Llamosas y el desafío de vencer el karma
Por Marcelo Irastorza
Para Juan Manuel Llamosas, intendente de Río Cuarto, la elección municipal del 29 de marzo próximo representa el desafío de vencer un karma que viene arrastrando el peronismo desde 1983 a estar parte. Es que desde la restauración democrática, ha habido mayoría de jefes comunales radicales. Por ejemplo, Miguel Abella tuvo dos períodos, Benigno Rins ejerció tres y Juan Jure desarrolló dos. En 1999 ganó las elecciones municipales el peronista Alberto Cantero y en el 2016 otro justicialista: el mismo Llamosas. Pero Cantero no pudo repetir su mandato dado que fue vencido por el propio Rins. Por eso, Llamosas tiene frente a sí el reto de vencer dicho embrujo que impide que el PJ riocuartense tenga dos períodos consecutivos de gobierno, tal como lo tuvieron los mandatarios del radicalismo que fueron mencionados anteriormente.
En 1983, el candidato del PJ fue Esteban Llamosas, el padre del actual intendente. Pero no pudo llegar al Sillón de Mójica porque fue derrotado por Abella. En 1987 perdió Eduardo Di Cola y en 1991 Antonio Candini. El poderoso empresario riocuartense, quien ingresó al PJ como extrapartidario luego de haber pasado por el Club Estudiantes y la Federación Argentina de Cooperativas Agrarias (Faca), fue vencido por Rins, quien hacía su debut como candidato a intendente de la UCR, sucediendo en ese sitial a Abella. En 1995, salió a la cancha Humberto Roggero, el caudillo del peronismo riocuartense pero también del sur de la provincia de Córdoba. Sin embargo, “El Gringo” no pudo vencer a Rins, quien ya con fama de hacedor fue en busca de su segundo mandato. En 1999 llega el primer peronista al Palacio Municipal: Cantero, que había tenido una exitosa gestión como rector de la Universidad Nacional de Río Cuarto. Pero el ingeniero no pudo tener cuatro años más porque cayó ante Rins en el 2004, pese a que el entonces gobernador José Manuel de la Sota se instaló en Río Cuarto para hacer campaña con él. Luego, en el 2008, Luis Sánchez perdió contra Jure por 20 puntos de diferencia, incluyendo el barrio Alberdi, un tradicional bastión peronista, en pleno conflicto con el campo. Y en el 2012, el peronista Miguel Minardi, un cardiólogo que había sido secretario de Salud de Cantero, fue también derrotado. Hasta que cuatro años después, en el año 2016, Llamosas accedió al poder impulsado por el propio De la Sota y con el respaldo de Juan Schiaretti.
Hoy por hoy, todos los planetas parecen habérsele alineado a Llamosas: tiene detrás de sí a todo el peronismo, sumó también a partidos que en su momento le fueron opositores, incorporó a independientes de reconocida trayectoria en la ciudad y enfrenta a una oposición que está en general fragmentada e inclusive, dividida entre sí, tales los casos de la UCR, el partido Respeto y la derecha liberal. Además, el intendente está a punto de ser padre de nuevo (en los próximos días nacerá Bautista, su segundo hijo), lo cual le agrega un ingrediente más a la tracción de votos hacia su persona. Las encuestas que hoy circulan en los corrillos políticos dicen que Llamosas goza de una alta imagen, al igual que su gestión de gobierno. Y agregan asimismo que encabeza las preferencias del electorado riocuartense con una importante diferencia respecto de su segundo. A poco más de un mes de las elecciones por la intendencia, Llamosas no habla de política y dedica su tiempo a mostrar obras. En otras palabras, demorará su lanzamiento.
Comentá esta nota
Comentá esta nota
En 1983, el candidato del PJ fue Esteban Llamosas, el padre del actual intendente. Pero no pudo llegar al Sillón de Mójica porque fue derrotado por Abella. En 1987 perdió Eduardo Di Cola y en 1991 Antonio Candini. El poderoso empresario riocuartense, quien ingresó al PJ como extrapartidario luego de haber pasado por el Club Estudiantes y la Federación Argentina de Cooperativas Agrarias (Faca), fue vencido por Rins, quien hacía su debut como candidato a intendente de la UCR, sucediendo en ese sitial a Abella. En 1995, salió a la cancha Humberto Roggero, el caudillo del peronismo riocuartense pero también del sur de la provincia de Córdoba. Sin embargo, “El Gringo” no pudo vencer a Rins, quien ya con fama de hacedor fue en busca de su segundo mandato. En 1999 llega el primer peronista al Palacio Municipal: Cantero, que había tenido una exitosa gestión como rector de la Universidad Nacional de Río Cuarto. Pero el ingeniero no pudo tener cuatro años más porque cayó ante Rins en el 2004, pese a que el entonces gobernador José Manuel de la Sota se instaló en Río Cuarto para hacer campaña con él. Luego, en el 2008, Luis Sánchez perdió contra Jure por 20 puntos de diferencia, incluyendo el barrio Alberdi, un tradicional bastión peronista, en pleno conflicto con el campo. Y en el 2012, el peronista Miguel Minardi, un cardiólogo que había sido secretario de Salud de Cantero, fue también derrotado. Hasta que cuatro años después, en el año 2016, Llamosas accedió al poder impulsado por el propio De la Sota y con el respaldo de Juan Schiaretti.
Hoy por hoy, todos los planetas parecen habérsele alineado a Llamosas: tiene detrás de sí a todo el peronismo, sumó también a partidos que en su momento le fueron opositores, incorporó a independientes de reconocida trayectoria en la ciudad y enfrenta a una oposición que está en general fragmentada e inclusive, dividida entre sí, tales los casos de la UCR, el partido Respeto y la derecha liberal. Además, el intendente está a punto de ser padre de nuevo (en los próximos días nacerá Bautista, su segundo hijo), lo cual le agrega un ingrediente más a la tracción de votos hacia su persona. Las encuestas que hoy circulan en los corrillos políticos dicen que Llamosas goza de una alta imagen, al igual que su gestión de gobierno. Y agregan asimismo que encabeza las preferencias del electorado riocuartense con una importante diferencia respecto de su segundo. A poco más de un mes de las elecciones por la intendencia, Llamosas no habla de política y dedica su tiempo a mostrar obras. En otras palabras, demorará su lanzamiento.
Noticias Relacionadas