Río Cuarto: ¿la única elección del año?
Por Marcelo Irastorza
Por Carta Orgánica Municipal, Río Cuarto tiene que hacer su elección local en forma separada a los comicios nacionales y provinciales. Es más: para poder cumplir con dicho precepto legal, se decidió que la ciudad haga su elección al año siguiente de los turnos electorales nacionales y provinciales. Y es así como, luego de los comicios para gobernador y presidente que se desarrollaron durante el 2019, ahora toca el turno de elegir intendente en nuestra ciudad. Las elecciones municipales se han fijado para el 29 de marzo próximo. Y con miras a dicha contienda se han presentado 8 listas con sus respectivos candidatos a intendente. La oposición buscó anular la fecha fijada por el oficialismo pero no tuvo éxito. Tanto la Junta Electoral como la Justicia Electoral de Córdoba ratificaron dicho día para la realización de la jornada electoral. En ese sentido, todo sigue su marcha: las cuatro alianzas y los cuatro partidos políticos que participarán del proceso comicial ya presentaron las listas de candidatos y arrancaron con la campaña por los distintos barrios de la ciudad, habida cuenta de que no falta mucho para que los riocuartenses concurran a las urnas.
Como ya lo dijimos en anteriores columnas de opinión, el de Río Cuarto será el primer test electoral del gobierno del presidente Alberto Fernández. De ahí la relevancia política que cobra el hecho electoral que tiene como escenario el Imperio del Sur y en el cual el intendente peronista Juan Manuel Llamosas buscará su reelección. Y para el PJ no es una elección más: es la posibilidad de lograr un segundo período de gobierno consecutivo, cosa que no se pudo conseguir de 1983 a esta parte, puesto que en el 2004 quedó trunca la reelección del justicialista Alberto Cantero, que perdió a manos de Benigno Rins. Llamosas es consciente de esto y de ahí su prudencia a la hora de hacer declaraciones y de dividir las aguas entre lo que es la gestión y los actos de campaña. La estrategia del intendente es ir, como decía el técnico Reinaldo “Mostaza” Merlo, paso a paso. El estilo es similar al empleado por el gobernador Juan Schiaretti cuando éste se calza el traje de candidato. El mandatario cordobés también navega sobre las aguas de la cautela cada vez que sale a hacer campaña. Sabe a ciencia cierta que los cordobeses son muy quisquillosos a la hora de evaluar la conducta de los políticos y por ello evita cometer errores que después le pueden costar la elección. Lo mismo pasa en Río Cuarto: Llamosas trata de no caer en descuidos en esta etapa electoral. Por eso, los otros días afirmó que hoy por hoy está abocado a gobernar y que recién a partir del 3 de marzo venidero se lanzará a full.
Pero volviendo al tema inicial, ¿será la de Río Cuarto la única elección del año? No se sabe. Hay intendencias que podrían llamar a nuevos comicios. Tal el caso de Villa María, donde Martín Gill está en uso de licencia como jefe comunal para poder desempeñar el cargo de secretario de Obras Públicas de la Nación. La licencia es por 180 días y vence en junio próximo. Frente a ello, se busca una prórroga pero -señalan- que se forzará la Carta Orgánica. De lo contrario, habrá que convocar otra vez a elecciones. La misma situación atraviesa Bengolea cuyo intendente, Omar Farías, también se fue a la Nación y localidades tales como Embalse y Huanchilla, en las cuales Federico Alesandri y Carlos Benítez emigraron a la Provincia. Todos esos mandatarios fueron reelectos y si continúan en esos cargos tendrán que llamar nuevamente a las urnas.
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Como ya lo dijimos en anteriores columnas de opinión, el de Río Cuarto será el primer test electoral del gobierno del presidente Alberto Fernández. De ahí la relevancia política que cobra el hecho electoral que tiene como escenario el Imperio del Sur y en el cual el intendente peronista Juan Manuel Llamosas buscará su reelección. Y para el PJ no es una elección más: es la posibilidad de lograr un segundo período de gobierno consecutivo, cosa que no se pudo conseguir de 1983 a esta parte, puesto que en el 2004 quedó trunca la reelección del justicialista Alberto Cantero, que perdió a manos de Benigno Rins. Llamosas es consciente de esto y de ahí su prudencia a la hora de hacer declaraciones y de dividir las aguas entre lo que es la gestión y los actos de campaña. La estrategia del intendente es ir, como decía el técnico Reinaldo “Mostaza” Merlo, paso a paso. El estilo es similar al empleado por el gobernador Juan Schiaretti cuando éste se calza el traje de candidato. El mandatario cordobés también navega sobre las aguas de la cautela cada vez que sale a hacer campaña. Sabe a ciencia cierta que los cordobeses son muy quisquillosos a la hora de evaluar la conducta de los políticos y por ello evita cometer errores que después le pueden costar la elección. Lo mismo pasa en Río Cuarto: Llamosas trata de no caer en descuidos en esta etapa electoral. Por eso, los otros días afirmó que hoy por hoy está abocado a gobernar y que recién a partir del 3 de marzo venidero se lanzará a full.
Pero volviendo al tema inicial, ¿será la de Río Cuarto la única elección del año? No se sabe. Hay intendencias que podrían llamar a nuevos comicios. Tal el caso de Villa María, donde Martín Gill está en uso de licencia como jefe comunal para poder desempeñar el cargo de secretario de Obras Públicas de la Nación. La licencia es por 180 días y vence en junio próximo. Frente a ello, se busca una prórroga pero -señalan- que se forzará la Carta Orgánica. De lo contrario, habrá que convocar otra vez a elecciones. La misma situación atraviesa Bengolea cuyo intendente, Omar Farías, también se fue a la Nación y localidades tales como Embalse y Huanchilla, en las cuales Federico Alesandri y Carlos Benítez emigraron a la Provincia. Todos esos mandatarios fueron reelectos y si continúan en esos cargos tendrán que llamar nuevamente a las urnas.
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