino durante los últimos tres años, pero desde 2022 en particular.
En este sentido, según datos de Acara, durante los 6 primeros meses hubo una reducción del 8,5% en los patentamientos. Pero la dinámica refleja que mes a mes los registros tienden a empeorar.

