Deportes | Marcelo Olivera

Marcelo Olivera: "Trabajo duro todas las semanas para poder estar"

El misionero, autor del segundo gol ante Riestra, ya palpita lo que será el duelo en Mendoza ante Gimnasia mañana a las 16.30
 

El calor de la tarde mendocina será testigo del partido que Estudiantes y Gimnasia jueguen en el Víctor Legrotaglie a las 16.30 con arbitraje de Andrés Gariano.

Los locales dirigidos por Diego Pozo solo ganaron tres de los últimos quince partidos, motivo por el cual la clasificación que parecía asegurada fechas atrás entre los cuatro primeros hoy es un imposible y solo el jugar Copa Argentina 2022 es el premio para el equipo que dominó el primer tercio del campeonato.

En lo futbolístico, esta rotación obligada que Seferino Flores se vio dispuesto a realizar, encontró en el misionero Marcelo Olivera un intérprete interesante y que le puede otorgar variantes en la línea ofensiva. El punto más flaco que tuvo Estudiantes en todo el campeonato, en el que en ningún momento pudo sobresalir y marcar la diferencia.

De ahí el hecho de haber tenido tantos empates en partidos en los que no era superado por el rival de turno. Solo no podía convertir.

El ex-Quilmes se lució con una muy buena definición el lunes por la noche e intentará ganarse un lugar para estar entre los convocados y por qué no entre los once en tierras cuyanas.

La historia de Olivera es como la de muchos futbolistas que dejan la casa materna de muy chicos, su caso fue ir Quilmes para jugar en el Cervecero y ser compañero de los riocuartenses Marcos Ledesma, Esteban Glellel, Juan Pablo Mattea y Lucas Suárez en diferentes etapas del equipo del sur gran Buenos Aires.

En diálogo con Puntal el delantero así se refiere al trabajo de la semana pos-triunfo ante el Deportivo Riestra:

“La verdad que ganar hace que se trabaje de una forma muy distinta, no es lo mismo perder y enfrentar la semana con una derrota a ganar y hacerlo más contento, riéndonos. Si bien a la hora de trabajar se hace con mucha seriedad, se afronta de otra manera.

-¿Hasta el momento cómo evaluás tu estadía en el club?

-Creo que tuve un poquito de mala suerte. Hace tres meses me tuve que operar del menisco de nuevo, trato de aprovechar los momentos que me dan, trabajo duro todas las semanas para poder estar el domingo, sea en el banco o de arranque. Siempre con la misma mentalidad, en estos últimos partidos se me está dando y hay que estar preparado para cuando me toque.

-Si bien no se juega por nada, ¿cómo se afrontan estos partidos?

-En el equipo todos siempre fuimos con la misma mentalidad ganadora, en todos los compromisos, sea el equipo que sea siempre fuimos a buscar la victoria. No por no estar peleando nada, vamos a dejar de ir con esas ganas. El sábado tenemos un partido muy importante y vamos a ir a ganar, por nosotros y para la gente, la realidad es esa, queremos hacerlo por lo grupal, por la gente y por lo personal.

-Recordanos cómo ha sido tu recorrido en el fútbol hasta llegar a Estudiantes.

-Yo empecé en una escuela de fútbol en El Dorado, Misiones, que se llama Unión Cultural, estuve ahí hasta los catorce años. De ahí me fui a Quilmes, donde jugué hasta los veinte y después partí a Perú, donde estuve dos años, hasta que a principios de este ya me vine a Estudiantes.

-¿Qué te dejó tu paso por Perú?

-Es una experiencia muy linda, me fui muy chico. No pensé en los cambios que podía tener, desde lo más común, como la comida, hasta otras cosas, es un cambio grande. En lo futbolístico también, fue algo muy lindo, me tocó arrancar muy bien el año, jugué de titular y a mitad del 2019 me rompí la rodilla. Fue duró para mí terminar ese año, después en 2020 se vino la pandemia, no pude sumar muchos partidos. Me tocó salir de allá para estar más cerca de la gente que quiero y poder ganarme un lugar acá. Siempre quise jugar en el fútbol argentino.

-¿Cómo transitaste la pandemia en Perú?

-Ya me había recuperado de la lesión, se jugaron cinco partidos y se vino la pandemia, cuando empezó el torneo de nuevo arranqué jugando y me vuelvo a lesionar pero esta vez en el pie. Estuve un mes parado y en ese entonces el equipo se armó bien, me costó mucho entrar y siendo extranjero tener que rendir el doble. Fueron situaciones así en las que no pude tener tantos minutos. Después en lo personal y cotidiano fue muy duro, estaba solo con mi novia, que me ayudó un montón tener su compañía, pero obviamente que se extraña. De todas maneras el club se portó muy bien con nosotros, no nos quedó debiendo nada y gracias a eso pude ayudar a mi familia.