El inicio de las cuatro semanas que vienen
Llamosas dará hoy su discurso ante el Concejo e inaugurará así la campaña que terminará el 29 de marzo. El principal partido opositor, aún en una incipiente etapa de instalación.
Hoy, cuando Juan Manuel Llamosas se plante frente a los concejales para dar el último discurso de apertura de sesiones de su actual gestión, arrancará una campaña que terminará apenas cuatro domingos después. Desde ese momento, el intendente, que busca su segundo mandato y que hasta ahora ha manejado a su gusto los tiempos y los ritmos del proceso electoral, disparará finalmente la competencia.
En la formalidad, el discurso ante el Concejo y el lanzamiento propiamente dicho de Llamosas como candidato serán dos instancias distintas. En los hechos, el principio es hoy.
El intendente, como corresponde a un discurso de cierre de gestión, deberá hacer un balance de sus 4 años en el Palacio de Mójica; pero, a la vez, tendrá la oportunidad de generar expectativa hacia adelante, de dar razones para la continuidad y habrá allí un componente indudablemente electoral.
Dos días después, el martes, en Estudiantes se presentará la estética de campaña y se empezarán a exteriorizar los contenidos con los que el PJ espera afianzar la ventaja que hoy le adjudican las encuestas. La estrategia sigue la línea del schiarettismo, que atenuó en cada lanzamiento de campaña el folclore peronista para no contrariar al electorado más conservador ni sectorizar demasiado el mensaje. La recomendación de los publicistas es que sea una presentación sobria, anclada fundamentalmente en las propuestas. Llamosas irá detallando, tal como hizo Schiaretti el año pasado, las nuevas ideas para un eventual segundo período.
En las últimas horas, el oficialismo ha hecho trascender una encuesta, de 1.100 casos, que realizó el PJ provincial y que le da al intendente una diferencia amplia sobre Abrile, ubica en tercer lugar a Pablo Carrizo y cuarto a Eduardo Scoppa.
Del otro lado, en el comando de campaña de Juntos por el Cambio, dicen que aún no tienen mediciones pero que les llegarán resultados en los próximos días.
De todos modos, el hecho de que el oficialismo aventaja al frente conformado por la UCR, el Pro y el Frente Cívico se nota no por los números de las encuestas sino por la configuración actual de la campaña. Mientras Llamosas administra los tiempos, Abrile se encuentra en una fase todavía incipiente: su presentación como candidato. Cada spot arranca igual: “Soy Gabriel Abrile, candidato a intendente”.
En Juntos por Río Cuarto explican que aún deben batallar contra un alto índice de desconocimiento que tiene el candidato y que posterga por lo tanto cualquier etapa posterior; el planteo de las propuestas, por ejemplo.
Ahí se expresa una primera contrariedad de fondo de la campaña opositora. ¿Cómo es posible que Abrile recién esté presentándose como candidato si fue electo, en internas abiertas, el 29 de septiembre, hace ya cinco meses? ¿Qué se hizo en todo ese tiempo que, en teoría, iba a servir para instalar al candidato y hacerlo competitivo?
Lo que ocurrió fue que el radicalismo se enfrascó en una disputa interna por los cargos, dilató la negociación con los socios para tratar de ceder lo menos posible y convirtió ese tiempo que supuestamente era de instalación en un tiempo muerto en lo electoral.
Al final, terminó actuando a la desesperada. Cerró con el Pro no tanto por visión estratégica, sino por una necesidad imperiosa: la ilusión de que desde Buenos Aires lleguen fondos para encarar la campaña.
Hasta ahora, el aporte del partido que fundó Macri fueron un par de especialistas en redes que aportó Horacio Rodríguez Larreta y no mucho más. En el radicalismo crece la impaciencia porque evalúan que hoy es casi imposible afrontar una campaña contra un oficialismo municipal que cuenta con el apoyo irrestricto del gobierno provincial sin haberse garantizado primero los recursos necesarios.
Pero más allá del financiamiento, en el radicalismo se oyen cada vez críticas más intensas contra la conducción y la orientación de la campaña. Señalan que Abrile no sólo entregó lugares clave al Pro sino que le cedió la estrategia. Y, hasta ahora, los creativos de Larreta han planteado que, como antídoto al intento de municipalización de Llamosas, debe apostarse por la nacionalización y la reedición del escenario de hiperpolarización que se produjo en la elección presidencial. Dentro de la UCR hay críticas a esa postura: en sondeos previos que se hicieron surgió que Mauricio Macri ya no arrasa a Alberto Fernández en Río Cuarto y, además, que ninguna figura nacional que pueda arribar a la ciudad contribuirá a acortar las ventajas. En rigor, sí hay un único dirigente externo que consigue un efecto arrastre, pero está en la otra vereda: se trata del gobernador Juan Schiaretti.
“No tiene sentido que nacionalicemos porque no sumamos nada. La gente elige por cuestiones locales y no relaciona a Llamosas con lo peor del kirchnerismo, aunque haya cerrado un acuerdo con el albertismo. Lo nuestro es muy traído de los pelos”, evaluó un dirigente radical.
El único tema que despertó un principio de esperanza en el comando de Abrile fue la posible suba de las retenciones a la soja. En ese caso, especulan, podría ser menos complejo desalojar a Llamosas de la zona de confort en la que hoy está instalado y tratar de incomodarlo con pedidos para que se defina sobre un eventual conflicto con el campo.
En el Palacio, mientras tanto, miran con atención lo que ocurre con las entidades agropecuarias. Aunque siguen creyendo que, a la hora de los votos, ni siquiera una situación de enfrentamiento entre la Rosada y los productores impactaría de manera determinante en la imagen de Llamosas.
Marcos Jure. Redacción Puntal
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En la formalidad, el discurso ante el Concejo y el lanzamiento propiamente dicho de Llamosas como candidato serán dos instancias distintas. En los hechos, el principio es hoy.
El intendente, como corresponde a un discurso de cierre de gestión, deberá hacer un balance de sus 4 años en el Palacio de Mójica; pero, a la vez, tendrá la oportunidad de generar expectativa hacia adelante, de dar razones para la continuidad y habrá allí un componente indudablemente electoral.
Dos días después, el martes, en Estudiantes se presentará la estética de campaña y se empezarán a exteriorizar los contenidos con los que el PJ espera afianzar la ventaja que hoy le adjudican las encuestas. La estrategia sigue la línea del schiarettismo, que atenuó en cada lanzamiento de campaña el folclore peronista para no contrariar al electorado más conservador ni sectorizar demasiado el mensaje. La recomendación de los publicistas es que sea una presentación sobria, anclada fundamentalmente en las propuestas. Llamosas irá detallando, tal como hizo Schiaretti el año pasado, las nuevas ideas para un eventual segundo período.
En las últimas horas, el oficialismo ha hecho trascender una encuesta, de 1.100 casos, que realizó el PJ provincial y que le da al intendente una diferencia amplia sobre Abrile, ubica en tercer lugar a Pablo Carrizo y cuarto a Eduardo Scoppa.
Del otro lado, en el comando de campaña de Juntos por el Cambio, dicen que aún no tienen mediciones pero que les llegarán resultados en los próximos días.
De todos modos, el hecho de que el oficialismo aventaja al frente conformado por la UCR, el Pro y el Frente Cívico se nota no por los números de las encuestas sino por la configuración actual de la campaña. Mientras Llamosas administra los tiempos, Abrile se encuentra en una fase todavía incipiente: su presentación como candidato. Cada spot arranca igual: “Soy Gabriel Abrile, candidato a intendente”.
En Juntos por Río Cuarto explican que aún deben batallar contra un alto índice de desconocimiento que tiene el candidato y que posterga por lo tanto cualquier etapa posterior; el planteo de las propuestas, por ejemplo.
Ahí se expresa una primera contrariedad de fondo de la campaña opositora. ¿Cómo es posible que Abrile recién esté presentándose como candidato si fue electo, en internas abiertas, el 29 de septiembre, hace ya cinco meses? ¿Qué se hizo en todo ese tiempo que, en teoría, iba a servir para instalar al candidato y hacerlo competitivo?
Lo que ocurrió fue que el radicalismo se enfrascó en una disputa interna por los cargos, dilató la negociación con los socios para tratar de ceder lo menos posible y convirtió ese tiempo que supuestamente era de instalación en un tiempo muerto en lo electoral.
Al final, terminó actuando a la desesperada. Cerró con el Pro no tanto por visión estratégica, sino por una necesidad imperiosa: la ilusión de que desde Buenos Aires lleguen fondos para encarar la campaña.
Hasta ahora, el aporte del partido que fundó Macri fueron un par de especialistas en redes que aportó Horacio Rodríguez Larreta y no mucho más. En el radicalismo crece la impaciencia porque evalúan que hoy es casi imposible afrontar una campaña contra un oficialismo municipal que cuenta con el apoyo irrestricto del gobierno provincial sin haberse garantizado primero los recursos necesarios.
Pero más allá del financiamiento, en el radicalismo se oyen cada vez críticas más intensas contra la conducción y la orientación de la campaña. Señalan que Abrile no sólo entregó lugares clave al Pro sino que le cedió la estrategia. Y, hasta ahora, los creativos de Larreta han planteado que, como antídoto al intento de municipalización de Llamosas, debe apostarse por la nacionalización y la reedición del escenario de hiperpolarización que se produjo en la elección presidencial. Dentro de la UCR hay críticas a esa postura: en sondeos previos que se hicieron surgió que Mauricio Macri ya no arrasa a Alberto Fernández en Río Cuarto y, además, que ninguna figura nacional que pueda arribar a la ciudad contribuirá a acortar las ventajas. En rigor, sí hay un único dirigente externo que consigue un efecto arrastre, pero está en la otra vereda: se trata del gobernador Juan Schiaretti.
“No tiene sentido que nacionalicemos porque no sumamos nada. La gente elige por cuestiones locales y no relaciona a Llamosas con lo peor del kirchnerismo, aunque haya cerrado un acuerdo con el albertismo. Lo nuestro es muy traído de los pelos”, evaluó un dirigente radical.
El único tema que despertó un principio de esperanza en el comando de Abrile fue la posible suba de las retenciones a la soja. En ese caso, especulan, podría ser menos complejo desalojar a Llamosas de la zona de confort en la que hoy está instalado y tratar de incomodarlo con pedidos para que se defina sobre un eventual conflicto con el campo.
En el Palacio, mientras tanto, miran con atención lo que ocurre con las entidades agropecuarias. Aunque siguen creyendo que, a la hora de los votos, ni siquiera una situación de enfrentamiento entre la Rosada y los productores impactaría de manera determinante en la imagen de Llamosas.
Marcos Jure. Redacción Puntal
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