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Operativo clamor y la teoría del desgaste

Simpatizantes de Dova se manifestaron dentro del Palacio para que Llamosas lo ratifique en el cargo. La movida causó malestar. En el PJ piden abroquelarse contra los ataques de Cambiemos.  Por Marcos Jure

Llegó como el hombre más cercano al intendente, como el ladero que complementaba a Juan Manuel Llamosas porque era el encargado de decir que no. El viernes, cuando se juntaron después de un día cargado de versiones de renuncia, la confianza original parecía haber desaparecido.  

“Fue una mala reunión”, se le oyó decir a Mauricio Dova cuando salió del despacho del intendente. El titular de Políticas Sociales, quien durante dos años fue un secretario de Gobierno poderoso en el esquema de Llamosas, esperaba que su amigo de toda la vida lo bancara, lo sostuviera ante la andanada de polémicas y denuncias que lo han tenido como protagonista y lo han ido desgastando. Pero lo que se llevó fueron reproches.

Durante el día había circulado con fuerza la versión de que Dova saldría del gobierno. El detonante fue el testimonio de Sonia Devia, dueña de un geriátrico, quien denunció que el secretario le había pagado 21 mil pesos con un cheque de la Municipalidad que no tenía fondos.

La mujer apareció el jueves; el viernes nadie fue a trabajar a las oficinas de Dova, ni el secretario ni sus colaboradoras. Las puertas estaban cerradas con llave. 

A la vez, aparecía otra denuncia: que en plena crisis social no había pan en los comedores comunitarios, a cargo precisamente del área de Políticas Sociales. 

Días antes, la semana pasada, la oposición había acusado al secretario de irse de vacaciones a Brasil y dejar la secretaría acéfala justo cuando los efectos de la recesión económica se sienten con fuerza en los barrios.

Esa seguidilla fue recalentando los ánimos. Dova reprochó, como cada vez que se vio inmiscuido en una polémica, que en el gobierno nadie lo preserva. “Cree que lo dejaron expuesto con lo del viaje”, explicó un funcionario del Municipio. 

Otros señalaron que el secretario pretende que lo defiendan en lo indefendible. “No te podés ir a Brasil en plena crisis siendo el encargado del área social. Él retó públicamente a un concejal porque se fue de viaje durante el año y ahora hizo exactamente lo mismo. Esa incoherencia no te la banca nadie”, deslizó otro integrante del Municipio.

Ya el jueves, después del testimonio de Devia, Dova sondeó en el intendente un apoyo que no encontró. Por su estilo confrontativo, hacia adentro y hacia afuera, que le valió tantos enemigos en la oposición como en el oficialismo, el secretario ha terminado atando enteramente su supervivencia a la estrechísima relación que supo cosechar con Llamosas. Sin ese soporte, empezó a rondar el rumor de la renuncia.

Finalmente, después de que no fuera a su oficina el viernes, el intendente lo convocó. Y, en ese contexto, se produjo un episodio anómalo. Unas 40 personas, que trabajan para el Municipio y están alineadas políticamente con Dova, se reunieron en el Palacio para meterle presión al intendente y pedirle que impidiera la salida del secretario. Cuando el operativo clamor amagó con desbandarse y empezaron a cantar y rumbearon hacia la oficina de Llamosas, Dova salió a pararlos. Les pidió que se fueran. En el gobierno quedó mordiendo la sospecha de que había sido armado; cerca del secretario aseguran que fue espontáneo, que la gente estaba preocupada y se movió por su cuenta.

Pero cualquiera sea la génesis, lo que ocurrió es inédito: un grupo de militantes y empleados presionando al intendente. Esa escena es un desafío a su autoridad y sólo es posible porque la conducción política de Llamosas es lábil, inmaterial. Cada crisis que vivió su gobierno tuvo casi invariablemente la misma raíz.  

Cerca de Dova señalan que el martes o el miércoles habrá un desenlace. Y que si se va no será por un hecho puntual -la denuncia de Devia o la falta de pan en los comedores- sino por la desaparición del sustento del intendente.

Lo que terminó socavando la relación entre Llamosas y Dova no fue solamente la sucesión de polémicas en las que participó el funcionario sino, en el fondo, una manera muy diferente de entender la política. El intendente se inclina por no confrontar, ni interna ni externamente, por no ser demasiado agresivo con la oposición, por no alterar el status quo. Dova, por el contrario, es un cultor de la pelea constante, de la imposición hacia adentro del peronismo y del gobierno y del ataque furioso contra Cambiemos.

Desde el primer minuto, la oposición centró sus dardos en Dova porque entendió que cada golpe a él era un tiro por elevación al intendente. Por eso, dentro del oficialismo hay quienes ven la debilidad de Dova como un llamado de atención. Primero, porque concluyen que su salida sería una concesión a la oposición, un triunfo principalmente para el radicalismo pero, además, porque consideran que, sin él en el gobierno, ya no habrá una figura que haga de elemento absorbente y que, como consecuencia, cada golpe impactará en el intendente.

Eso piensa un sector. Sin embargo, para la mayoría de los miembros del gabinete Dova no es ni por asomo un personaje simpático y no verían precisamente con desagrado su salida. 

En las últimas horas, miembros del gobierno y del oficialismo en general han publicado en las redes sociales mensajes de apoyo a Llamosas y a su gestión. En medio del  clima denso que genera el capítulo Dova, existe la certeza en el peronismo de que desde hace semanas se ha puesto en marcha un operativo para desgastar la figura del intendente. 

En ese punto, si bien es innegable que principalmente el radicalismo ha encontrado una veta para construir al menos una agenda, también el propio gobierno ha generado condiciones para que esas críticas no muerdan en el vacío. Sólo hay que hacer un recorrido por las calles y comprobar que el estado de la infraestructura vial ha vuelto a deteriorarse. Hay calles de mucho tránsito en las que la única opción es elegir el bache menos profundo.

El gobierno continúa con las inauguraciones y esa es la imagen que pretende transmitir: ya está en marcha el centro de monitoreo y está previsto también que se inaugure la oficina de descentralización en Banda Norte. Pero en una época de crisis económica profunda como la actual su principal desafío pasa por mostrar que es capaz de atender la demanda -para eso no ayuda por ejemplo la falta de un elemento básico como el pan en los comedores comunitarios- y que posee lineamientos de gestión claros y una conducción política indubitable.

Si Dova finalmente deja el gobierno, o si Llamosas le pide la renuncia, el intendente llegará al tercer año de su gestión viendo modificada su disposición inicial de poder. El modo de funcionamiento había ido mutando en el último año pero ahora también cambiarían los protagonistas. 

Los hermanos Dova operan políticamente como una unidad. Ellos, junto con Camilo Vieyra, secretario de Gobierno, fueron el núcleo original del llamosismo. Ese panorama podría alterarse. 

La incógnita es con qué actores afrontará Llamosas el tramo final hacia su posible reelección.