Río Cuarto | marihuana

Organismos demandan que se difunda información correcta sobre el consumo de marihuana

A través de un documento publicado esta semana, el Instituto de Adicciones, Salud y Sociedad, integrado por organizaciones especializadas de la provincia, cuestiona el manejo que se hace del debate y los intereses económicos que genera la venta de la sustancia
La semana pasada Fernández se manifestó a favor de la legalización y luego Vidal estigmatizó el consumo dependiendo del lugar en el que se lo haga.  

Respecto del debate que se ha generado a nivel nacional sobre el consumo de marihuana, desde declaraciones sobre la posibilidad de su legalización hasta las estigmatizaciones con relación a en qué contextos es adecuado consumirla y en cuáles no, manifestaciones que han planteado una agenda marcada en los medios y en la carrera electoral, organismos sociales que trabajan con la problemática de las adicciones han lanzado un documento para plantear su posición.

“La marihuana es una sustancia adictiva cuya circulación ha sido y es facilitada por el mercado mundial con interés creciente en los ingresos que le genera. Las políticas públicas integrales deben estar enfocadas en el bien común y facilitar que la ciudadanía acceda a la información correspondiente para evitar ser captada masivamente por esta oferta que se presenta con fachadas atractivas, encubriendo todos los trastornos que su consumo genera a nivel individual y colectivo”, sostienen desde el documento “La marihuana en la agenda pública”, emitido por el Instituto de Adicciones, Salud y Sociedad.

El organismo, integrado por numerosas fundaciones de la provincia, entre las que se encuentran la Fundación Conatus Vitae (de Río Cuarto) y la Fundación ProSalud, sostiene que no habilitar este tipo de información “pondría en evidencia la debilidad institucional a favor de lógicas comerciales cortoplacistas y en detrimento de los derechos humanos básicos por los que deberían velar los organismos gubernamentales”.

“En los últimos años en Argentina se producen de manera anual 7.500 muertes a causa de alcohol y accidentes de tránsito, es decir, 21 personas por día, donde el 54% de los casos son personas jóvenes de no más de 35 años”, concluyen.

Considera, además, sobre el manejo de la información que se ofrece al público en general: “Nos obliga a tomar parte en esta discusión, que no es tal, ya que no existen dos partes debatiendo sino más bien nos encontramos en desventaja de marketing”. En este sentido, sostienen que la marihuana, ofrecida de manera abierta y cuasinaturalizada a todos los sentidos que puede tener una persona, “no es más que una oferta engañosa, en términos contractuales, la letra chica no se lee claramente”.

De acuerdo con lo que plantean las organizaciones, la oferta medicinal de la marihuana se realiza “desde lugares ‘mágicos’ en los cuales pareciera que fuera la solución de todo, debemos problematizar lo que queremos decir y cómo lo decimos”. A partir de esto, aseguran que las consecuencias de la dependencia de la marihuana está demostrada en diversos estudios: “Por lo cual podemos decir su peligrosidad, ahora lo que debemos plantear en términos generales es si seguimos pregonando una cultura de reducción de daños o se aborda la problemática con unidad de criterio y acción en términos de salud pública integral”, indican desde el instituto en su documento.

“Por cierto, para que esto suceda deben ocurrir algunas cosas que no son tan sencillas, la primera y fundamental es poder contar al lector cuál es la realidad de quienes trabajamos en salud, específicamente en salud mental, siendo aún más específico, en adicciones. Fondos para investigaciones, desarrollo de programas y puesta en marcha”, precisa el informe.

Más recursos

El trabajo de concientización por parte de las organizaciones se viene desarrollando desde hace tiempo en el debate sobre la despenalización del consumo de marihuana. En este documento sostienen que la necesidad de recursos para investigaciones y programas de contención es uno de los aspectos más importantes a tratar:“La realidad es que los fondos difícilmente llegan y, cuando llegan, son escasos, por ende como decimos entre colegas ‘vamos corriendo detrás de la novedad’”, señalan.

En tanto, consideran que también es necesario trabajar en una política preventiva y asistencial “en la cual la reducción del daño no sea la primera opción”, indican y completan:“Reducir implica aceptar que el daño se hará, pero intentaremos que sea el menor posible, lo cual para nosotros no es una opción”.

Aseguran que si esto sucede implica que los niveles preventivos iniciales no han servido, no se han puesto en marcha o bien no se logró comprender el modelo. “Estos modelos reduccionistas buscan avalar, con una mirada romántica, consumos que generan dependencia y resultan nocivos a corto o largo plazo para nuestra salud. Consumos que en definitiva necesita el mercado de las drogas, que no es afín a los objetivos de desarrollo sostenible”.

Afirman que es por todo esto que legalizar el consumo de marihuana para uso recreativo “debe estar en la agenda pública, debe debatirse, invitar a colegas especialistas a participar”, plantean y agregan:“En rigor, la legalización del consumo debe interpretarse como legalización de la venta, que es lo que promueven los grandes fondos de inversión interesados en este eje comercial”.

Aseguran que no es algo que se debe tratar de un modo pasajero sin minilizar lo que se debate desde hace años de manera interna en las organizaciones: “Así fue como la historia nos demuestra que legalizar por uso recreativo no es una solución y no es una alternativa, para ejemplos tenemos el Alcohol y la Ley 24788, de la cual nadie hace eco en su control; la Ley 5793, siendo similar en su estructura, tampoco se hace eco ni control de la misma”, señala el documento.

En esta línea, cuestionan lo que les puede llevar a pensar que legalizar el consumo recreativo mediante sanción de ley se cumpliría. “No hay garantías posibles en esto, ni debemos ceder ante semejante situación”, manifiestan los organismos.

A modo de ejemplo, argumentando en esta línea de pensamiento sobre sustancias que han sido legalizadas, destacan que hay 40 mil muertos por año por causa, del tabaquismo en Argentina según informes de organismos oficiales de la Nación en el año 2019, y que entre 8 y 10 mil personas mueren por causa del alcoholismo por año en el país. “En los últimos años en Argentina se producen de manera anual 7.500 muertes a causa de alcohol y accidentes de tránsito, es decir, 21 personas por día, donde el 54% de los casos son personas jóvenes de no más de 35 años”, concluyen.

Luis Schlossberg. Redacción Puntal