El riocuartense que estuvo a dos golpes de ganar el Abierto Británico
Antonio Cerdá es uno de los grandes nombres del deporte riocuartense. En 1951 quedó muy cerca de arrebatarle el título del major al Inglés Max Faulkner, en una definición que todavía es recordada en el circuito mundial
“De Antonio Cerdá a Florentino Molina”, dice una añeja edición especial del desaparecido diario El Pueblo de 1972. Es el título de una nota que celebra el aniversario 40 del Río Cuarto Golf Club. Hace referencia a dos de los hombres más importantes que vieron los greens de Río Cuarto.
El nombre del primero de ellos empieza a susurrarse siempre que el Abierto Británico dice presente en el calendario. Es que Cerdá estuvo a dos golpes de quedarse con el major, mucho antes de que Roberto De Vicenzo finalmente pudiera alzar el trofeo.
Nacido en Río Cuarto el 10 de diciembre de 1921, Cerdá se posicionó rápidamente entre los mejores del golf nacional. Comenzó como caddie y a los 16 años tuvo ocasión de participar en el Campeonato Abierto del Centro (1939). En condición de primer profesional del Río Cuarto Golf Club debutó en Mendoza en 1941. El primer gran triunfo lo obtuvo en el Campeonato de Profesionales de la Provincia de Córdoba en 1944. Cuatro años más tarde fue vencedor del Campeonato Abierto de la República Argentina.
Ese fue el trampolín que le permitió dar el salto a nivel mundial. Su primer triunfo internacional (Abierto de España) fue en el primer año de la década de 1950. Al año siguiente, el riocuartense daría que hablar en las islas británicas, más precisamente en el Royal Portrush Golf Club de Irlanda del Norte, sitio en el que comenzará hoy una nueva edición del Open, del que participará Emiliano Grillo como único representante argentino.
Para aquella edición de 1951, el contexto internacional tenía al mundo todavía acomodándose luego del final de la Segunda Guerra. En Argentina gobernaba Perón y en Río Cuarto, Francisco Alberto Lacase era el Comisionado Municipal. En aquella época, el Abierto se disputaba a cuatro vueltas en tres días.
Antes de arrancar la vuelta final, el inglés Max Faulkner (a la postre campeón) aventajaba al riocuartense por seis golpes, pero Cerdá reaccionó y estuvo cerca de forzar un desempate. La remontada se truncó en el hoyo 16, cuando un doble bogey lo dejó sin posibilidades. Finalmente quedaría a sólo dos golpes del ganador.
Volvería a repetir el segundo puesto en 1953, año en el que conseguiría uno de los logros más importantes del golf argentino, al obtener la Copa Canadá, junto con Roberto De Vicenzo. Fue la primera experiencia de las Copas del Mundo de golf por parejas. "El momento más importante y emotivo fue cuando nos dieron la copa a los dos juntos. Y ni bien terminó la ceremonia, viajamos a Escocia para hacer una exhibición. Es que en esa época había que ir detrás de los centavos", contó Cerdá unos años después, en una entrevista realizada por el diario La Nación.
La relación con De Vicenzo sería clave en la vida del riocuartense. En 1958, el nacido en Villa Ballester (que estaba trabajando en México) lo invitaría a jugar con él en el circuito norteamericano por dos años.
Cerdá aceptó el convite y luego de la gira se radicó en México, se nacionalizó y formó allí una familia. Falleció a los 88 años en el Distrito Federal el 28 de noviembre de 2010. Su palmarés internacional se completa con títulos en Alemania, España, Jamaica, Colombia y Panamá.
Más allá de los 68 años que pasaron de la gesta en Irlanda del Norte, el nombre de Antonio Cerdá todavía es recordado por los amantes del golf en la ciudad. Por siempre será el riocuartense que estuvo a un paso de ganar el Abierto Británico.
Agustín Hurtado
El nombre del primero de ellos empieza a susurrarse siempre que el Abierto Británico dice presente en el calendario. Es que Cerdá estuvo a dos golpes de quedarse con el major, mucho antes de que Roberto De Vicenzo finalmente pudiera alzar el trofeo.
Nacido en Río Cuarto el 10 de diciembre de 1921, Cerdá se posicionó rápidamente entre los mejores del golf nacional. Comenzó como caddie y a los 16 años tuvo ocasión de participar en el Campeonato Abierto del Centro (1939). En condición de primer profesional del Río Cuarto Golf Club debutó en Mendoza en 1941. El primer gran triunfo lo obtuvo en el Campeonato de Profesionales de la Provincia de Córdoba en 1944. Cuatro años más tarde fue vencedor del Campeonato Abierto de la República Argentina.
Ese fue el trampolín que le permitió dar el salto a nivel mundial. Su primer triunfo internacional (Abierto de España) fue en el primer año de la década de 1950. Al año siguiente, el riocuartense daría que hablar en las islas británicas, más precisamente en el Royal Portrush Golf Club de Irlanda del Norte, sitio en el que comenzará hoy una nueva edición del Open, del que participará Emiliano Grillo como único representante argentino.
Para aquella edición de 1951, el contexto internacional tenía al mundo todavía acomodándose luego del final de la Segunda Guerra. En Argentina gobernaba Perón y en Río Cuarto, Francisco Alberto Lacase era el Comisionado Municipal. En aquella época, el Abierto se disputaba a cuatro vueltas en tres días.
Antes de arrancar la vuelta final, el inglés Max Faulkner (a la postre campeón) aventajaba al riocuartense por seis golpes, pero Cerdá reaccionó y estuvo cerca de forzar un desempate. La remontada se truncó en el hoyo 16, cuando un doble bogey lo dejó sin posibilidades. Finalmente quedaría a sólo dos golpes del ganador.
Volvería a repetir el segundo puesto en 1953, año en el que conseguiría uno de los logros más importantes del golf argentino, al obtener la Copa Canadá, junto con Roberto De Vicenzo. Fue la primera experiencia de las Copas del Mundo de golf por parejas. "El momento más importante y emotivo fue cuando nos dieron la copa a los dos juntos. Y ni bien terminó la ceremonia, viajamos a Escocia para hacer una exhibición. Es que en esa época había que ir detrás de los centavos", contó Cerdá unos años después, en una entrevista realizada por el diario La Nación.
La relación con De Vicenzo sería clave en la vida del riocuartense. En 1958, el nacido en Villa Ballester (que estaba trabajando en México) lo invitaría a jugar con él en el circuito norteamericano por dos años.
Cerdá aceptó el convite y luego de la gira se radicó en México, se nacionalizó y formó allí una familia. Falleció a los 88 años en el Distrito Federal el 28 de noviembre de 2010. Su palmarés internacional se completa con títulos en Alemania, España, Jamaica, Colombia y Panamá.
Más allá de los 68 años que pasaron de la gesta en Irlanda del Norte, el nombre de Antonio Cerdá todavía es recordado por los amantes del golf en la ciudad. Por siempre será el riocuartense que estuvo a un paso de ganar el Abierto Británico.
Agustín Hurtado