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Gabriela Carena: “Yo soy una corredora eterna”

La runner que se sobrepuso a una lesión con la que convivió durante tres años y regresó para convertirse en una destacada duatleta. “Cuando te pasan estas cosas no podés quedarte quieta”, remarca sobre su recuperación
 
Entre sus mitos, leyendas y relatos, los griegos señalan que el origen de las carreras de resistencia se produce en honor al soldado Filípides que corrió como desquiciado una gran cantidad de kilómetros para avisar sobre el triunfo ante los persas en la batalla de Maratón. Aquel guerrero, si es que efectivamente existió, jamás imaginó su alocada corrida permitiría el surgimiento de lo que hoy es una forma de vida, de la que sus  cultores se autodenominan “runners”. 

“Yo soy una corredora eterna”, dice Gabriela Carena, atleta de General Levalle radicada en Río Cuarto desde hace un buen tiempo. “Es difícil definir porque me gusta, pero sé que es una de las actividades que más me motiva”, agrega.

La hoja de ruta la llevó a no quedarse sólo con las corridas atléticas, sino que hoy la encuentra haciendo duatlón y en plena transición con el triatlón. Es decir, al pedestrismo, le agregó el ciclismo y la natación.

“En 2013, cuando estaba en muy buen momento. Tenía un muy buen entrenador y estaba consiguiendo marcas muy buenas, surgió una lesión, que me complicó bastante y tuve que replantearme algunas cosas”, comenta sobre la fascitis plantar que la perturbó durante tres años. “Fue un lapso complicado, porque parece que te recuperás y cuando querés volver, reaparece el dolor”, describe.

En ese momento, fue cuando le abrió las puertas a nuevas disciplinas. “Ante ese tipo de lesiones no podés quedarte quieta. Necesitás hacer algo. Allí fue que apareció el ciclismo primero y después la natación”, explica Carena. Agrega que esos nuevos incentivos, más el apoyo de su familia fueron los que le permitieron sobrellevar la lesión y plantearse nuevos desafíos. 

“Yo no dejé de correr, sino que le sume otras actividades que me ayudaron a poder seguir”, remarca y aclara que la natación y el ciclismo hacen que no se recargue  tanto el pie, como si se tratase sólo de una prueba pedestre.

Carena remarca que el correr es una parte importante de su vida. Su relación con la actividad comenzó hace varios años, cuando todavía no era común ver columnas de gente transitando distintos puntos de la ciudad. “Tenía diez u once años, cuando mi Papá me llevó “medio obligada”, para acompañarlo”, cuenta la levallense, hoy de 28. “En ese momento, como a toda niña, me gustaba viajar, recorrer lugares y encima soy súper competitiva, me gusta ganar premios y demás. Así que me enganché muy rápido”, agrega y señala que las ganas de dedicarse más de lleno surgió cuando participó por primera vez de la Maratón de los Dos Años. “La gente, los podios y todo el movimiento que vi me fascinó. Es un gran recuerdo que tengo y desde allí me lo empecé a tomar más en serio”, indica. 

Los entrenamientos y todo lo que conlleva dedicarse a una actividad deportiva competitiva, convivieron durante un buen tiempo con sus estudios universitarios y lo hacen hoy con su tarea profesional como ingeniera agrónoma. “Me costó un poco organizarme apenas empecé la carrera. Yo no conocía mucho la ciudad apenas llegué y era complicado encontrar los momentos para entrenar, pero después me acomodé”, explica Carena.

“Tengo un trabajo que me permite organizarme y en el cual me bancan bastante”, explica y describe que la actividad requiere de un entrenamiento bastante riguroso. “Yo entreno seis días a la semana y en general doble turno, repartiendo entre cada disciplina del triatlón”, comenta Carena y admite que hoy por hoy su foco está puesto en la natación. “De las tres pruebas es la que más tarde sumé y por eso es una especie de punto débil a la hora de competir”, explica. 

Para este 2019 los objetivos están puestos en el Medio Iron Man de Termas de Río Hondo (31 de agosto) y el Duatlón Hombre de Piedra de Tandil (30/09). “Hoy estoy en pleno proceso de transición entre el duatlón y el triatlón, espero adaptarme bien y poder rendir como yo quiero en esas dos pruebas”, señala. 

Carena seguirá sumando kilómetros en una actividad de la que ninguna lesión parece poder alejarla. Mientras, en algún lugar del Monte Olimpo, el primer corredor eterno, Filípides, la observará (a ella y a otros tantos) un poco extrañado por ver a donde ha terminado aquella alocada carrera que decidió emprender hace tantos siglos atrás.   



Agustín Hurtado