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Un grupo que cambió para siempre la historia del club

Desde hace 6 años la base de este plantel viene siendo protagonista de todos los torneos que disputó. Un trabajo con cimientos fuertes sobre los que se construye un nuevo paradigma en el rugby riocuartense
 
Urú Curé consiguió en 2013 llegar por primera vez a una instancia de semifinales en el Campeonato Cordobés y alzó su primer título en la historia a nivel de primera división cuando se coronó en el Torneo del Interior B.

Con la base de una gran camada, los nacidos en 1992, La Lechuza llegaba a “faltarle el respeto” a los grandes de la provincia, dejando de lado ese paradigma que hablaba de un equipo duro jugando de local, pero al que siempre le costaba hacerlo de visitante.

Además, rompiendo con ese karma histórico de múltiple campeón en juveniles, pero sin alegrías en su principal equipo.

Cuando terminó ese 2013 histórico para el club, la incógnita era saber si se trataba de un acontecimiento esporádico o si en definitiva los años de satisfacciones recién comenzaban.

Dicen que lo difícil no es llegar, sino que lo más complicado es mantenerse, y vaya si estos jugadores lo consiguieron.

2014, nuevamente en semifinales de Córdoba y segunda alegría a nivel nacional (campeones del Torneo del Interior A).

2015, la primera final a nivel provincial, con 5 mil personas en Soles del Oeste y la derrota ante Tala.

2016, otra vez en la gran definición ante los de Villa Warcalde, perdiendo nuevamente sobre la hora en la cancha de Córdoba Atlhetic.

El año pasado las cosas no fueron menores y el Nacional de Clubes A se llevó todas las energías de este plantel que cayó en el cierre ante Hindú en cuartos de final (después de haber sorprendido al país y haber ganado su zona), pero que luego se quedó afuera de la definición en Córdoba después de 4 años de gran protagonismo.

Al verse afuera de las semifinales, el equipo retomó fuerzas, se concentró en la pretemporada y encaró el Nacional de Clubes B (accedió a esta competencia por terminar quinto en Córdoba) como una buena medida para ampliar la base y comenzar a incorporar al plantel a chicos que subieron de las inferiores y a otros que estaban para dar el salto a la primera.

El sábado Urú Curé dio la vuelta con Santiago Grippo, Benjamín Rozandal, Francisco Susperregui, Federico Otero, Facundo Lanzarini y otros tantos chicos que no estuvieron esta vez entre los 23 pero que empujan en cada entrenamiento para seguir consiguiendo cosas.

Más allá de los jugadores que se dieron el gran gusto de gritar campeón, lo más importante es la mística que se va generando con la gran cantidad de niños y adolescentes de las divisiones formativas del club que desde la tribuna gozaron con la consagración de sus ídolos, quienes les demuestran en cada partido que esta camiseta ya no está más para ser partenaire de nadie.

Urú Curé volvió a demostrar que llegó para quedarse.