Gustavo Adolfo Viglione, un jugador de toda la cancha
Comenzó a los 13 y compitió hasta los 29. Fue basquetbolista, entrenador y hasta delegado a la vez en uno de los clubes por los que pasó. Como técnico llegó a ser parte de una selección argentina campeona sudamericana
Al profesor Gustavo Adolfo Viglione uno lo vincula siempre al básquet. Sí, ha sido un destacado jugador y un entrenador exitoso que llegó a ser parte del cuerpo técnico de la selección argentina que logró el campeonato sudamericano en Paraguay en 1987. Pero también jugó al tenis, al tenis de mesa y al sóftbol. Y ahora comenzó con el golf. Se define como un hombre muy competitivo.
Puntal, en el “Te acordás de...”, dialogó con él y recordó sus primeros piques y tiros al aro: “Tenía unos 13 o 14 años, estaba en el secundario del colegio San Buenaventura en una clase de Educación Física y fue José Vitale Pestuggia a difundir el básquet, la intención era invitar a los chicos que quisieran ir a Acción Juvenil. Y dos o tres nos prendimos y fuimos”, recuerda.
Viglione nunca antes había tomado contacto con este deporte, había jugado al fútbol como lo hace la mayoría de los varones a esa edad.
“En aquella época la cancha de Acción Juvenil, como de la mayoría de los clubes, salvo Central Argentino, era al aire libre. Así que tomamos una pelota que había en la cantina y fuimos a tirar al aro. Por ese entonces no había técnico y éramos muy pocos los que jugábamos.
Yo vivía en Banda Norte y me iba en bicicleta. Y una noche de vuelta de Acción Juvenil pasé por Estudiantes y vi luz en una canchita que había también al aire libre. Entré, me senté a mirar y uno que estaba jugando me dijo si quería entrar que eran nueve y le faltaba uno. Así fue que empecé a jugar. Fue mi primer picado de 5 contra 5 que había protagonizado con 14 años.
Seguí ahí, me fiché e hice las inferiores hasta llegar a primera división con 22 o 23 años. En ese momento yo era todo: jugador, entrenador y delegado. Es más cuando me fui a Banda Norte, porque me insistía Raúl Mengoni que me fuera para allá, ya que yo vivía en el barrio, Estudiantes dejó de hacer básquet.
Al año siguiente Banda Norte salió por primera vez campeón del torneo asociativo. Ahí jugué hasta los 29 años que dejé, pero podría haber seguido tranquilamente porque estaba bien físicamente. Pero hacía dos años que me insistían en que dirigiera. Yo ya lo hacía en las inferiores, pero quería que fuera el técnico de la primera.
Me propusieron que hiciera las dos cosas. Un torneo lo hice, pero al otro les dije que no seguía porque no me sentía bien como jugador ni como técnico. Que no correspondía. Jugué un año más y dejé.
Y luego comencé a entrenar a la primera y estuve diez años en Banda Norte y después vino todo lo demás: la selección argentina y todo lo muy bueno que fue esa gran experiencia”, completa sus pasos por el básquetbol. Aunque luego jugó con los veteranos y sigue ligado de una u otra manera, siendo uno más cuando hay que dar una mano en el control de un partido o bien cuando comenta para la radio.
Pero no todo es básquet en la vida de Viglione. El tenis ha sido su segundo deporte: “Cuando dejé el básquet empecé con el tenis ahí mismo en Banda Norte. Nunca lo había hecho, pero no me resultó difícil y sigo hasta el día de hoy. Me sirvió como desahogo para poder dejar el básquet.
Pero cada vez puedo jugar menos. No puedo entrar a un torneo y afrontar dos o tres partidos porque me duelen mucho las rodillas.
Así que empecé a jugar al golf con un grupo en el que hay varios colegas (profesores de Educación Física). Siempre me invitaban, pero iba más de compromiso que otra cosa. Y este año jugué tres torneos de los que organizan ellos. No me copa, pero como veo que con el tenis me queda poco, y como me gusta la competencia y puedo hacerlo, y no me veo tan lejos de los otros, lo juego”, finalizó.
Darío Pablo Palacio
Puntal, en el “Te acordás de...”, dialogó con él y recordó sus primeros piques y tiros al aro: “Tenía unos 13 o 14 años, estaba en el secundario del colegio San Buenaventura en una clase de Educación Física y fue José Vitale Pestuggia a difundir el básquet, la intención era invitar a los chicos que quisieran ir a Acción Juvenil. Y dos o tres nos prendimos y fuimos”, recuerda.
Viglione nunca antes había tomado contacto con este deporte, había jugado al fútbol como lo hace la mayoría de los varones a esa edad.
“En aquella época la cancha de Acción Juvenil, como de la mayoría de los clubes, salvo Central Argentino, era al aire libre. Así que tomamos una pelota que había en la cantina y fuimos a tirar al aro. Por ese entonces no había técnico y éramos muy pocos los que jugábamos.
Yo vivía en Banda Norte y me iba en bicicleta. Y una noche de vuelta de Acción Juvenil pasé por Estudiantes y vi luz en una canchita que había también al aire libre. Entré, me senté a mirar y uno que estaba jugando me dijo si quería entrar que eran nueve y le faltaba uno. Así fue que empecé a jugar. Fue mi primer picado de 5 contra 5 que había protagonizado con 14 años.
Seguí ahí, me fiché e hice las inferiores hasta llegar a primera división con 22 o 23 años. En ese momento yo era todo: jugador, entrenador y delegado. Es más cuando me fui a Banda Norte, porque me insistía Raúl Mengoni que me fuera para allá, ya que yo vivía en el barrio, Estudiantes dejó de hacer básquet.
Al año siguiente Banda Norte salió por primera vez campeón del torneo asociativo. Ahí jugué hasta los 29 años que dejé, pero podría haber seguido tranquilamente porque estaba bien físicamente. Pero hacía dos años que me insistían en que dirigiera. Yo ya lo hacía en las inferiores, pero quería que fuera el técnico de la primera.
Me propusieron que hiciera las dos cosas. Un torneo lo hice, pero al otro les dije que no seguía porque no me sentía bien como jugador ni como técnico. Que no correspondía. Jugué un año más y dejé.
Y luego comencé a entrenar a la primera y estuve diez años en Banda Norte y después vino todo lo demás: la selección argentina y todo lo muy bueno que fue esa gran experiencia”, completa sus pasos por el básquetbol. Aunque luego jugó con los veteranos y sigue ligado de una u otra manera, siendo uno más cuando hay que dar una mano en el control de un partido o bien cuando comenta para la radio.
Pero no todo es básquet en la vida de Viglione. El tenis ha sido su segundo deporte: “Cuando dejé el básquet empecé con el tenis ahí mismo en Banda Norte. Nunca lo había hecho, pero no me resultó difícil y sigo hasta el día de hoy. Me sirvió como desahogo para poder dejar el básquet.
Pero cada vez puedo jugar menos. No puedo entrar a un torneo y afrontar dos o tres partidos porque me duelen mucho las rodillas.
Así que empecé a jugar al golf con un grupo en el que hay varios colegas (profesores de Educación Física). Siempre me invitaban, pero iba más de compromiso que otra cosa. Y este año jugué tres torneos de los que organizan ellos. No me copa, pero como veo que con el tenis me queda poco, y como me gusta la competencia y puedo hacerlo, y no me veo tan lejos de los otros, lo juego”, finalizó.
Darío Pablo Palacio