Jorge Baños, el regularista sudamericano
Empezó por curiosidad y la actividad lo atrapó por tres décadas. Fue piloto y cronometrista. Se consagró campeón a nivel local, del centro del país y también a nivel sudamericano
Río Cuarto ha sido cuna de grandes campeones de regularidad. Una especialidad del automovilismo que tuvo sus inicios en los años setenta y durante tres décadas nuestra ciudad fue epicentro de certámenes nacionales y con representación sudamericana.
Uno de esos grandes protagonistas tanto al volante como de cronometrista fue Jorge Baños, quien dialogó con Puntal en el espacio “Te acordás de...”.
Recordó sus inicios, su carrera deportiva y habló del uso actual de la tecnología satelital y de la diferencia con su época, en la que era todo por cálculos e intuiciones.
- ¿Qué lo llevó a practicar la regularidad?
- Cuando era joven veía pasar las motos y los autos con gente con planillas. En esa época había muchas carreras de regularidad. Las hacían las cooperadoras, los colegios y los clubes. Había una o dos veces por mes acá, en varias ciudades de la provincia.
Yo tenía mi primer auto, un Gordini, así que había una carrera que organizaba un colegio y con Raúl Lumello, que éramos compañeros en la facultad, dijimos: “Vamos a correr para ver qué es lo que es la regularidad”. Y corrimos. Fue una Río Cuarto-Emblase.
Lo primero que dijimos cuando vimos las planillas es que nos íbamos a aburrir, ya que íbamos a tardar una hora y pico para llegar cuando en 45 minutos íbamos a pescar. Y nos enganchamos, aunque él no estaba tan entusiasmado como yo.
Luego empecé a correr más seguido, con uno y con otro. Nos inscribimos en el campeonato riocuartense, en el de Córdoba.
Miguel Costa es un poco el papá de todos nosotros porque él nos enseñó a correr. Tenía una experiencia bárbara y una capacidad extraordinaria”.
De velocímetro original a especial
Jorge Baños comenzó, como todos, a aprender el oficio con un auto con velocímetro original y cuando le agarró el gustito fue por más, por la categoría de especial. “Sólo corrí en velocímetro original en el año 1971. Y al final de ese año ya hice mis primeras experiencias como mojonero con los hermanos Rabino. Iba, además del binomio, uno atrás que tomaba referencias y te entretenías. Después se prohibió eso.
Al otro año me enganché con el velocímetro especial y no paré más. Fui cambiando, porque al principio yo era piloto, del 71 a mediados de los ochenta, y después dejé de correr. Cuando volví a la actividad lo hice de cronometrista.
Después empecé a correr con Cacho Rotelli en 1990 y él lo único que había hecho era manejar. Probamos y nos fue muy bien.
- ¿Qué le gustaba más?
- Son dos cosas totalmente distintas. Te digo que las dos por igual.
- ¿Qué recuerdos tiene del Sudamericano?
- Que como piloto no lo pude ganar nunca, sí lo logré tres veces como cronometrista. Fueron años muy lindos, con muchas experiencias imborrables.
- ¿Hasta cuándo corrió?
- Hasta principios del 2000. En la última carrera oficial ganamos el campeonato Centro República de Río Cuarto.
- Después, ¿nunca más?
- No, se diluyó mucho la regularidad por el tema económico después de la crisis del 2001.
- ¿Cómo se imaginaría hoy la regularidad con tantos avances tecnológicos que ha habido?
- Es muy difícil poder controlar ahora, ya que tenés hasta un GPS de pulsera. Pensar que a nosotros nos pintaban el odómetro. Ahora cómo prohibís que alguien use la tecnología satelital vigente. Imposible. Sería una cuestión de muy caballeros, pero lo veo muy difícil.
Creo que se perdió lo entretenido que era por entonces, porque era mucho de pálpito, de adivinar a qué intensidad soplaba el viento y cuánto nos ibamos a retrasar. Era todo intuitivo y ahí, te repito, Miguel Costa era un gran calculador de todo eso.
Darío Pablo Palacio
Uno de esos grandes protagonistas tanto al volante como de cronometrista fue Jorge Baños, quien dialogó con Puntal en el espacio “Te acordás de...”.
Recordó sus inicios, su carrera deportiva y habló del uso actual de la tecnología satelital y de la diferencia con su época, en la que era todo por cálculos e intuiciones.
- ¿Qué lo llevó a practicar la regularidad?
- Cuando era joven veía pasar las motos y los autos con gente con planillas. En esa época había muchas carreras de regularidad. Las hacían las cooperadoras, los colegios y los clubes. Había una o dos veces por mes acá, en varias ciudades de la provincia.
Yo tenía mi primer auto, un Gordini, así que había una carrera que organizaba un colegio y con Raúl Lumello, que éramos compañeros en la facultad, dijimos: “Vamos a correr para ver qué es lo que es la regularidad”. Y corrimos. Fue una Río Cuarto-Emblase.
Lo primero que dijimos cuando vimos las planillas es que nos íbamos a aburrir, ya que íbamos a tardar una hora y pico para llegar cuando en 45 minutos íbamos a pescar. Y nos enganchamos, aunque él no estaba tan entusiasmado como yo.
Luego empecé a correr más seguido, con uno y con otro. Nos inscribimos en el campeonato riocuartense, en el de Córdoba.
Miguel Costa es un poco el papá de todos nosotros porque él nos enseñó a correr. Tenía una experiencia bárbara y una capacidad extraordinaria”.
De velocímetro original a especial
Jorge Baños comenzó, como todos, a aprender el oficio con un auto con velocímetro original y cuando le agarró el gustito fue por más, por la categoría de especial. “Sólo corrí en velocímetro original en el año 1971. Y al final de ese año ya hice mis primeras experiencias como mojonero con los hermanos Rabino. Iba, además del binomio, uno atrás que tomaba referencias y te entretenías. Después se prohibió eso.
Al otro año me enganché con el velocímetro especial y no paré más. Fui cambiando, porque al principio yo era piloto, del 71 a mediados de los ochenta, y después dejé de correr. Cuando volví a la actividad lo hice de cronometrista.
Después empecé a correr con Cacho Rotelli en 1990 y él lo único que había hecho era manejar. Probamos y nos fue muy bien.
- ¿Qué le gustaba más?
- Son dos cosas totalmente distintas. Te digo que las dos por igual.
- ¿Qué recuerdos tiene del Sudamericano?
- Que como piloto no lo pude ganar nunca, sí lo logré tres veces como cronometrista. Fueron años muy lindos, con muchas experiencias imborrables.
- ¿Hasta cuándo corrió?
- Hasta principios del 2000. En la última carrera oficial ganamos el campeonato Centro República de Río Cuarto.
- Después, ¿nunca más?
- No, se diluyó mucho la regularidad por el tema económico después de la crisis del 2001.
- ¿Cómo se imaginaría hoy la regularidad con tantos avances tecnológicos que ha habido?
- Es muy difícil poder controlar ahora, ya que tenés hasta un GPS de pulsera. Pensar que a nosotros nos pintaban el odómetro. Ahora cómo prohibís que alguien use la tecnología satelital vigente. Imposible. Sería una cuestión de muy caballeros, pero lo veo muy difícil.
Creo que se perdió lo entretenido que era por entonces, porque era mucho de pálpito, de adivinar a qué intensidad soplaba el viento y cuánto nos ibamos a retrasar. Era todo intuitivo y ahí, te repito, Miguel Costa era un gran calculador de todo eso.
Darío Pablo Palacio