La odisea de un hotel modelo para convivir con una pista de motocross
Los propietarios de la posada La Esperanza, Mario Lamberghini y Daniela Welner, vienen denunciando el funcionamiento de un circuito que se instaló al lado de su establecimiento. La pista fue clausurada en reiteradas ocasiones y genera un sinnúmero de problemas a la actividad que ellos desarrollan
El Hotel de Campo Posada La Esperanza es un establecimiento modelo de la ciudad de Río Cuarto que a sólo 50 cuadras de la Plaza Roca les ofrece a los visitantes un entorno ideal para descansar y salir de la vorágine diaria de las presiones.
Con 11 habitaciones (prevén realizar 6 más, además de un salón de eventos), el generoso parque cuenta con una pileta de agua mineral y un mini campo de golf de 3 hoyos par tres, donde uno se encuentra con un mini bosque de árboles nativos y una gran variedad de aves autóctonas de la región que le dan a cada momento una música especial.
Hasta aquí se trata de una historia que se puede repetir en estos denominados hoteles boutique que abundan en otras partes del país, pero que por estos lares son una especie difícil de encontrar.
Atendido por sus propios dueños, Daniela Welner y Mario Lamberghini, el establecimiento es visitado por turistas de todo el mundo, como por ejemplo el equipo oficial Peugeot del Rally Dakar, con los múltiples campeones Sebastien Loeb y Stéphane Peterhansel.
Toda la tranquilidad que uno encuentra al cruzar el umbral del portón ubicado al margen del kilómetro 600 de la ruta nacional 8 se vio alterada hace ya casi dos años con la puesta en funcionamiento de una pista de motocross en el campo vecino.
“Nosotros hace cinco años que comenzamos a funcionar como hotel, pagamos todos los impuestos, ya sean provinciales como municipales. Es más, pagamos el impuesto provincial urbano en una zona donde el resto paga como rural. Desde hace unos meses empezó a haber actividad en una pista de motocross que nunca contó con las habilitaciones necesarias para funcionar y comenzaron para nosotros los problemas de convivir continuamente con los ruidos, polvo y olores que invaden el parque donde están descansando nuestros huéspedes”, de esta manera inicia Daniela su relato.
La pista colindante cuenta con un ingreso sobre la misma ruta en el que se puede leer el cartel con su nombre “Halley Motocross”, el cual fue utilizado para competencias de la especialidad, algunas de las que además fueron reflejados sus resultados en este mismo medio.
“Buscamos por todos los medios dialogar con los dueños de la pista, fuimos al defensor del Pueblo, que en ese momento era Guillermo de Rivas, y mantuvimos una reunión con el secretario de Gobierno Mauricio Dova para tratar de encontrarle una solución a este tema y no tuvimos predisposición ni ideas para poder llegar a un buen término. A los propietarios se les propuso correr la pista de lugar dentro de su mismo predio para que no nos afecte tanto y a su vez hacer un paredón y una cortina de árboles para parar ruido y polvo en suspensión, pero la única obra que realizaron fue, según ellos, la de cambiar una curva”.
“Se han realizado muchas denuncias al Edecom, que en reiteradas ocasiones llegó al lugar y labró actas que constataban la actividad y el nivel de los decibeles que siempre superaban el límite de lo permitido, pero cuando hablaban con aquellos que estaban corriendo manifestaban que eran todos familiares del dueño del campo y que sólo estaban dando unas vueltas”, agrega Mario.
El año pasado la pista fue clausurada por la Policía Ambiental, aunque según lo comentado por los vecinos la faja de clausura (ver foto izquierda) fue rota y se siguió utilizando la pista, situación que también habría sido constatada por el personal del Edecom.
Actualmente los propietarios del emprendimiento hotelero tienen en curso una denuncia en la Fiscalía de Instrucción de segundo turno bajo la orden del fiscal Javier Di Santo, en la que manifiestan que estando clausurada la pista por Córdoba Ambiente y al menos en cuatro oportunidades la clausura fue violada.
“Pensamos que el mayor capital que les podemos dejar a generaciones futuras es el medioambiente y para ello hay que cuidarlo y especialmente donde desarrollamos nuestra actividad y vida, que es la ciudad de Río Cuarto. Nosotros bajo ningún punto de vista queremos cerrar emprendimientos de otras personas, siempre y cuando no afecten el medioambiente y nuestra actividad, como ocurre en este caso”, puntualiza Daniela.
“Creemos que estas son dos actividades totalmente incompatibles y especialmente con el servicio que prestamos nosotros, el cual es único en la ciudad de Río Cuarto”, añade Mario.
Amenazas en redes sociales
En diciembre del año pasado se iba a disputar en el circuito Halley la final del Campeonato de Motocross del Sur Cordobés, pero finalmente la habilitación provisoria por parte del Municipio llegó sobre la hora del evento y por cuestiones de logística esa prueba no se pudo realizar, lo que desató la ira de algunas personas que por medio de la página de Facebook del propietario de la pista, Gabriel Fernández, amenazaron de manera directa a los propietarios del hotel. “Yo por dos monedas te (h)ago desaparecer a los vecinos y por dos monedas más (h)ago que te queden con el hotel. Avísame así preparo a los muchachos!!!” reza uno de los posteos efectuados por un tercero en la página de Fernández.
Sobre estas amenazas, el abogado que patrocina a Lamberghini y a Welner le manifestó a PUNTAL que están atentos a la posibilidad de mandarles a las personas que realizaron estas publicaciones cartas documento para que rectifiquen o ratifiquen sus dichos para luego poder avanzar con las correspondientes denuncias.
Queda claro que no se trata de un mero conflicto de vecinos, sino que están en juego intereses comerciales entre dos emprendimientos que por sus características no pueden coexistir sin perjudicarse uno con otro, al menos en las situaciones en las que los dos se encuentran en la actualidad, ya que solamente un alambre de cuatro hilos de un metro de altura y menos de 10 metros separa a la pista de motocross del hotel, sin contar con ningún tipo de resguardo de paredones o cerco perimetral de árboles que al menos ayuden a atenuar la contaminación sonora, el polvo y los olores que emanan las motos, no solamente en los días en que la pista se utiliza para entrenamientos, sino sobre todo si en algún momento se llega a habilitar la misma para competencias y la concurrencia es masiva como en el caso de la fotografía aérea, en la que se aprecia la cantidad de autos presentes en el predio.
Tristán Amado
Con 11 habitaciones (prevén realizar 6 más, además de un salón de eventos), el generoso parque cuenta con una pileta de agua mineral y un mini campo de golf de 3 hoyos par tres, donde uno se encuentra con un mini bosque de árboles nativos y una gran variedad de aves autóctonas de la región que le dan a cada momento una música especial.
Hasta aquí se trata de una historia que se puede repetir en estos denominados hoteles boutique que abundan en otras partes del país, pero que por estos lares son una especie difícil de encontrar.
Atendido por sus propios dueños, Daniela Welner y Mario Lamberghini, el establecimiento es visitado por turistas de todo el mundo, como por ejemplo el equipo oficial Peugeot del Rally Dakar, con los múltiples campeones Sebastien Loeb y Stéphane Peterhansel.
Toda la tranquilidad que uno encuentra al cruzar el umbral del portón ubicado al margen del kilómetro 600 de la ruta nacional 8 se vio alterada hace ya casi dos años con la puesta en funcionamiento de una pista de motocross en el campo vecino.
“Nosotros hace cinco años que comenzamos a funcionar como hotel, pagamos todos los impuestos, ya sean provinciales como municipales. Es más, pagamos el impuesto provincial urbano en una zona donde el resto paga como rural. Desde hace unos meses empezó a haber actividad en una pista de motocross que nunca contó con las habilitaciones necesarias para funcionar y comenzaron para nosotros los problemas de convivir continuamente con los ruidos, polvo y olores que invaden el parque donde están descansando nuestros huéspedes”, de esta manera inicia Daniela su relato.
La pista colindante cuenta con un ingreso sobre la misma ruta en el que se puede leer el cartel con su nombre “Halley Motocross”, el cual fue utilizado para competencias de la especialidad, algunas de las que además fueron reflejados sus resultados en este mismo medio.
“Buscamos por todos los medios dialogar con los dueños de la pista, fuimos al defensor del Pueblo, que en ese momento era Guillermo de Rivas, y mantuvimos una reunión con el secretario de Gobierno Mauricio Dova para tratar de encontrarle una solución a este tema y no tuvimos predisposición ni ideas para poder llegar a un buen término. A los propietarios se les propuso correr la pista de lugar dentro de su mismo predio para que no nos afecte tanto y a su vez hacer un paredón y una cortina de árboles para parar ruido y polvo en suspensión, pero la única obra que realizaron fue, según ellos, la de cambiar una curva”.
“Se han realizado muchas denuncias al Edecom, que en reiteradas ocasiones llegó al lugar y labró actas que constataban la actividad y el nivel de los decibeles que siempre superaban el límite de lo permitido, pero cuando hablaban con aquellos que estaban corriendo manifestaban que eran todos familiares del dueño del campo y que sólo estaban dando unas vueltas”, agrega Mario.
El año pasado la pista fue clausurada por la Policía Ambiental, aunque según lo comentado por los vecinos la faja de clausura (ver foto izquierda) fue rota y se siguió utilizando la pista, situación que también habría sido constatada por el personal del Edecom.
Actualmente los propietarios del emprendimiento hotelero tienen en curso una denuncia en la Fiscalía de Instrucción de segundo turno bajo la orden del fiscal Javier Di Santo, en la que manifiestan que estando clausurada la pista por Córdoba Ambiente y al menos en cuatro oportunidades la clausura fue violada.
“Pensamos que el mayor capital que les podemos dejar a generaciones futuras es el medioambiente y para ello hay que cuidarlo y especialmente donde desarrollamos nuestra actividad y vida, que es la ciudad de Río Cuarto. Nosotros bajo ningún punto de vista queremos cerrar emprendimientos de otras personas, siempre y cuando no afecten el medioambiente y nuestra actividad, como ocurre en este caso”, puntualiza Daniela.
“Creemos que estas son dos actividades totalmente incompatibles y especialmente con el servicio que prestamos nosotros, el cual es único en la ciudad de Río Cuarto”, añade Mario.
Amenazas en redes sociales
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Sobre estas amenazas, el abogado que patrocina a Lamberghini y a Welner le manifestó a PUNTAL que están atentos a la posibilidad de mandarles a las personas que realizaron estas publicaciones cartas documento para que rectifiquen o ratifiquen sus dichos para luego poder avanzar con las correspondientes denuncias.
Queda claro que no se trata de un mero conflicto de vecinos, sino que están en juego intereses comerciales entre dos emprendimientos que por sus características no pueden coexistir sin perjudicarse uno con otro, al menos en las situaciones en las que los dos se encuentran en la actualidad, ya que solamente un alambre de cuatro hilos de un metro de altura y menos de 10 metros separa a la pista de motocross del hotel, sin contar con ningún tipo de resguardo de paredones o cerco perimetral de árboles que al menos ayuden a atenuar la contaminación sonora, el polvo y los olores que emanan las motos, no solamente en los días en que la pista se utiliza para entrenamientos, sino sobre todo si en algún momento se llega a habilitar la misma para competencias y la concurrencia es masiva como en el caso de la fotografía aérea, en la que se aprecia la cantidad de autos presentes en el predio.
Tristán Amado