Norberto Steffen, un apasionado por el tiro y los viajes en bicicleta
Comenzó de chico la práctica con fusil y luego continuó con pistola. Pero su carrera deportiva estuvo interrumpida y fue allí cuando conoció su otra pasión: las dos ruedas. Seis veces fue rodando hasta San Juan porque es devoto de la Difunta Correa
“Yo de chico iba al Tiro a practicar, que por entonces lo manejaban los militares. Siempre me gustó. Tiraba con fusil al principio”, cuenta nuestro entrevistado del espacio “Te acordás de...” Norberto Steffen.
Luego nos cuenta, para ejemplificar cuánto le apasiona las armas desde chico, que le hubiese gustado hacer el servicio militar, pero no salió sorteado.
Pero si bien a Steffen siempre se lo ha relacionado con la práctica del tiro deportivo, no lo ha practicado en forma continua, ya que hubo un parate en su carrera deportiva.
“Cuando me casé dejé de tirar y por muchos años. Me dediqué mucho a la bicicleta y a las motos. He viajado varias veces pedaleando hasta San Juan con un amigo. Yo soy muy devoto de la Difunta Correa.
Pero un día, ya con 40 años, dije por qué no volver a tirar. Me compré una carabina, empecé de nuevo y hasta el día de hoy que sigo tirando.
Por entonces vi a tiradores, como Beviacqua, que lo hacían con pistolas de aire. Y me invitó y ya me gustó. Es más, recuerdo que me prestó una, así que vendí la carabina y me compré una pistola de aire. Por ese tiempo todavía eran a palanca. Después llegaron a gas carbónico.
Empecé a entrenar y luego a competir en el zonal cordobés, que era muy lindo porque se tiraba en Río Cuarto, Villa María, Córdoba y San Francisco. Se hacían dos rondas al año y se elegía el mejor puntaje para consagrar al mejor.
Después decayó este torneo, pero seguimos compitiendo a nivel nacional. Luego se empezó a tirar con balas. Pistola libre se llama la disciplina, la de los príncipes, porque es la más difícil que hay. Se tira a puño con calibre 22, a cincuenta metros por un cañito fino.
Tuvimos muy buenas participaciones con Adelqui Beviacqua, con Tomás Modesti, Alberto Pellicia y Artemio Luca, entre otros. Ganamos por primera vez en 1992 la copa de esa especialidad. Luego la obtuve diez veces. Esta copa de pistola libre por equipo se tira desde 1912. Y aquella primera vez que la logramos fue polémica porque los porteños no nos la querían dar porque nunca un club del interior los había podido vencer. Doce kilos de plata pesa”, cuenta.
Volviendo a su etapa de ciclista, Steffen recuerda: “Lo hacíamos para viajar a San Juan con mi amigo Celso Broll. Lo empezamos como un pasatiempo y nos propusimos entrenar para viajar y conocer. Entrenábamos día por medio en la circunvalación a Río Cuarto y si no, nos íbamos hasta Achiras. Por esos años se podía andar por la ruta porque el tráfico no era tan intenso como ahora.
Y, como yo soy devoto de la Difunta Correa, le dije que nos preparáramos para ir el primero de mayo. Y así fue, seis veces lo hicimos”.
- Lo hacía en varias etapas al trayecto...
- Sí, la primera etapa la hacíamos de unos 200 o 250 kilómetros. Al otro día 150 y los 150 restantes en un tercer día. Íbamos de acá a Villa Dolores o a San Luis en la primera etapa y luego parábamos en distintas localidades.
Se bajó de la bici para volver a tirar y de allí en adelante continuó una carrera ascendente como uno de los mejores exponentes de nuestra ciudad.
Tuvo una experiencia a nivel internacional: en el 2013 fue a los Juegos Olímpicos Máster que se hicieron en Torino, Italia, en los que quedó por un punto en el cuarto puesto.
Hoy sigue pedaleando y tirando, pero no con tanta frecuencia: “La verdad que en esta última etapa se ha puesto todo muy difícil por los costos. No sólo de las balas, sino de los traslados para competir a nivel nacional.
Pero a Steffen lo han invitado para ir los European Masters Games que se hacen en Torino, Italia.
Se lo ve entusiasmado, como aquella primera vez que comenzó a tirar. Sabe que no va a ser fácil por los costos, pero las ganas de ir, conocer y visitar amigos mendocinos que le dio el tiro lo alientan a estar a mediados del año que viene en el Viejo Continente.
“Quizás vaya y tire en una sola disciplina, porque es todo un problema llevar las armas. Me acuerdo de que cuando fuimos a Roma nos hicieron un lío bárbaro a la vuelta. Así que ahora iré a tirar con neumática. En los primeros días de enero voy a decidir si voy o no”, cuenta.
Luego nos cuenta, para ejemplificar cuánto le apasiona las armas desde chico, que le hubiese gustado hacer el servicio militar, pero no salió sorteado.
Pero si bien a Steffen siempre se lo ha relacionado con la práctica del tiro deportivo, no lo ha practicado en forma continua, ya que hubo un parate en su carrera deportiva.
“Cuando me casé dejé de tirar y por muchos años. Me dediqué mucho a la bicicleta y a las motos. He viajado varias veces pedaleando hasta San Juan con un amigo. Yo soy muy devoto de la Difunta Correa.
Pero un día, ya con 40 años, dije por qué no volver a tirar. Me compré una carabina, empecé de nuevo y hasta el día de hoy que sigo tirando.
Por entonces vi a tiradores, como Beviacqua, que lo hacían con pistolas de aire. Y me invitó y ya me gustó. Es más, recuerdo que me prestó una, así que vendí la carabina y me compré una pistola de aire. Por ese tiempo todavía eran a palanca. Después llegaron a gas carbónico.
Empecé a entrenar y luego a competir en el zonal cordobés, que era muy lindo porque se tiraba en Río Cuarto, Villa María, Córdoba y San Francisco. Se hacían dos rondas al año y se elegía el mejor puntaje para consagrar al mejor.
Después decayó este torneo, pero seguimos compitiendo a nivel nacional. Luego se empezó a tirar con balas. Pistola libre se llama la disciplina, la de los príncipes, porque es la más difícil que hay. Se tira a puño con calibre 22, a cincuenta metros por un cañito fino.
Tuvimos muy buenas participaciones con Adelqui Beviacqua, con Tomás Modesti, Alberto Pellicia y Artemio Luca, entre otros. Ganamos por primera vez en 1992 la copa de esa especialidad. Luego la obtuve diez veces. Esta copa de pistola libre por equipo se tira desde 1912. Y aquella primera vez que la logramos fue polémica porque los porteños no nos la querían dar porque nunca un club del interior los había podido vencer. Doce kilos de plata pesa”, cuenta.
Volviendo a su etapa de ciclista, Steffen recuerda: “Lo hacíamos para viajar a San Juan con mi amigo Celso Broll. Lo empezamos como un pasatiempo y nos propusimos entrenar para viajar y conocer. Entrenábamos día por medio en la circunvalación a Río Cuarto y si no, nos íbamos hasta Achiras. Por esos años se podía andar por la ruta porque el tráfico no era tan intenso como ahora.
Y, como yo soy devoto de la Difunta Correa, le dije que nos preparáramos para ir el primero de mayo. Y así fue, seis veces lo hicimos”.
- Lo hacía en varias etapas al trayecto...
- Sí, la primera etapa la hacíamos de unos 200 o 250 kilómetros. Al otro día 150 y los 150 restantes en un tercer día. Íbamos de acá a Villa Dolores o a San Luis en la primera etapa y luego parábamos en distintas localidades.
Se bajó de la bici para volver a tirar y de allí en adelante continuó una carrera ascendente como uno de los mejores exponentes de nuestra ciudad.
Tuvo una experiencia a nivel internacional: en el 2013 fue a los Juegos Olímpicos Máster que se hicieron en Torino, Italia, en los que quedó por un punto en el cuarto puesto.
Hoy sigue pedaleando y tirando, pero no con tanta frecuencia: “La verdad que en esta última etapa se ha puesto todo muy difícil por los costos. No sólo de las balas, sino de los traslados para competir a nivel nacional.
Pero a Steffen lo han invitado para ir los European Masters Games que se hacen en Torino, Italia.
Se lo ve entusiasmado, como aquella primera vez que comenzó a tirar. Sabe que no va a ser fácil por los costos, pero las ganas de ir, conocer y visitar amigos mendocinos que le dio el tiro lo alientan a estar a mediados del año que viene en el Viejo Continente.
“Quizás vaya y tire en una sola disciplina, porque es todo un problema llevar las armas. Me acuerdo de que cuando fuimos a Roma nos hicieron un lío bárbaro a la vuelta. Así que ahora iré a tirar con neumática. En los primeros días de enero voy a decidir si voy o no”, cuenta.