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“No lo tomo como una revancha, sino que me sobrepuse a una piedra en el camino”

El riocuartense Julio César Estanguet, quien volvió a correr el raid más difícil del mundo luego del accidente que tuvo en el 2016, redobla la apuesta luego de obtener el segundo puesto en la categoría 4x4 de cuatriciclos

Julio César Estanguet regresó ayer a Río Cuarto luego del reciente Dakar Perú y lejos de darse por satisfecho con el segundo puesto en  la divisional 4x4 de cuatriciclos, redobla la apuesta y va por más: quiere ganar la categoría en la próxima edición del raid más difícil del mundo. Además va a afrontar el campeonato mundial y otros desafíos a nivel nacional y sudamericano.

“No lo tomo como una revancha, sino que me sobrepuse a una piedra en el camino. Me fue mal y me repuse con mucha disciplina como si fuera un profesional de esto, no siéndolo, pero sí tomándolo con la seriedad que se necesita para encarar un Dakar tanto como piloto y como responsable de un equipo. Sigo buscando un meta de vida”, con esas palabras el riocuartense le resumió a Puntal cuál es la primera sensación que tiene sobre su participación en tierras peruanas luego de aquel accidente que tuvo y que lo alejado por dos años de esta competencia tan difícil.

“En el 2016 había ido con toda la confianza, la infraestructura y la preparación física para ganar ese Dakar, lo venía ganando, pero pasó lo del accidente. Me vi frustrado con esa situación, pero dije que iba a volver con más fuerza y lo hice.

En el 2018 comencé a entrenar el 1 de enero y me junté con muy buenos profesionales tanto en lo físico como en lo psicológico. Empecé a competir y me vi de nuevo en el nivel que estaba antes. Y por eso decidí encarar el Dakar Perú, pero no como una revancha, sino como una nueva posibilidad”, agregó.

Al consultarle sobre si el resultado final que obtuvo fue el que esperaba precisó: “Yo tuve dos carreras. En las primeras cinco etapas se dio lo que yo quería hacer. La idea era ir de menos a más como las dunas se nos fueron presentando.

El primer día me lo tomé con calma, empecé con un ritmo tranquilo. Al segundo mejoré un poco, fue en las dos etapas que salí tercero.

Y ya en el tercer día me di cuenta que tenía la confianza para encarar las dunas. Gané la etapa y luego salgo dos veces segundo. Y ahí se me corta el plan que tenía porque en la etapa cinco fue cuando me accidenté cuando al líder de mi categoría lo tenía a sólo dos minutos.

A siete kilómetros de llegar a la meta me aparece un problema eléctrico en el cuatri, se paraba. Y al subir a una duna muy grande la encaré, me pasé y caí en un pozo de punta. Yo no me hice nada, pero el cuatri sí. Se le abrieron las dos ruedas de adelante. Se quebró la parrilla derecha delantera, se dañaron los bujes y el extremo de dirección se dobló. Para colmo me enterraba en la arena. Así que saqué el asiento, puse las herramientas allí. Lo reparé en unas dos horas, pero ahí me di cuenta que la carrera  se me iba. El polaco es muy firme, ya que tiene una buena navegación. Y esas dos horas que me sacó eran muy difícil de descontar.

Al otro día, que fue el descanso, cambié toda la transmisión, las cuatro llantas y gomas gracias a que había llevado otro cuatri desarmado para tener los repuestos.

Al volver a la competencia salí a buscarlo al polaco, pero él también lo hizo con todo y quedamos a la par en tiempos, pero se me hacía imposible descontarle lo que me había sacado anteriormente y en cuatro etapas que quedaban era imposible, así que, consultando con mi equipo, decidí cambiar el plan porque si no iba a correr el riesgo de no llegar.

Y se venían las etapas más largas y las más duras con tres dunas que son muy difíciles de subir porque la arena es como talco y si te parás te empezás a hundir de a poco.

Uno puedo querer ganar en el Dakar, pero primero tenés que llegar. Así que, como había tanta diferencia con relación al puntero, y a su vez como le había sacado cuatro horas a quien venía tercero, cambié la estrategia y decidí mantener el segundo puesto en mi categoría que no era poco.

A partir de ahí hice una carrera más medida, cuidándome de no accidentarme. Es más en la última etapa gran parte lo hice a un ritmo de paseo porque iba llorando constantemente porque se me vinieron todos los recuerdos”, comentó.

Sobre si va a intentarlo de nuevo el riocuartense expresó: “Sí, sigo con la misma meta de ganar el Dakar, el campeonato mundial, el sudamericano y el argentino.

No voy a desperdiciar toda la experiencia que he adquirido y el equipo que he formado. Esto pasó a dominar gran parte de mi vida.

A partir de ahora y por unos cuatro o cinco años, la mitad de mi tiempo se lo voy a dedicar al equipo y a mi carrera deportiva. Y la otra parte a mi actividad profesional, la que delegaré funciones.

La semana que viene comienzo el gimnasio de nuevo y con las metas nuevas que son: el campeonato mundial que se corre en Marruecos, Dubai, Catar y Atacama; el argentino de navegación, que lo voy a hacer completo; el Desafío Ruta 40 y Dakar Series Inca. La idea es ir al próximo Dakar con el objetivo de llegar y ganar la categoría, porque para nosotros triunfar en la general es imposible, ya que nuestros cuatro, los 4x4, sin más lentos y más pesados”, finalizó.





Darío Pablo Palacio