Te acordás de... Luis Eduardo Domíguez. Más conocido como “Chirola”. Fue uno de los mejores jugadores de rugby que han surgido de Urú Curé. Comenzó a practicar esta disciplina siendo un joven y rápidamente se transformó en figura de la Lechuza. Formó parte de los seleccionados de Córdoba. Llegó a jugar en Buenos Aires en el San Isidro Club. Hizo giras por Europa y Sudáfrica.
Puntal dialogó con él, y nos recordó cómo fueron sus inicios y el desarrollo de su carrera deportiva: “Yo iba al colegio Normal y tenía 16 años. Recuerdo que se organizó, creo que por primera vez, un torneo intercolegial de rugby.
“Por entonces en Urú Curé había un equipo de Primera, uno de Reserva y la Cuarta, que eran todos chicos desde 15 hasta 20 años. Entonces todos esos jugadores invitaban a compañeros de sus colegios a jugar ese torneo. Me recuerdo que me invitó Cachelo Ferreyra. En el Normal éramos poco varones, pero igual armamos un equipo.
“Así que yo agarré por primera vez una pelota de rugby a los 16 años. Fue donde era la primera cancha de Urú Cure, donde hoy está el predio del colegio San Buenaventura, al lado del velódromo.
“Me acuerdo que la pelota era bastante ovalada, de cuero y muy pesada. Había que alzarla más que tenerla y pasarla”.
- ¿No tenía nada de conocimiento de rugby?
- No. Esa fue la primera vez que yo agarré una pelota de rugby. De chico jugaba con la pelota de rugby, pero no jugaba al rugby, que es totalmente distinto.
- ¿Y antes qué deporte practicaba?
- De chico tuve una enfermedad que la llamaban fiebre reumática y me había prohibido hacer deportes. Sí hacía vóley en el colegio, tal vez por mi altura.
Mi mamá me decía que no podía jugar al rugby por la salud. Yo iba a ver los partidos de Urú Curé y nos pasábamos la pelota entre cuatro o cinco, pero no podía jugar.
Cuando me recibí del secundario me fui a estudiar a Buenos Aires y después de tres años volví y decidí jugar al rugby.
Primero mis padres me hicieron revisar por un cardiólogo para ver que todo estuviera bien. Y recuerdo que el doctor Pancho Amuchástegui me dijo que jugara, que no tenía nada. Así que recién ahí largué.
- Entonces fue muy rápida su carrera deportiva.
- La verdad es que tuve suerte porque empecé a jugar a los 18 o 19 años y a los 20 ya estaba en Primera división. Primero pasé por Reserva.
Recuerdo que vino un entrenador rosarino, Roberto Alborch, que nos dijo que nosotros jugábamos un rugby muy antiguo, con poca dinámica y estático. Por entonces se lo hacía mucho con el pie y todo basado en el juego de fowards. A los tres cuartos se la pasaban de vez en cuando. Y nos cambió la forma de pararnos, de correr, de cómo teníamos que defender y atacar. Y la verdad es que pasamos a jugar un rugby mucho más divertido y competitivo.
Él nos puso en Primera y la verdad es que aprendimos muchísimo.
Ya en el año 1971 me llamaron a la selección de Córdoba. Yo tenía buen juego en lo que hoy se llama juego aéreo. En el line out la agarraba y cuando iba buscar una pelota arriba, llegaba. En lo demás me faltaba de todo, pero por ahí me habrán puesto por ello.
Y luego vinieron Los Pumas en el 71 y tuvimos un muy buen año.
Siempre Urú Curé era un equipo de mitad de tabla. Un año salimos cuartos y fue fantástico.
- ¿Cómo se da la posibilidad de ir a jugar a Buenos Aires?
- Me recibo y me voy a trabajar allá y me invitan a jugar al SIC (San Isidro Club); conocía a varios jugadores porque como yo ya había jugado siete años en los seleccionados de Córdoba en los campeonatos argentinos, nos conocíamos con ellos.
Por entonces era un equipo que ganaba todo. Es más, el seleccionado de Los Pumas estaba integrado por la mayoría de los jugadores del SIC, sólo había dos o tres del interior del país.
Empecé en la Preintermedia, la Intermedia y luego llegué a la Primera, pero era difícil porque tenía que mancarse alguno de los cracks estos.
Aprendí mucho allí. Fue una experiencia muy linda, ya que ganamos muchos campeonatos de lo que en aquella época era la UAR u no la URBA como lo es ahora. Yo digo que no jugué en Los Pumas, sí lo hice con Los Pumas que estaban en el SIC.
- ¿Tuvo también la oportunidad de jugar en el exterior?
- Sí, y para esa época era toda una novedad. Fue una experiencia tremenda. Fue con Universitario. Me invitaron y fuimos a una gira, la que por aquel entonces duraba casi un mes. Jugamos con las selecciones de España y Cataluña. Luego con equipos de Francia e Inglaterra.
También fue muy buena la gira que hice con CRAI de Rosario. Estuvimos en Sudáfrica.
- ¿El apodo Chirola, viene a través del rugby?
- No, es de la época del colegio y surge a raíz del personaje de Chasman y Chirolita. Imitábamos a ese ventrílocuo y yo, como era el más grandote, hacía de Chirolita. Era cosa de chicos. Y después quedó y al llegar al club había algunos compañeros del colegio que me llamaban Chirola y así quedó para siempre. Hasta mis nietos me dicen así.
Darío Pablo Palacio
“Por entonces en Urú Curé había un equipo de Primera, uno de Reserva y la Cuarta, que eran todos chicos desde 15 hasta 20 años. Entonces todos esos jugadores invitaban a compañeros de sus colegios a jugar ese torneo. Me recuerdo que me invitó Cachelo Ferreyra. En el Normal éramos poco varones, pero igual armamos un equipo.
“Así que yo agarré por primera vez una pelota de rugby a los 16 años. Fue donde era la primera cancha de Urú Cure, donde hoy está el predio del colegio San Buenaventura, al lado del velódromo.
“Me acuerdo que la pelota era bastante ovalada, de cuero y muy pesada. Había que alzarla más que tenerla y pasarla”.
- ¿No tenía nada de conocimiento de rugby?
- No. Esa fue la primera vez que yo agarré una pelota de rugby. De chico jugaba con la pelota de rugby, pero no jugaba al rugby, que es totalmente distinto.
- ¿Y antes qué deporte practicaba?
- De chico tuve una enfermedad que la llamaban fiebre reumática y me había prohibido hacer deportes. Sí hacía vóley en el colegio, tal vez por mi altura.
Mi mamá me decía que no podía jugar al rugby por la salud. Yo iba a ver los partidos de Urú Curé y nos pasábamos la pelota entre cuatro o cinco, pero no podía jugar.
Cuando me recibí del secundario me fui a estudiar a Buenos Aires y después de tres años volví y decidí jugar al rugby.
Primero mis padres me hicieron revisar por un cardiólogo para ver que todo estuviera bien. Y recuerdo que el doctor Pancho Amuchástegui me dijo que jugara, que no tenía nada. Así que recién ahí largué.
- Entonces fue muy rápida su carrera deportiva.
- La verdad es que tuve suerte porque empecé a jugar a los 18 o 19 años y a los 20 ya estaba en Primera división. Primero pasé por Reserva.
Recuerdo que vino un entrenador rosarino, Roberto Alborch, que nos dijo que nosotros jugábamos un rugby muy antiguo, con poca dinámica y estático. Por entonces se lo hacía mucho con el pie y todo basado en el juego de fowards. A los tres cuartos se la pasaban de vez en cuando. Y nos cambió la forma de pararnos, de correr, de cómo teníamos que defender y atacar. Y la verdad es que pasamos a jugar un rugby mucho más divertido y competitivo.
Él nos puso en Primera y la verdad es que aprendimos muchísimo.
Ya en el año 1971 me llamaron a la selección de Córdoba. Yo tenía buen juego en lo que hoy se llama juego aéreo. En el line out la agarraba y cuando iba buscar una pelota arriba, llegaba. En lo demás me faltaba de todo, pero por ahí me habrán puesto por ello.
Y luego vinieron Los Pumas en el 71 y tuvimos un muy buen año.
Siempre Urú Curé era un equipo de mitad de tabla. Un año salimos cuartos y fue fantástico.
- ¿Cómo se da la posibilidad de ir a jugar a Buenos Aires?
- Me recibo y me voy a trabajar allá y me invitan a jugar al SIC (San Isidro Club); conocía a varios jugadores porque como yo ya había jugado siete años en los seleccionados de Córdoba en los campeonatos argentinos, nos conocíamos con ellos.
Por entonces era un equipo que ganaba todo. Es más, el seleccionado de Los Pumas estaba integrado por la mayoría de los jugadores del SIC, sólo había dos o tres del interior del país.
Empecé en la Preintermedia, la Intermedia y luego llegué a la Primera, pero era difícil porque tenía que mancarse alguno de los cracks estos.
Aprendí mucho allí. Fue una experiencia muy linda, ya que ganamos muchos campeonatos de lo que en aquella época era la UAR u no la URBA como lo es ahora. Yo digo que no jugué en Los Pumas, sí lo hice con Los Pumas que estaban en el SIC.
- ¿Tuvo también la oportunidad de jugar en el exterior?
- Sí, y para esa época era toda una novedad. Fue una experiencia tremenda. Fue con Universitario. Me invitaron y fuimos a una gira, la que por aquel entonces duraba casi un mes. Jugamos con las selecciones de España y Cataluña. Luego con equipos de Francia e Inglaterra.
También fue muy buena la gira que hice con CRAI de Rosario. Estuvimos en Sudáfrica.
- ¿El apodo Chirola, viene a través del rugby?
- No, es de la época del colegio y surge a raíz del personaje de Chasman y Chirolita. Imitábamos a ese ventrílocuo y yo, como era el más grandote, hacía de Chirolita. Era cosa de chicos. Y después quedó y al llegar al club había algunos compañeros del colegio que me llamaban Chirola y así quedó para siempre. Hasta mis nietos me dicen así.
Darío Pablo Palacio

