El apellido Gramática se hizo conocido en EE.UU. por lo de Martín y por Guillermo, su hermano, tambien parte integrante en su tiempo de la tan mentada NFL. Hoy será el SuperBowl, espectáculo que mueve millones de dólares y una fibra íntima del ser estadounidense. Será en Miami, con el show de Jennifer López y Shakira, donde estarán jugando Kansas City contra San Francisco. Pasen y vean esta historia realmente singular.
-¿Cómo le podés explicar al argentino lo que es un SuperBowl?
-Es comparable con una final del mundo que se juega todos los años; acá se para el país, no se habla de otra cosa en las semanas previas. Es todo un show, en relación a qué artista de primer nivel canta, de cuánto se paga el segundo en publicidad, todo eso.
-Fuiste campeón en 2003 en San Diego contra Oakland Raiders, ¿qué recordás?
-Fue un sueño para mí. Recuerdo el susto que tenía en la previa del partido porque no metía una; por suerte pude relajarme cuando empezó y me fue muy bien, convirtiendo mucho.
-Contanos cómo es el rol del pateador, sabiendo que juega muy poco pero con un grado de determinación muy importante.
-El trabajo del pateador es difícil porque no tenés término medio, o metés o errás. Yo siempre estaba muy concentrado observando el partido y bien metido para cuando me tocara, me la pasaba calentando en la previa y durante el partido para cuando me tocara.
-¿Cómo llegaste a la NFL?
-A los 9 años vinimos a EE.UU., siempre jugué al fútbol nuestro y me destacaba, de ahí que tuve una prueba en Necaxa, México, donde conocí a Andres Fassi (presidente de Talleres). Al regresar me pidieron que probara como pateador para el colegio y de ahí empecé en Kansas State becado, gracias al football americano no tuve que pagar mis estudios. Después de ahí pegué el salto a la NFL, siendo elegido por Tampa Bay Buccaneers. Tuve mucha suerte que fuera esa franquicia porque mi familia vivía a dos horas de la ciudad, era como estar en casa.
-Una franquicia como Tampa que no es de las denominadas grandes.
-Es cierto, a nosotros nos tocaron unos años espectaculares, de hecho muchos de mis compañeros están en el salón de la fama. Tuvimos la suerte de que se junte todo para alcanzar el éxito.
-Estuviste en New England Patriots en unas pruebas, ¿cómo es estar en una franquicia comparable al Real Madrid o al Barcelona en fútbol?
-Obvio que Tampa es mi equipo, pero si ellos no están en los playoffs hincho por los Patriots. Tom Brady (uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, aún en actividad) fue un tipo buenísimo. En mi primera práctica me hizo conocer a mis compañeros, les comentó que yo había ganado un SuperBowl, me abrió las puertas. Bill Belichick (el entrenador, un Guardiola, para que se entienda) no permite errores, perdimos un partido de pretemporada y era catastrófico, y el dueño de la franquicia Robert Fraft (dueño de Kraft Group, billonario) no me conocía; llegué, firmé y a la semana me puse a ver un partido de fútbol de New England Revolutions y nos dejó ver el partido en su palco. Te hacen sentir como en casa y así sacan lo mejor de cada jugador, por eso ganan, empieza de arriba con Kraft y sigue hasta abajo. Desafortunadamente me desgarré en el aductor y no pude seguir, fue una muy buena experiencia.
-Además de estar con Brady, estuviste con Payton Manning en Indianapolis (como si fuera un Cristiano Ronaldo).
-Fue muy lindo; Manning, un señor y un jugadorazo, es un técnico dentro de la cancha, muy pasional. De todos me quedo con Tom Brady, fue un tipazo conmigo. Veía estos días fotos de Dybala diciendo que jugó con Messi y Ronaldo; para mí fue prácticamente lo mismo.
-¿Por qué pensas que le cuesta tanto entrar al football americano a la Argentina?
-Es un deporte con equipamiento caro, tiene reglas un tanto complicadas, no es sólo golpearse, cada jugador tiene una función específica. Una vez que se sepa más va a ser mejor. De todos modos hay ligas en Buenos Aires, en Córdoba. En México es muy popular, hay una liga profesional, de hecho se hacen partidos oficiales y de temporada de NFL en el Estadio Azteca, también lo han hecho en Londres.
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-Es comparable con una final del mundo que se juega todos los años; acá se para el país, no se habla de otra cosa en las semanas previas. Es todo un show, en relación a qué artista de primer nivel canta, de cuánto se paga el segundo en publicidad, todo eso.
-Fuiste campeón en 2003 en San Diego contra Oakland Raiders, ¿qué recordás?
-Fue un sueño para mí. Recuerdo el susto que tenía en la previa del partido porque no metía una; por suerte pude relajarme cuando empezó y me fue muy bien, convirtiendo mucho.
-Contanos cómo es el rol del pateador, sabiendo que juega muy poco pero con un grado de determinación muy importante.
-El trabajo del pateador es difícil porque no tenés término medio, o metés o errás. Yo siempre estaba muy concentrado observando el partido y bien metido para cuando me tocara, me la pasaba calentando en la previa y durante el partido para cuando me tocara.
-¿Cómo llegaste a la NFL?
-A los 9 años vinimos a EE.UU., siempre jugué al fútbol nuestro y me destacaba, de ahí que tuve una prueba en Necaxa, México, donde conocí a Andres Fassi (presidente de Talleres). Al regresar me pidieron que probara como pateador para el colegio y de ahí empecé en Kansas State becado, gracias al football americano no tuve que pagar mis estudios. Después de ahí pegué el salto a la NFL, siendo elegido por Tampa Bay Buccaneers. Tuve mucha suerte que fuera esa franquicia porque mi familia vivía a dos horas de la ciudad, era como estar en casa.
-Una franquicia como Tampa que no es de las denominadas grandes.
-Es cierto, a nosotros nos tocaron unos años espectaculares, de hecho muchos de mis compañeros están en el salón de la fama. Tuvimos la suerte de que se junte todo para alcanzar el éxito.
-Estuviste en New England Patriots en unas pruebas, ¿cómo es estar en una franquicia comparable al Real Madrid o al Barcelona en fútbol?
-Obvio que Tampa es mi equipo, pero si ellos no están en los playoffs hincho por los Patriots. Tom Brady (uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, aún en actividad) fue un tipo buenísimo. En mi primera práctica me hizo conocer a mis compañeros, les comentó que yo había ganado un SuperBowl, me abrió las puertas. Bill Belichick (el entrenador, un Guardiola, para que se entienda) no permite errores, perdimos un partido de pretemporada y era catastrófico, y el dueño de la franquicia Robert Fraft (dueño de Kraft Group, billonario) no me conocía; llegué, firmé y a la semana me puse a ver un partido de fútbol de New England Revolutions y nos dejó ver el partido en su palco. Te hacen sentir como en casa y así sacan lo mejor de cada jugador, por eso ganan, empieza de arriba con Kraft y sigue hasta abajo. Desafortunadamente me desgarré en el aductor y no pude seguir, fue una muy buena experiencia.
-Además de estar con Brady, estuviste con Payton Manning en Indianapolis (como si fuera un Cristiano Ronaldo).
-Fue muy lindo; Manning, un señor y un jugadorazo, es un técnico dentro de la cancha, muy pasional. De todos me quedo con Tom Brady, fue un tipazo conmigo. Veía estos días fotos de Dybala diciendo que jugó con Messi y Ronaldo; para mí fue prácticamente lo mismo.
-¿Por qué pensas que le cuesta tanto entrar al football americano a la Argentina?
-Es un deporte con equipamiento caro, tiene reglas un tanto complicadas, no es sólo golpearse, cada jugador tiene una función específica. Una vez que se sepa más va a ser mejor. De todos modos hay ligas en Buenos Aires, en Córdoba. En México es muy popular, hay una liga profesional, de hecho se hacen partidos oficiales y de temporada de NFL en el Estadio Azteca, también lo han hecho en Londres.
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