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Martín Rodríguez Gurruchaga y la vuelta de Atlético del Rosario

El talentoso fullback rosarino volvió tras dos años retirado y logró el ascenso con su equipo al Top 14 de la Urba. A una carrera brillante, con paso en Stade Français y el Mundial 2011 con Los Pumas, le quedaba un capítulo más

Martín Rodríguez Gurruchaga ha sido uno de los tantos jugadores talentosos que ha tenido el rugby argentino en las últimas décadas. Un back completísimo, destacándose en la posición de fullback que lo llevó a ser uno de los mejores del mundo en su puesto.

Nacido deportivamente en el Atlético del Rosario, con un paso importante en Los Pumas Seven, estuvo presente también en el nacimiento, allá por 2007, de los Pladar (Plan de Alto Rendimiento Deportivo) y un equipo como Pampas, que fue la génesis de Jaguares, hasta llegar a uno de los picos máximos de su carrera como fue haber disputado el Mundial de Nueva Zelanda 2011 con Los Pumas, cuando ya era jugador del todo poderoso Stade Français de París.

Ya en el retorno a la Argentina después de los cuatro años en Francia, tuvo un par de temporadas más en el Atlético para retirarse en 2019 a los 34 años y aquí podríamos decir que comienza otra historia.

El parate de la pandemia hizo que la cabeza del rosarino pensara la decisión e intentara sumarse nuevamente en este 2021 al club de sus amores, buscando lo que hasta el momento era lo más ansiado: volver al rugby grande de la Urba. Hasta hace semanas jugaba en el ascenso.

El Atlético tiene una particularidad, que es que no juega en la Unión de Rugby de Rosario en Mayores, sino que lo hace en Buenos Aires. Cuestiones de política deportiva muy antigua han predominado para que esto pase y sea así. No obstante, el Atlético es uno de los fundadores de la Unión Argentina de Rugby en 1899 y a su vez participó activamente en la creación de la Unión de Rugby de Rosario en 1928.

En 1905 y 1906 el Atlético logró sus primeros títulos en la Urba, hasta lograr el último en el 2000 y el penúltimo en el año 1996, compartiéndolo con Hindú.

Al margen de toda esta historia tan rica y volviendo a nuestro protagonista, para este 2021 y a los 36 años decidió volver a jugar pensando en un hipotético ascenso que se dio el 27 de noviembre último, cuando vencieron a La Plata 37 a 20 para regresar al rugby grande de Buenos Aires.

Rodríguez Gurruchaga fue parte del título, ingresó en la final y se dio el gusto de que su regreso al rugby fuera con un ascenso.

En diálogo con Puntal, el talentoso back nos habla de este regreso y mucho más.

“Feliz de que pudimos lograr el objetivo, fue un año difícil con el Covid y el encierro. La verdad es que poder volver y lograrlo fue increíble, estoy más que satisfecho. En cuanto a mí, en lo personal, fue raro; en 2019 me retiré, en ese momento del Covid la cabeza empezó a jugar en mí y me dieron ganas de volver, con muchas ganas de entrenar, fui arrancado de a poco y por suerte pudimos jugar partidos, sumar minutos. La verdad es que estoy muy feliz de haber terminado en cancha, más no puedo pedir en este año.

-Conocemos mucho del torneo de Primera de la Urba, contanos cómo es el ascenso.

-Es muy duro, todos los equipos van por el ascenso. Hay equipos que para el gran público no son tan conocidos u otros, como La Plata, Matreros, Champagnat, que sí lo son, equipos que siempre fueron muy fuertes. Es un torneo en el que te encontrás que cada equipo que viene a jugar o visitás te quiere ganar siempre, te topás con partidos muy duros, en los que los equipos de enfrente quieren demostrar y tiene ese plus cuando juegan contra uno. Fue un año difícil pero estábamos bien preparados para lograr el objetivo.

-Te tocó ver en primera persona el nacimiento de los Pladar. ¿Hoy cómo ves ese desarrollo con las nuevas generaciones?

-Hoy es todo mucho más fácil, la cuestión del Pladar y semiprofesionalismo es muy válida. Antes éramos unos pocos cuando largamos, en Rosario solo estábamos Leo Senatore y yo, después se sumaron Juan Pablo Estelles y Juan Imhoff. Hoy cambió todo, avanzó mucho y en cada club hay varias generaciones de chicos que tienen varios años en el Pladar; nosotros hace unos años teníamos a Mayco Vivas, Lucio Sordoni y Marcos Kremer, hoy están Martín Elías, Manuel Nogues, que están dentro del sistema. Cambió mucho y se nota, en los golpes, en el pensamiento, en el cuidado que se tiene. Hoy avanzó muchísimo y se aprecia demasiado adentro de la cancha, sobre todo.

-Fuiste parte importante del Seven, ¿qué te parece hoy la disciplina en términos de evolución?

-Hoy es totalmente diferente a lo que jugábamos nosotros, mucho más físico, más estudiado. En nuestra época era más de la tocata con menos golpes, tener el control de la pelota pero sin golpes. Hoy es muy diferente, muy físico, los detalles estudiados. A mí es algo que siempre me gustó, me apasionó, por suerte lo pude jugar bastante tiempo y hoy yo no sé si estaría tan preparado como están los chicos y la competencia. Es impresionante el estado físico que se tiene que tener para jugar. En cuanto a Los Pumas, están creciendo mucho, de hecho ahora ganaron el bronce en los últimos dos torneos que jugaron, la base la tiene con gente grande de experiencia, sumando chicos que van surgiendo. Van a seguir creciendo en lo individual y grupal, esperemos que se vea reflejado con otro torneo para coronar todo lo bien que se está trabajando adentro.

-¿Cómo evaluás el momento y el año difícil de Los Pumas?

-Yo vi mucho, lo que vimos todos por televisión. Creo que fue un golpe muy duro lo de Jaguares, si bien era la base y el puntapié de algo muy bueno que se hizo y hubiese servido para todo lo que viene adelante, porque concentrabas un equipo en un mismo lugar entrenado todo el rato y cuando tenían que ir a Los Pumas estaba el mismo plantel. Eso se perdió y es un golpe bajo para lo que es el equipo en sí. Volvemos a que se concentran diez o quince días antes de cada ventana, se perdió eso de manejar el equipo anualmente y lo volvemos a hacer una semana antes de los partidos. Después es como todo, hay juegos buenos y malos, más que nada por la pandemia en este último año, pero van surgiendo chicos, como decíamos antes, del Seven y de las categorías juveniles y eso suma mucho. Se aproxima un mundial y ahí está el objetivo principal para encontrar el equipo nuevamente.

-Jugaste en uno de los mejores equipos de esa época como Stade Français, ¿cómo recordás esa experiencia?

-Fue una época muy linda a nivel personal, irme de la comodidad de mi casa, de mi club, de la vida que tenía en Rosario a experimentar el profesionalismo. Me fui a un River o Boca del rugby, no podía pedir nada más. Fue increíble, cuatro años allá, viviendo al cien por cien de eso, en un lugar soñado con argentinos desde el día uno que llegué, menos en la última parte que quedaba Felipe Contepomi y después quedé yo solo. Ahí fue un poco más duro, perdés el día a día, el hecho de ir a comer un asado con los argentinos y demás pero fueron años impresionantes en París, en la vivencia; crecí mucho como persona, sacando lo que fue el juego en sí, fue una muy buena elección de vida.

-Entre tantas estrellas estaba el ítalo-argentino Sergio Parisse, ¿qué significaba para ustedes?

-Un tipo que me recibió muy bien desde que llegué, que estuvo del lado de la gente nueva, fue capitán mucho tiempo ahí, muy experimentado. Si bien se fue muy chico de Argentina y pasó gran parte de su vida en Italia, era muy cercano a nosotros y como jugador ni hablar, una bestia, hacía todo bien, físicamente un superdotado. Gracias a Dios pude compartir muchas cosas dentro y fuera de la cancha, me saco el sombrero por Sergio.