Río Cuarto | Maricel Angiolini

Maricel Angiolini al banquillo: arranca mañana el juicio que marca el regreso de los jurados populares

El abogado defensor renunció el jueves pasado. La Justicia designó de urgencia al asesor letrado Pablo Demaría, quien pidió una postergación de 24 horas para asumir el cargo. Hay testigos que declararán por videoconferencia
Carlos González Castellanos presidirá la primera audiencia que se hará con jurado popular en los Tribunales locales, desde el inicio de la pandemia.  

El juicio a Maricel Angiolini, la mujer de la localidad de Arias que fue detenida en diciembre de 2017 por el crimen de un camionero de Casilda, arrancará en la mañana del martes y no hoy, como estaba previsto por la Cámara Segunda del Crimen de Río Cuarto.

El proceso que marcará el regreso de los jurados populares en la ciudad, tras la instauración de la cuarentena, debió postergarse de urgencia luego de que el abogado defensor de Angiolini, José María Sagarraga, confirmara el jueves pasado que ya no desempeñaría esa función.

Así, a escasas horas de la audiencia, la acusada quedaba sin defensor y el tribunal se vio obligado a designar a uno de los asesores letrados para que ocupe el lugar de Sagarraga.

El nombramiento recayó en Pablo Demaría, quien, apremiado por el escaso tiempo para estudiar la causa, pidió que se le concediera al menos una postergación de 24 horas para el comienzo del juicio y, de esa manera, poder analizar con algo más de margen la grave acusación que pesa sobre la mujer y así explorar la mejor estrategia defensiva.

No le resultará sencillo. La situación procesal de Angiolini es extremadamente delicada pues se la acusa de haber matado a Juan Carlos Romero (44), el hombre con el que mantenía una relación extramatrimonial desde hacía varios meses.

El proceso que marcará el regreso de los jurados populares en la ciudad, tras la instauración de la cuarentena, debió postergarse de urgencia luego de que el abogado defensor de Angiolini, José María Sagarraga, confirmara el jueves pasado que ya no desempeñaría esa función.

En noviembre de 2017, la familia del camionero de la localidad santafecina de Casilda perdió todo contacto con él y denunció el caso en la Policía. Así se inició una intensa búsqueda que tuvo su corolario el 7 de diciembre de 2017, cuando el cadáver de Romero fue hallado ya en avanzado estado de descomposición en el pozo de bombeo del patio de la casa de la mujer con la que mantenía un romance.

Si a lo largo del juicio que se celebrará en los Tribunales de Río Cuarto se llegara a determinar el vínculo entre ambos y la responsabilidad penal de Angiolini, la mujer podría ser condenada a prisión perpetua.

Siguiendo el protocolo

En esta era de protocolos, el primer juicio por jurado popular que se hará en el contexto de la pandemia del coronavirus se concretará siguiendo las disposiciones sanitarias.

Así, la audiencia será sin presencia de público y, en las últimas horas, los magistrados que integran el tribunal evaluarán si permiten el ingreso de la prensa -una de las actividades consideradas esenciales- y en tal caso de qué manera garantizarán el distanciamiento y la prevención.

Como viene realizándose en los últimos meses, la mujer acusada seguirá cada instancia del proceso desde una sala especialmente acondicionada en la cárcel, mientras que los testigos que viven más lejos podrán ofrecer sus testimonios vía videoconferencia.

Lo ocultaron en el pozo de agua

El 29 de noviembre de 2017, cuatro días después de haberlo visto por última vez, la familia del camionero de Casilda Juan Carlos Romero denunció su desaparición.

Su esposa y sus cuatro hijos vivieron semanas de angustia hasta que finalmente se confirmó el peor escenario: el 7 de diciembre de 2017, el cadáver de Romero fue hallado boca abajo y en avanzado estado de descomposición en un pozo de bombeo de agua del patio de Maricel Angiolini, la mujer de Arias con la que el camionero había iniciado una relación sentimental.

Los investigadores creen que el vínculo llevaba poco más de un año, antes del asesinato.

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El cadáver de Romero fue encontrado en la propiedad de Angiolini, en Arias.

Romero había empezado a visitar a Angiolini y hasta alquilaron una casa en la ciudad de Casilda, donde convivieron poco tiempo.

Según confió un familiar a la fiscalía de instrucción, en un momento llegaron a estar un mes sin recibir noticias de Romero y, cuando el camionero regresó a Casilda, comentó que la mujer lo tuvo secuestrado y lo tenía amenazado.

Sin embargo, Romero volvería a contactarse con Angiolini, con resultado fatal.

Desde la desaparición del camionero, una de sus hijas empezó a recibir mensajes de texto que eran enviados en su nombre. Allí, supuestamente pedía que no lo buscaran más e informaba a su familia que iba a radicarse en el norte del país.

Pero su hija desconfiaba de esos mensajes no sólo por el contenido sino por la modalidad de esos contactos: los mensajes eran escritos y Romero siempre se comunicaba con su familia a través de mensajes de audio.