Río Cuarto
Más de 100 proyectos de los alumnos en la Feria Zonal de Ciencias
Fue en el Viejo Mercado, con la participación de chicos desde el nivel inicial hasta el secundario. Hubo trabajos de lo más variados
La segunda edición de la Feria de Ciencia y Tecnología Zonal reunió ayer en una muestra a los proyectos más diversos: desde el rol de las bacterias y las abejas, hasta los preconceptos que desalientan la participación de los jóvenes, pasando por desarrollos tecnológicos como una bicicleta que es impulsada por la fuerza del aire comprimido. El punto en común de ese mosaico era el entusiasmo de alumnos y docentes, que, al pie de cada stand, explicaban incansablemente a cada visitante qué trabajo habían hecho.
Participaron más de 100 grupos de investigación de centros educativos de la ciudad y la zona, al punto que el Viejo Mercado pareció -por momentos- que quedaba chico.
En el área de humanidades, los alumnos del quinto año del colegio Galileo Galilei presentaron el proyecto "Participación de la y las juventudes", con el que usaron conocimientos de ciencias sociales para indagar en el imaginario entre los alumnos de la institución.
Mariano Maggio Tozzi, uno de los autores del trabajo, indicó que la consigna fue "ver cómo circulan los sentidos de la matriz adulto-céntrica entre los jóvenes, y si estas ideas impactan en la participación".
Nicolás Pandolfi, quien también trabajó en el proyecto, señaló que "muchos de los chicos reprodujeron las frases que siempre suelen decir los adultos, como por ejemplo que son muy chicos para participar, para opinar, que los adultos siempre saben más".
Mariano Maggio Tozzi, por su parte, agregó: "Los chicos tienen internalizadas estas ideas de los adultos, y eso los frena a la hora de participar. Tienen espacios de participación en el aula, actos, eventos y centro de estudiantes, pero los tienen negativizados por los discursos adulto-céntricos".
Por su parte, los alumnos de segundo grado de la escuela Manuel Belgrano llevaron su trabajo sobre el uso del casco en ciclistas. Según detallaron Benjamín Ordóñez y Bruno Colombo Solla, todo surgió a partir de un accidente que dejó a un joven de 20 años postrado e internado en el Hospital.
El caso conmovió a los chicos y los llevó a investigar sobre las medidas de seguridad para ciclistas. Salieron a la calle a preguntarles a los ciclistas por qué no usaban casco y se encontraron con que mucha gente no lo hace porque no es obligatorio.
De allí surgió la idea de pedirles a los concejales que regulen la actividad y obliguen a los ciclistas a usarlo.
Los chicos del tercer grado del centro educativo doctor Juan Manuel Pereyra, de Bengolea, se centraron en el rol clave de las abejas para los ecosistemas.
Josefina Arnaudo, una de las alumnas que trabajaron en el proyecto, contó que les interesó porque no conocían cómo fabricaban la miel.
“Investigamos el rol importante que tienen en los ecosistemas. Si las abejas desaparecieran del planeta, al hombre sólo le quedarían 4 años de vida. Sin ellas no hay polinización, sin polinización no hay flores y sin flores no hay néctar. Con esto se rompe un ciclo que es muy importante. La gente puede ayudarlas teniendo plantas que den flores en su jardín”, dijo la niña.
Los alumnos de quinto año del Ipet 258 de la Base de la Fuerza Aérea idearon una bicicleta impulsada con aire comprimido.
Emiliano Cenci, uno de los creadores, detalló que almacena el aire en una serpentina de botellas plásticas, y un cilindro de gas pequeño. “Es pesado para una bicicleta, pero es un modelo experimental”, dijo.
“El aire comprimido del depósito va a un acelerador, a los cilindros y de ahí a la cadena de transmisión. Así usamos los conocimientos de varias materias de aeronáutica”, remarcó a su turno Agustín Dutto.
Participaron más de 100 grupos de investigación de centros educativos de la ciudad y la zona, al punto que el Viejo Mercado pareció -por momentos- que quedaba chico.
En el área de humanidades, los alumnos del quinto año del colegio Galileo Galilei presentaron el proyecto "Participación de la y las juventudes", con el que usaron conocimientos de ciencias sociales para indagar en el imaginario entre los alumnos de la institución.
Mariano Maggio Tozzi, uno de los autores del trabajo, indicó que la consigna fue "ver cómo circulan los sentidos de la matriz adulto-céntrica entre los jóvenes, y si estas ideas impactan en la participación".
Nicolás Pandolfi, quien también trabajó en el proyecto, señaló que "muchos de los chicos reprodujeron las frases que siempre suelen decir los adultos, como por ejemplo que son muy chicos para participar, para opinar, que los adultos siempre saben más".
Mariano Maggio Tozzi, por su parte, agregó: "Los chicos tienen internalizadas estas ideas de los adultos, y eso los frena a la hora de participar. Tienen espacios de participación en el aula, actos, eventos y centro de estudiantes, pero los tienen negativizados por los discursos adulto-céntricos".
Por su parte, los alumnos de segundo grado de la escuela Manuel Belgrano llevaron su trabajo sobre el uso del casco en ciclistas. Según detallaron Benjamín Ordóñez y Bruno Colombo Solla, todo surgió a partir de un accidente que dejó a un joven de 20 años postrado e internado en el Hospital.
El caso conmovió a los chicos y los llevó a investigar sobre las medidas de seguridad para ciclistas. Salieron a la calle a preguntarles a los ciclistas por qué no usaban casco y se encontraron con que mucha gente no lo hace porque no es obligatorio.
De allí surgió la idea de pedirles a los concejales que regulen la actividad y obliguen a los ciclistas a usarlo.
Los chicos del tercer grado del centro educativo doctor Juan Manuel Pereyra, de Bengolea, se centraron en el rol clave de las abejas para los ecosistemas.
Josefina Arnaudo, una de las alumnas que trabajaron en el proyecto, contó que les interesó porque no conocían cómo fabricaban la miel.
“Investigamos el rol importante que tienen en los ecosistemas. Si las abejas desaparecieran del planeta, al hombre sólo le quedarían 4 años de vida. Sin ellas no hay polinización, sin polinización no hay flores y sin flores no hay néctar. Con esto se rompe un ciclo que es muy importante. La gente puede ayudarlas teniendo plantas que den flores en su jardín”, dijo la niña.
Los alumnos de quinto año del Ipet 258 de la Base de la Fuerza Aérea idearon una bicicleta impulsada con aire comprimido.
Emiliano Cenci, uno de los creadores, detalló que almacena el aire en una serpentina de botellas plásticas, y un cilindro de gas pequeño. “Es pesado para una bicicleta, pero es un modelo experimental”, dijo.
“El aire comprimido del depósito va a un acelerador, a los cilindros y de ahí a la cadena de transmisión. Así usamos los conocimientos de varias materias de aeronáutica”, remarcó a su turno Agustín Dutto.