Lucía Domínguez invadió con su frescura en la Clase 1 Standard del Córdoba Pista 2018. Esta joven de sólo 21 años, la menor de dos hermanas de una familia de Las Higueras, debutó en la primera fecha de la temporada en el autódromo Parque Ciudad de Río Cuarto y hoy es una participante más en la difícil categoría que nuclea a los siempre entretenidos Fiat 128.
PUNTAL entrevistó a Lucía para conocer las inquietudes de una chica que siempre le apasionaron las carreras de autos.
- ¿Cuándo se inicia su interés por el automovilismo y de ser partícipe de una categoría tan competitiva y difícil como la Clase 1 Standard del Córdoba Pista?
- Cuando tenía siete años fuimos con mi papá a ver una carrera de karting y quedé enloquecida, quería probar eso de andar en esos autitos tan chiquitos. No pasó mucho tiempo que me armaron uno y empecé a correr.
Pasaron los años y fui creciendo y cambiando de categorías y cada vez aprendía más y más me entusiasmaba, aunque nunca hice un campeonato completo, corría algunas carreras por año.
Luego dejé de correr y jugué al hockey varios años, eso fue en mi época de escuela secundaria, aunque nunca dejé de mirar automovilismo.
- ¿Cómo tomó la decisión de correr en autos y en la divisional que más autos presenta en cada fecha?
- Desde hace algún tiempo veníamos pensando, junto con mis padres, en que pudiera debutar en el automovilismo.
Pudimos comprar el Fiat 128 a Robertino Sereno y arreglamos para que ellos hagan el mantenimiento y la atención en carrera, y a principio de año me subí por primera vez al auto para iniciar una pequeña prueba y después debutar en Río Cuarto.
Pensamos que era la categoría que más se adecuaba para mí como mujer y que me permitiría aprender mucho porque es muy competitiva.
- Los autos de la Clase 1 tienen una particularidad que para llevarlos rápido, hay que manejarlos muy sueltos, casi en el aire, ¿cómo fue esa adaptación?
- Sí, en la primera prueba me explicaron que había dos maneras de poner a punto el auto, una bien “suelto” y que era más difícil de manejar, pero mucho más veloz y otra, más “pegado” al piso, más fácil para llevarlo, pero más lento. Elegimos la primera opción y me costó un poco tomarle la mano.
En un momento pedí que me lo “pegaran” un poco y cuando salí comprobé efectivamente que era más fácil para manejar, pero un segundo más lento, entonces volvimos a la primera opción.
- Van cinco fechas en cuatro fines de semana, Río Cuarto, Cabalén en Córdoba, Termas de Río Hondo y San Luis, ¿cuánto cree que avanzó en el aprendizaje?
- En la primera carrera me costó mucho entrar en ritmo, meterme en el pelotón, viajar en la succión de otro auto. Sobre el final de la misma me empecé a animar y vi cómo podía estar en el pelotón sin problemas.
Tambien tuve que cambiar mucho la forma de manejo, yo estaba acostumbrada en el karting a frenar mucho con la caja y doblar de costado. Mirando las cámaras a bordo me fueron corrigiendo y hacer que frenara con el freno y no con la caja y a doblar mucho más prolijo.
Con esas correcciones fui mejorando mucho y ya en el Cabalén, segunda fecha de la temporada, estuve mucho más cerca y mezclándome en el pelotón.
En Termas de Río Hondo corrí dos carreras el mismo fin de semana y allí comprobé que en el automovilismo somos todos iguales, no hay diferencia entre géneros. Me traje el auto destruido por los toques y también aprendí eso del “chapa chapa”, es decir a controlar el auto cuando se produce algún toque o roce, y también a no dejar el lugar sino a pelearlo.
En San Luis es donde pude medirme mejor, anduve en todo momento entre los diez o quince primeros siempre y eso es muy bueno, ya que la categoría tiene más de treinta autos por fecha.
- El ser la única mujer en la categoría, en un deporte en el que los hombres son mayoría, ¿cómo se siente tratada, tanto en boxes como en la pista?
- En la pista no hay diferencia de género, somos todos iguales y todos vamos con el mismo fin, que es el de ganar, por lo tanto nos respetamos pero no nos perdonamos nada.
Abajo del auto es distinto, todos son muy amables y buenos conmigo, siempre hay algún consejo y en algunos casos también algún mensajito de teléfono, pero todo bien. Nadie se pasó en ningún momento y eso me hace sentir muy bien.
- ¿Cómo es su vida fuera del automovilismo?
- Estoy en tercer año de Ciencias Económicas y es prioritario terminar la carrera universitaria.
En el automvilismo la expectativa es seguir creciendo y ya el año próximo tratar de pelear mucho más arriba porque ya voy a ir a correr con todos los circuitos ya conocidos.
Carlos Mario Figueroa
- ¿Cuándo se inicia su interés por el automovilismo y de ser partícipe de una categoría tan competitiva y difícil como la Clase 1 Standard del Córdoba Pista?
- Cuando tenía siete años fuimos con mi papá a ver una carrera de karting y quedé enloquecida, quería probar eso de andar en esos autitos tan chiquitos. No pasó mucho tiempo que me armaron uno y empecé a correr.
Pasaron los años y fui creciendo y cambiando de categorías y cada vez aprendía más y más me entusiasmaba, aunque nunca hice un campeonato completo, corría algunas carreras por año.
Luego dejé de correr y jugué al hockey varios años, eso fue en mi época de escuela secundaria, aunque nunca dejé de mirar automovilismo.
- ¿Cómo tomó la decisión de correr en autos y en la divisional que más autos presenta en cada fecha?
- Desde hace algún tiempo veníamos pensando, junto con mis padres, en que pudiera debutar en el automovilismo.
Pudimos comprar el Fiat 128 a Robertino Sereno y arreglamos para que ellos hagan el mantenimiento y la atención en carrera, y a principio de año me subí por primera vez al auto para iniciar una pequeña prueba y después debutar en Río Cuarto.
Pensamos que era la categoría que más se adecuaba para mí como mujer y que me permitiría aprender mucho porque es muy competitiva.
- Los autos de la Clase 1 tienen una particularidad que para llevarlos rápido, hay que manejarlos muy sueltos, casi en el aire, ¿cómo fue esa adaptación?
- Sí, en la primera prueba me explicaron que había dos maneras de poner a punto el auto, una bien “suelto” y que era más difícil de manejar, pero mucho más veloz y otra, más “pegado” al piso, más fácil para llevarlo, pero más lento. Elegimos la primera opción y me costó un poco tomarle la mano.
En un momento pedí que me lo “pegaran” un poco y cuando salí comprobé efectivamente que era más fácil para manejar, pero un segundo más lento, entonces volvimos a la primera opción.
- Van cinco fechas en cuatro fines de semana, Río Cuarto, Cabalén en Córdoba, Termas de Río Hondo y San Luis, ¿cuánto cree que avanzó en el aprendizaje?
- En la primera carrera me costó mucho entrar en ritmo, meterme en el pelotón, viajar en la succión de otro auto. Sobre el final de la misma me empecé a animar y vi cómo podía estar en el pelotón sin problemas.
Tambien tuve que cambiar mucho la forma de manejo, yo estaba acostumbrada en el karting a frenar mucho con la caja y doblar de costado. Mirando las cámaras a bordo me fueron corrigiendo y hacer que frenara con el freno y no con la caja y a doblar mucho más prolijo.
Con esas correcciones fui mejorando mucho y ya en el Cabalén, segunda fecha de la temporada, estuve mucho más cerca y mezclándome en el pelotón.
En Termas de Río Hondo corrí dos carreras el mismo fin de semana y allí comprobé que en el automovilismo somos todos iguales, no hay diferencia entre géneros. Me traje el auto destruido por los toques y también aprendí eso del “chapa chapa”, es decir a controlar el auto cuando se produce algún toque o roce, y también a no dejar el lugar sino a pelearlo.
En San Luis es donde pude medirme mejor, anduve en todo momento entre los diez o quince primeros siempre y eso es muy bueno, ya que la categoría tiene más de treinta autos por fecha.
- El ser la única mujer en la categoría, en un deporte en el que los hombres son mayoría, ¿cómo se siente tratada, tanto en boxes como en la pista?
- En la pista no hay diferencia de género, somos todos iguales y todos vamos con el mismo fin, que es el de ganar, por lo tanto nos respetamos pero no nos perdonamos nada.
Abajo del auto es distinto, todos son muy amables y buenos conmigo, siempre hay algún consejo y en algunos casos también algún mensajito de teléfono, pero todo bien. Nadie se pasó en ningún momento y eso me hace sentir muy bien.
- ¿Cómo es su vida fuera del automovilismo?
- Estoy en tercer año de Ciencias Económicas y es prioritario terminar la carrera universitaria.
En el automvilismo la expectativa es seguir creciendo y ya el año próximo tratar de pelear mucho más arriba porque ya voy a ir a correr con todos los circuitos ya conocidos.
Carlos Mario Figueroa

