Raulito, 70 años de historia: el reconocimiento a una marca que ya es parte de la identidad cordobesa

Nacida en Alta Córdoba como un emprendimiento familiar, la empresa fue distinguida por el Concejo Deliberante por su trayectoria. Produce 10.000 potes diarios y mantiene las mismas recetas que la acompañan desde hace casi siete décadas.

 

La historia de Raulito volvió a ocupar un lugar destacado en la ciudad de Córdoba. En el marco de los 70 años de su creación, el Concejo Deliberante reconoció a la tradicional empresa familiar por su trayectoria y por formar parte de la identidad y la memoria de generaciones de cordobeses.

La distinción puso en valor el recorrido de una pyme que nació en 1956 y que logró mantenerse vigente a lo largo de casi siete décadas. Desde su planta ubicada en Alta Córdoba, la firma produce actualmente un promedio de 10.000 potes diarios de dulces y mermeladas, conservando la esencia que la acompañó desde sus orígenes.

La empresa fue fundada por Egidio y Alfredo, dos amigos unidos por la pasión por la gastronomía y el espíritu emprendedor. Sin embargo, la historia comenzó incluso antes de la constitución formal de la marca.

En 1954, un pequeño de apenas dos años llamado Raúl, hijo de Egidio, acompañaba a su padre en las tareas cotidianas. Por las noches la familia elaboraba los dulces y durante el día recorría las calles cordobesas para repartir la producción. Aquella imagen quedó grabada para siempre y terminó dando origen al nombre con el que la empresa se hizo conocida en toda la provincia.

Con el paso de los años, Raulito se convirtió en una marca reconocida dentro del mercado local y nacional. Su producto más emblemático es la mermelada de higo, un sabor que se transformó en un clásico para miles de consumidores y que continúa siendo uno de los más buscados.

Actualmente, la empresa trabaja con fruta desecada proveniente de Mendoza, San Juan, Catamarca y La Rioja. Su línea de producción incluye nueve sabores tradicionales: higo, durazno, zapallo, naranja, damasco, ciruela, pera, manzana y membrillo.

La compañía también amplió su oferta con tomates triturados, dulce de leche, almíbares y nuevos desarrollos como alfajores frutales, aunque sin abandonar la elaboración de los productos que la posicionaron en el mercado.

Cristian Ulloque, integrante de la tercera generación familiar al frente de la firma, destacó el valor que tiene la historia construida durante estas décadas.

Hay mucha historia en nuestra marca. Cumplimos 70 años. Raulito hoy tendría 73 años. Él falleció a temprana edad. Él sí existió. La empresa siempre produjo con la misma calidad. Pasaron 18 presidentes, 25 gobernadores de Córdoba y seguimos acá. Muchas dictaduras, democracias… cuando analicé distintas cuestiones, empecé a valorar mucho esto de no cambiar y bajar la calidad”.

Esa permanencia en el tiempo también generó un fuerte vínculo con sus clientes. A lo largo de los años, distintas generaciones incorporaron los productos de la marca a su vida cotidiana, convirtiéndolos en parte de sus recuerdos familiares.

La gente nos dice que nuestra mermelada les recuerda a su infancia, a sus abuelos, a momentos felices. Ya desde que ven el envase se produce esa conexión emocional. Nosotros siempre fuimos un poco más caros que otros, pero nunca bajamos la calidad. Y eso la gente lo valora. Muchos nos llaman por teléfono, nos preguntan por sabores, y si hace falta vamos hasta sus casas. Esa conexión no tiene precio”, señaló Ulloque.

El reconocimiento otorgado por el Concejo Deliberante destacó precisamente ese recorrido. Desde el cuerpo legislativo remarcaron que Raulito representa una historia que logró mantenerse viva de generación en generación y que forma parte del patrimonio productivo de Córdoba. Mientras celebra sus siete décadas de trayectoria, la empresa continúa proyectando nuevos desafíos. En los últimos meses participó de una feria internacional en Dubái y avanzó en contactos comerciales que podrían abrirle las puertas a mercados de Medio Oriente.

Sin embargo, más allá de los proyectos de expansión, el principal capital de la firma sigue siendo el mismo que la acompañó desde sus comienzos: una historia familiar construida durante 70 años alrededor de una marca que logró convertirse en parte de la mesa y los recuerdos de miles de cordobeses.