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Contradicciones y especulaciones

El coronavirus se metió en la campaña. El pedido para que se suspenda la elección suena oportunista y apresurado. La situación es un desafío para Llamosas y su capacidad de liderazgo. Por Marcos Jure
La agenda informativa se ha vuelto monotemática. Antes que a los organismos, el coronavirus ha infectado las pantallas, los diarios, las decisiones gubernamentales, las conversaciones en las calles, y ha enviado, al menos por el momento, a la penumbra del semiolvido a los demás problemas, que son incontables y que hasta hace pocos días parecían insoslayables. La normalidad es, por estos días, esa anormalidad.

Argentina, un país que vive de sobresalto en sobresalto, está acostumbrada a la obsesión informativa. En sus períodos virulentos, pasa semanas enteras hablando de la crisis, o del dólar, o del riesgo país. Ahora esa característica se ha vuelto planetaria.

En medio de esa monotonía y de la consecuente angustia colectiva, hay una ciudad del interior, de ese país periférico, que debe elegir intendente. Y, por supuesto, todo el proceso electoral, que venía siendo anodino y apático, también se ha visto contaminado. Y ha desnudado contradicciones y mezquindades, pero también destellos de sensatez.

Río Cuarto tiene que votar dentro de dos semanas. Esa fecha, que era una certeza, ingresó en una zona de inestabilidad porque es una decisión que, para ser realistas, casi no depende ya de Juan Manuel Llamosas ni de la ciudad sino de la evolución de la situación. 

Por ahora, el oficialismo sostiene que no hay razones para alterar el calendario, aunque hay dos candidatos, Eduardo Scoppa y Gabriel Abrile, que ya pidieron la suspensión, uno de manera formal, el otro públicamente.

Abrile, candidato de Juntos por Río Cuarto, incluso acusa al intendente de no cuidar a los riocuartenses por mantener una fecha en beneficio propio. Y señala, tal como también argumenta Scoppa, que si es peligroso un espectáculo público al que van 100 personas, cuánto más lo será una votación que congregará a más de 100 mil.

Primero, en el candidato opositor se adivina un planteo oportunista. Abrile necesita, entre otras cuestiones, tiempo. Y la pandemia le abrió esa oportunidad. 

Ese mismo tiempo que requiere Abrile, lo necesita también Scoppa para afianzarse. Hay, sin embargo, una diferencia de tonos: el radical ataca de manera personal al intendente para erosionarlo; el candidato de Riocuartenses por la Ciudad cuestiona las decisiones.

Pero, en estos contextos anómalos, si bien lo que se espera es una conducta racional de toda la dirigencia política, la mirada se posa principalmente sobre los gobiernos y los gobernantes.

El principal reproche que se le adjudica a Llamosas es una contradicción básica: ¿por qué se cierra un museo al que no va casi nadie y se sostiene una elección a la que concurrirán decenas de miles? 

Es verdad que suena contradictorio pero en ese aspecto el Municipio no es original: en todo caso, replica decisiones aparentemente contradictorias que caen en cascada desde la Nación. Por ejemplo, no hay espectáculos masivos pero sí clases, aunque las autoridades han dado explicaciones sobre ese tratamiento disímil.

Las medidas que por decreto emitió Llamosas, después de crear el Comité Sanitario Permanente, son básicamente las mismas que se tomaron en el país y la provincia. No ha sobreactuado sino que viene acompañando lo que ha emanado de instancias superiores.

Río Cuarto se encuentra en un proceso especial porque a lo sanitario se suma lo electoral. Por eso, ni bien comenzó a aplicar el protocolo de prevención, Llamosas anunció que suspendía las actividades de campaña que implicaban recorridas o reuniones de personas. La oposición interpretó esa decisión como un intento de congelar la campaña y de llegar al 29 con el mismo estado de cosas que existe hoy. Llamosas parece haber preferido esa crítica de la política a una nueva contradicción que iba a competerle más directamente: el mismo intendente que cierra boliches y clausura espectáculos iba a andar por las calles saludando vecinos y besando chicos.

Lo que le faltó al oficialismo, y parece estar tratando de suplir ahora, es dejar abierta la puerta de la suspensión. Porque, de lo contrario, parece empecinado en defender una fecha que le da una ventaja. Si hubiera expresado que tomó las medidas que son pertinentes para el cuadro actual pero que podrían sumarse otras, entre ellas la postergación de la votación si fuera necesario, el mensaje sería otro, distinto.

Ese análisis paso a paso ha sido el planteo de los partidos minoritarios que compiten por el Sillón de Mójica. En ellos, que no tienen chances de llegar al poder, se puede encontrar hoy la posición más sensata que se puede esperar.

Para Llamosas no es una decisión simple. Votar el 29 podría implicarle costos, si es que a esa altura el coronavirus está en una fase más peligrosa que la actual. Pero si pospone la fecha, ¿para cuándo la pasaría? ¿Para el invierno, cuando podría ser aún peor?

Aunque el principal riesgo es más de fondo. Porque comprende su capacidad real de liderazgo y de conducir una ciudad en medio de una situación crítica no endógena sino exógena. 

Llamosas parecía tener la situación absolutamente controlada en el plano electoral pero hoy todo queda entre signos de interrogación. El intendente no ha sido afecto a los conflictos -es más, los ha evitado especialmente- y ahora se encuentra con una emergencia para la que tal vez no tenga demasiados elementos de defensa. Sin embargo,  sí puede sufrir las consecuencias.

Llamosas ha sido un intendente de la no estridencia. Pero los liderazgos y las capacidades para gobernar no se ponen tanto a prueba en la habitualidad de lo cotidiano sino en la excepcionalidad de lo extraordinario. Y es en ese plano donde podría percibirse realmente si el actual jefe comunal de Río Cuarto da la talla.

Las situaciones de crisis también suelen ser fértiles para la utopía. Y tal vez parezca utópico, pero no debería serlo que todos los candidatos, los ocho, se reúnan de ahora en más y analicen si en algo pueden contribuir juntos.  



Marcos Jure.  Redacción Puntal

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