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“Se trata de encarar el ajedrez como un juego y no como una ciencia”

Leandro Tobares está a cargo del dictado de clases gratuitas a niños y niñas en el Centro 11
 
El ajedrez es una disciplina deportiva que cada vez está teniendo más adeptos entre los niños. Es más en varias instituciones educativas de nuestra ciudad se la practica y hasta se creó una Liga Escolar en la que competían alumnos de diferentes localidades de la región.

En este espacio denominado “Haciendo escuela” hoy dialogamos con el profesor Leandro Tobares, quien está a cargo de la enseñanza de un grupo de niños y niñas en el Centro 11.

- ¿Qué es lo primero que se le enseña al niño que se suma a la disciplina?

- Lo primero que aprende es el significado del juego en el que participan dos jugadores y en el que el objetivo final es darle jaque mate al rey. 

Sobre todo con los chicos se trata de encarar el ajedrez como un juego más que una ciencia o un deporte que son otras características que tiene.

Por eso lo que se trata es que entienda cuál es el objetivo final del juego y después empezar lentamente con los rudimentos. El nombre de las piezas, la configuración del tablero y el movimiento de cada una de las piezas.

Se empieza desde el mate. ¿Cómo se da un mate?, ¿qué es un jaque mate? y después se va hacia lo que es una apertura normal.

- ¿Se empieza de cero o aquellos que tienen un conocimiento previo tienen un tratamiento especial?

- La mayoría viene con algunas bases de los movimientos de las piezas, es que en la familia siempre hay alguien que sabe jugar, pero vienen con faltas, como en la coronación o en el enroque, o en el jaque mate. Es que generalmente en el ajedrez que se practica en el hogar se juega con un reglamento propio, entonces se comen el rey o no llegan a una definición de una partida nunca o gana el que come más piezas.

- ¿En cuánto tiempo un chico que arranca de cero puede comenzar a jugar una partida?

- Y en cinco o sies clases ya puede jugar una partida normalmente. También depende del estímulo que tenga en su casa o si se junta a jugar con un amigo. 

Supongamos que tenga un estímulo muy pequeño, luego de esas cinco o seis clases ya puede jugar una partida reglamentariamente correcta, sin cometer faltas.

- ¿Los alumnos deben traer su material para aprender?

- No, acá le proveemos de todo y las clases son gratuitas.

- ¿Cuántos alumnos asisten a las clases?

- Hoy tenemos dieciséis inscriptos y hay un cupo para poder trabajar bien cada clase. Estas se dictan los lunes y miércoles de 18 a 20.

- Una vez que aprende el abecé de los movimientos de las piezas, ¿se les da una parte teórica y práctica?

- Sí, se trabaja con ejercicios, por ejemplo uno en el que tienen que resolver un mate o se les da una línea de apertura y ellos la siguen jugando a la partida. Se trabaja como un taller. Siempre se hace de acuerdo al nivel de cada uno de los chicos.

- ¿Se los divide por edades a los grupos?

- No, por niveles. Tengo un grupo que empezó de cero y esos tres están juntos y no depende de la edad que tengan.

Después están otros que tienen más conocimientos y otros que están más avanzados. Son tres grupos en total.

- ¿Quiénes son mejores alumnos, los varones o las mujeres?

- Las mujeres son las que preguntan más, por ahí son un poco más inseguras a la hora de jugar, pero generalmente no hay diferencias.

- ¿Y a la hora de competir entre ellos?

- Se adaptan normalmente. Una nena de ocho años puede jugar contra un varón de quince años y no tiene ese recelo de que porque es más grande no puede competir. Saben que si yo los pongo a jugar entre sí es porque tienen más o menos el mismo nivel.



Darío Pablo Palacio