Franco Morsino cuenta cómo es trabajar en la prestigiosa fábrica de Pagani
El ingeniero mecánico riocuartense es parte del equipo en una de las fábricas de vehículos deportivos más reconocidas del mundo, dirigida por un argentino. Le recordó a Puntal AM cómo alcanzó su sueño de desempeñarse allí
El ingeniero mecánico riocuartense Franco Morsino hace tres años que trabaja en la prestigiosa firma automotriz italiana Pagani Automobili.
Morsino estudió en la Universidad Nacional de Río Cuarto y llegó a cumplir su sueño de trabajar en esta reconocida fábrica de autos hechos a la medida de cada cliente, lo que los hace exclusivos.
De vacaciones por su ciudad natal, estuvo en Puntal AM y nos contó cómo llegó allí y qué función cumple dentro de la fábrica.
- ¿Cómo empezó su sueño?
- Por una serie de pequeños estímulos de muchos años atrás que luego se fueron transformando con gran valor. Esto comenzó a los 12 o 13 años. Se me fijó la idea de que algún día iba a trabajar en la Pagani Automobili junto a Horacio Pagani, que es el dueño.
Ese fue mi norte y mi fijación. De ahí surgieron un montón de dicisiones que felizmente permitieron llegar a aquel destino que con los ojos de un niño era una utopía.
Cuando me preguntaban qué quería hacer cuando fuera grande, yo les decía que quería trabajar en la Pagani Automobili.
- ¿Cómo descubrió estos vehículos?
- Fue a través de una foto de sus autos que tenía en una carpeta un compañero.
- ¿Qué modelo era?
- El Pagani Zonda.
- ¿Cómo surgió el contacto con él?
- Después de graduado y agotadas todas las posibilidades de llegar por medio de cartas y e-mails y de nunca recibir ni siquiera un “No, gracias”. Pensé qué hubiese hecho mi abuelo si él tenía que presentarse ante un gerente de un banco. Seguro lo hubiese realizado cara a cara.
Yo tenía la fe de que si me presentaba personalmente le podía transmitir toda la pasión que tengo por esto y que tal vez con un papel no lo podés describir.
Y se dio la oportunidad a través del libro de Horacio (Pagani), “La Historia de un Soño”. Él tiene un amigo en Casilda y con amigos en común llegué a conocerlo.
Primero logramos establecer una bonita relación personal y luego se convirtió en una serie de trabajos técnicos freelance.
- ¿Cuándo lo conoció personalmente a Pagani?
- En una entrevista en noviembre de 2015 y un mes después comencé a trabajar con ellos.
- ¿Cómo fue esa entrevista?
- Fue uno de los momentos más intensos que me tocó vivir. En una media hora me jugaba mi futuro para bien o para mal. Tuve la suerte de tomarlo con la liviandad de que ya estaba todo hecho.
Fue una charla de qué había hecho hasta ese momento y sobre qué pretendía hacer en el futuro. Presenté algunos de mis trabajos.
- ¿Cómo es él?
- Es una persona muy amena y amable.
- ¿Qué es Pagani Automobili?
- Es una pequeña empresa que construye autos deportivos. Somos una gran familia de 120 personas.
-¿Cuál es tu función en la empresa?
- Ha sido todo muy dinámico, con diferentes roles, desafíos y proyectos durante todo este tiempo.
Este último año, y por lo sucesivo, estoy trabajando en lo que se denomina dinámica del vehículo. Entendiendo esto como la búsqueda de las prestaciones que tienen.
La idea es que nuestros vehículos puedan circular siempre más rápido, de manera más fácil, para que nuestros clientes, que no son pilotos profesionales, puedan hacerlo en forma segura y que a la vez sea divertido para que te llenen de emociones.
La idea es que tengan el confort de Rolls Royce y las prestaciones de un auto deportivo. Todo en uno.
Mi rol es trabajar desde la suspensión, los neumáticos, la aerodinámica y otros aspectos para que eso suceda.
-¿Qué significa estar en Módena, un lugar donde están las mejores marcas de autos deportivos?
- Sí, estamos en el denominado valle del motor, con Enzo Ferrari, Ferrucho Lamborghini, los hermanos Maseratti, los Ducatti. Es decir que en unos cincuenta kilómetros a la redonda están todas estas empresas y todas las satélites que de ellas dependen. Es por ello que hay una especialización en la mano de obra. Es un gran polo donde hay cinco o seis circuitos internacionales.
- ¿Es mucha la competencia que se genera entre estas marcas?
- Históricamente sí. Estos últimos años hay algunas que, impulsadas por su perfil humano, como es el caso de la de Pagani, que es familiar y no depende de grupos con Fiat o Volkswagen, tiene ese espíritu de “unámonos todos para el común de los actores”.
- ¿Cómo es un día suyo en la fábrica?
- Se trabaja en horario corrido, de 8 a 5 de la tarde, es muy flexible. Hay días que son de escritorio, en los que se proyecta, y otros que son en el área experimental sobre los prototipos, organizando las pruebas y probando los materiales, y luego se analizan los resultados.
-¿Sube a los autos que desarrolla?
- En carácter de copiloto se da, es la única manera de poder experimentar. Hay pilotos profesionales que se encargan de hacer el desarrollo de la sensibilidad física y unos conocimientos técnicos que permiten agregar valor a todo eso que otro ciudadano común no podría hacerlo.
Luego se hace una sinergia entre el piloto y el ingeniero para poder llevar al vehículo todas las sugerencias y así plasmarlas en el desarrollo de los vehículos.
Morsino estudió en la Universidad Nacional de Río Cuarto y llegó a cumplir su sueño de trabajar en esta reconocida fábrica de autos hechos a la medida de cada cliente, lo que los hace exclusivos.
De vacaciones por su ciudad natal, estuvo en Puntal AM y nos contó cómo llegó allí y qué función cumple dentro de la fábrica.
- ¿Cómo empezó su sueño?
- Por una serie de pequeños estímulos de muchos años atrás que luego se fueron transformando con gran valor. Esto comenzó a los 12 o 13 años. Se me fijó la idea de que algún día iba a trabajar en la Pagani Automobili junto a Horacio Pagani, que es el dueño.
Ese fue mi norte y mi fijación. De ahí surgieron un montón de dicisiones que felizmente permitieron llegar a aquel destino que con los ojos de un niño era una utopía.
Cuando me preguntaban qué quería hacer cuando fuera grande, yo les decía que quería trabajar en la Pagani Automobili.
- ¿Cómo descubrió estos vehículos?
- Fue a través de una foto de sus autos que tenía en una carpeta un compañero.
- ¿Qué modelo era?
- El Pagani Zonda.
- ¿Cómo surgió el contacto con él?
- Después de graduado y agotadas todas las posibilidades de llegar por medio de cartas y e-mails y de nunca recibir ni siquiera un “No, gracias”. Pensé qué hubiese hecho mi abuelo si él tenía que presentarse ante un gerente de un banco. Seguro lo hubiese realizado cara a cara.
Yo tenía la fe de que si me presentaba personalmente le podía transmitir toda la pasión que tengo por esto y que tal vez con un papel no lo podés describir.
Y se dio la oportunidad a través del libro de Horacio (Pagani), “La Historia de un Soño”. Él tiene un amigo en Casilda y con amigos en común llegué a conocerlo.
Primero logramos establecer una bonita relación personal y luego se convirtió en una serie de trabajos técnicos freelance.
- ¿Cuándo lo conoció personalmente a Pagani?
- En una entrevista en noviembre de 2015 y un mes después comencé a trabajar con ellos.
- ¿Cómo fue esa entrevista?
- Fue uno de los momentos más intensos que me tocó vivir. En una media hora me jugaba mi futuro para bien o para mal. Tuve la suerte de tomarlo con la liviandad de que ya estaba todo hecho.
Fue una charla de qué había hecho hasta ese momento y sobre qué pretendía hacer en el futuro. Presenté algunos de mis trabajos.
- ¿Cómo es él?
- Es una persona muy amena y amable.
- ¿Qué es Pagani Automobili?
- Es una pequeña empresa que construye autos deportivos. Somos una gran familia de 120 personas.
-¿Cuál es tu función en la empresa?
- Ha sido todo muy dinámico, con diferentes roles, desafíos y proyectos durante todo este tiempo.
Este último año, y por lo sucesivo, estoy trabajando en lo que se denomina dinámica del vehículo. Entendiendo esto como la búsqueda de las prestaciones que tienen.
La idea es que nuestros vehículos puedan circular siempre más rápido, de manera más fácil, para que nuestros clientes, que no son pilotos profesionales, puedan hacerlo en forma segura y que a la vez sea divertido para que te llenen de emociones.
La idea es que tengan el confort de Rolls Royce y las prestaciones de un auto deportivo. Todo en uno.
Mi rol es trabajar desde la suspensión, los neumáticos, la aerodinámica y otros aspectos para que eso suceda.
-¿Qué significa estar en Módena, un lugar donde están las mejores marcas de autos deportivos?
- Sí, estamos en el denominado valle del motor, con Enzo Ferrari, Ferrucho Lamborghini, los hermanos Maseratti, los Ducatti. Es decir que en unos cincuenta kilómetros a la redonda están todas estas empresas y todas las satélites que de ellas dependen. Es por ello que hay una especialización en la mano de obra. Es un gran polo donde hay cinco o seis circuitos internacionales.
- ¿Es mucha la competencia que se genera entre estas marcas?
- Históricamente sí. Estos últimos años hay algunas que, impulsadas por su perfil humano, como es el caso de la de Pagani, que es familiar y no depende de grupos con Fiat o Volkswagen, tiene ese espíritu de “unámonos todos para el común de los actores”.
- ¿Cómo es un día suyo en la fábrica?
- Se trabaja en horario corrido, de 8 a 5 de la tarde, es muy flexible. Hay días que son de escritorio, en los que se proyecta, y otros que son en el área experimental sobre los prototipos, organizando las pruebas y probando los materiales, y luego se analizan los resultados.
-¿Sube a los autos que desarrolla?
- En carácter de copiloto se da, es la única manera de poder experimentar. Hay pilotos profesionales que se encargan de hacer el desarrollo de la sensibilidad física y unos conocimientos técnicos que permiten agregar valor a todo eso que otro ciudadano común no podría hacerlo.
Luego se hace una sinergia entre el piloto y el ingeniero para poder llevar al vehículo todas las sugerencias y así plasmarlas en el desarrollo de los vehículos.