Un intrépido “garoto”
Emerson Fittipaldi fue uno de los grandes pilotos que tuvo la Fórmula 1. En Argentina se hizo famoso por ser uno de los rivales más duros que enfrentó Carlos Reutemann
La década del 70 tuvo algunas particularidades, como todas, que la identificaron respecto de otras. En materia deportiva las alianzas de personajes, más allá de los juegos que practicaran, son indisolubles.
En Argentina podríamos decir Vilas, Monzón y Reutemann, por ejemplo. Y para hablar de sus rivales, Connors, Mantequilla Nápoles y Fittipaldi, también traídos al azar porque fueron varios los contrincantes de esos grandes deportistas argentinos.
Emerson Fittipaldi nació en San Pablo el 12 de diciembre de 1946 y recuerdo haber querido que perdiera siempre. No era integrante quien escribe de la mayoría, pero entre que deseaba que le fuera bien al Lole y que tenía como ídolo a Jackie Stewart, no era Emmo, como le dicen sus fans, de los que más me atraía para hacerle la barra.
Con el paso del tiempo uno, que no dejó de reconocer jamás sus capacidades, va haciendo los homenajes correspondientes, como el que le toca hoy a él y a su tiempo en la Fórmula 1.
El Ricardo caminaba por la barra de amigos haciéndoles la hinchada a Connors en tenis y a Fittipaldi en la F1 porque decía que Vilas y el Lole eran de River (esto de Reutemann nunca probado, ya que siempre dijo ser de Unión) y por ello, al ser él tan de Boca, les iba a los otros.
Fittipaldi, hijo del conocido periodista brasileño Wilson Fittipaldi, comenzó a competir primero en motocicletas y luego en karting. En 1967 con su hermano Wilson Junior ya habían ganado todo en la categoría de los karts construidos por ellos mismos. Hace poco declaró: “Falta incentivar a los niños a practicar el karting en América Latina; hay que invertir, si no, no habrá pilotos de acá en la F1”.
Viajó a Europa en el 69 y quedó en la escuela de Jim Rusell para competir con un Lotus Fórmula 3 Lombank, ganó el torneo y en 1970 se graduó en la Fórmula 2.
Ya ese año Colin Chapman lo contrató para correr en la Fórmula 1 por Lotus.
Los trenes que pasan por la vida de las personas son llamativos. Fittipaldi entró a la escudería como tercer piloto, detrás de Jochen Rindt y Jhon Millas. En Monza ese año Rindt sufrió un choque mortal a falta de tres carreras y fue campeón póstumo. También en esa carrera Fittipaldi tuvo un accidente, pero fue quedando como el as de espadas de Chapman en el equipo, tanto que antes de terminar el año se adjudicó el Gran Premio de EE.UU.
Tal vez haya sido de pura envidia nomás, pero Brasil venía de ganar en forma brillante el campeonato mundial México 70 y ahora se aparecía este Fittipaldi. La cuestión es que yo no quería que ganara y el tipo ganaba igual.
En su primera temporada completa de F1, en 1971, terminó sexto en el campeonato que ganó Stewart con Tyrrel. De todas maneras, decir que para Emerson fue la primera temporada completa es un eufemismo, ya que ese año sufrió un tremendo accidente de tránsito camino a su casa que, si bien no puso en riesgo su vida, lo sacó de forma para la competencia.
Salió de ello y al año siguiente se convirtió en el campeón más joven de la historia hasta ese momento con 25 años, algo que conservó durante 33 años hasta que Alonso (dos veces), Hamilton y Vettel lo superaron, a partir de 2005.
La historia recuerda que dejó Lotus y se subió a un McLaren para ganar el título en 1974. En el 73, su archirrival, Stewart, había sido el campeón y en el 75 aparecería un tal Niki Lauda para llevarse el torneo, con Fittipaldi ganando dos carreras, una en Argentina, y terminar subcampeón.
Ese fue el año en el que Emerson brilló, tal vez por última vez, en la máxima categoría ganando su último GP en el Reino Unido. Para anotar en este momento del homenaje digamos que fue dos veces campeón de la Fórmula 1 (1972 y 1974), obtuvo un título en la fórmula Indy (1989), resultó dos veces ganador de las 500 millas de Indianápolis (1989 y 1993) y estuvo en múltiples ocasiones en el podio. Fittipaldi se retiró en la Indy en 1996, tras sufrir un grave accidente en Brooklyn, a sus 49 años de edad. Compitió por 21 años en ambas categorías.
Dando unos pasos atrás, ya desde el 74, junto con su hermano Wilson habían decidido lanzar un auto enteramente brasileño conducido al principio por Wilson y más tarde, a partir de 1976, por Emerson.
El Copersucar no tuvo gran éxito y su mejor temporada fue la del 78.
Después la carrera de Emerson se dirigió hacia la Indy Car. Fue el puntapié inicial para otros grandes pilotos brasileños como Piquet y Senna. “En mi tiempo era más disputado, pero con riesgos grandes. Desde que me inicié en la F1 hasta que terminé en la Indy, perdí a unos 35 amigos en competencias por falta de seguridad. Nunca se sabía qué podía pasar. En cambio, ahora hay más seguridades, los circuitos son mejores, el equipamiento del piloto da más protección”, se lo escuchó decir hace un tiempo. Bromeaba también sobre la suerte y todo eso, contando que, cuando era corredor, su ídolo, Juan Manuel Fangio, pentacampeón de la Fórmula 1, le sugirió una cábala: “Me contó que antes de una prueba él atropelló un gato negro y pasó pensativo toda la noche, pues imaginaba que algo malo le iba a suceder. Al siguiente día, en medio de la lluvia, se olvidó del percance y ganó la carrera. Me dijo: ‘Si quieres ganar, atropella y mata un gato negro’”.
Emerson tuvo grandes amigos, pero uno muy particular: el beatle George Harrison.
Hoy se lo ve de vez en cuando en actividades relacionadas siempre con los fierros.
Como cada grande del deporte y de la vida.
La verdad yo no le iba. Quería que no ganara. Y el ganaba lo mismo. Era un "garoto" atrevido e intrépido.
Osvaldo Alfredo Wehbe
En Argentina podríamos decir Vilas, Monzón y Reutemann, por ejemplo. Y para hablar de sus rivales, Connors, Mantequilla Nápoles y Fittipaldi, también traídos al azar porque fueron varios los contrincantes de esos grandes deportistas argentinos.
Emerson Fittipaldi nació en San Pablo el 12 de diciembre de 1946 y recuerdo haber querido que perdiera siempre. No era integrante quien escribe de la mayoría, pero entre que deseaba que le fuera bien al Lole y que tenía como ídolo a Jackie Stewart, no era Emmo, como le dicen sus fans, de los que más me atraía para hacerle la barra.
Con el paso del tiempo uno, que no dejó de reconocer jamás sus capacidades, va haciendo los homenajes correspondientes, como el que le toca hoy a él y a su tiempo en la Fórmula 1.
El Ricardo caminaba por la barra de amigos haciéndoles la hinchada a Connors en tenis y a Fittipaldi en la F1 porque decía que Vilas y el Lole eran de River (esto de Reutemann nunca probado, ya que siempre dijo ser de Unión) y por ello, al ser él tan de Boca, les iba a los otros.
Fittipaldi, hijo del conocido periodista brasileño Wilson Fittipaldi, comenzó a competir primero en motocicletas y luego en karting. En 1967 con su hermano Wilson Junior ya habían ganado todo en la categoría de los karts construidos por ellos mismos. Hace poco declaró: “Falta incentivar a los niños a practicar el karting en América Latina; hay que invertir, si no, no habrá pilotos de acá en la F1”.
Viajó a Europa en el 69 y quedó en la escuela de Jim Rusell para competir con un Lotus Fórmula 3 Lombank, ganó el torneo y en 1970 se graduó en la Fórmula 2.
Ya ese año Colin Chapman lo contrató para correr en la Fórmula 1 por Lotus.
Los trenes que pasan por la vida de las personas son llamativos. Fittipaldi entró a la escudería como tercer piloto, detrás de Jochen Rindt y Jhon Millas. En Monza ese año Rindt sufrió un choque mortal a falta de tres carreras y fue campeón póstumo. También en esa carrera Fittipaldi tuvo un accidente, pero fue quedando como el as de espadas de Chapman en el equipo, tanto que antes de terminar el año se adjudicó el Gran Premio de EE.UU.
Tal vez haya sido de pura envidia nomás, pero Brasil venía de ganar en forma brillante el campeonato mundial México 70 y ahora se aparecía este Fittipaldi. La cuestión es que yo no quería que ganara y el tipo ganaba igual.
En su primera temporada completa de F1, en 1971, terminó sexto en el campeonato que ganó Stewart con Tyrrel. De todas maneras, decir que para Emerson fue la primera temporada completa es un eufemismo, ya que ese año sufrió un tremendo accidente de tránsito camino a su casa que, si bien no puso en riesgo su vida, lo sacó de forma para la competencia.
Salió de ello y al año siguiente se convirtió en el campeón más joven de la historia hasta ese momento con 25 años, algo que conservó durante 33 años hasta que Alonso (dos veces), Hamilton y Vettel lo superaron, a partir de 2005.
La historia recuerda que dejó Lotus y se subió a un McLaren para ganar el título en 1974. En el 73, su archirrival, Stewart, había sido el campeón y en el 75 aparecería un tal Niki Lauda para llevarse el torneo, con Fittipaldi ganando dos carreras, una en Argentina, y terminar subcampeón.
Ese fue el año en el que Emerson brilló, tal vez por última vez, en la máxima categoría ganando su último GP en el Reino Unido. Para anotar en este momento del homenaje digamos que fue dos veces campeón de la Fórmula 1 (1972 y 1974), obtuvo un título en la fórmula Indy (1989), resultó dos veces ganador de las 500 millas de Indianápolis (1989 y 1993) y estuvo en múltiples ocasiones en el podio. Fittipaldi se retiró en la Indy en 1996, tras sufrir un grave accidente en Brooklyn, a sus 49 años de edad. Compitió por 21 años en ambas categorías.
Dando unos pasos atrás, ya desde el 74, junto con su hermano Wilson habían decidido lanzar un auto enteramente brasileño conducido al principio por Wilson y más tarde, a partir de 1976, por Emerson.
El Copersucar no tuvo gran éxito y su mejor temporada fue la del 78.
Después la carrera de Emerson se dirigió hacia la Indy Car. Fue el puntapié inicial para otros grandes pilotos brasileños como Piquet y Senna. “En mi tiempo era más disputado, pero con riesgos grandes. Desde que me inicié en la F1 hasta que terminé en la Indy, perdí a unos 35 amigos en competencias por falta de seguridad. Nunca se sabía qué podía pasar. En cambio, ahora hay más seguridades, los circuitos son mejores, el equipamiento del piloto da más protección”, se lo escuchó decir hace un tiempo. Bromeaba también sobre la suerte y todo eso, contando que, cuando era corredor, su ídolo, Juan Manuel Fangio, pentacampeón de la Fórmula 1, le sugirió una cábala: “Me contó que antes de una prueba él atropelló un gato negro y pasó pensativo toda la noche, pues imaginaba que algo malo le iba a suceder. Al siguiente día, en medio de la lluvia, se olvidó del percance y ganó la carrera. Me dijo: ‘Si quieres ganar, atropella y mata un gato negro’”.
Emerson tuvo grandes amigos, pero uno muy particular: el beatle George Harrison.
Hoy se lo ve de vez en cuando en actividades relacionadas siempre con los fierros.
Como cada grande del deporte y de la vida.
La verdad yo no le iba. Quería que no ganara. Y el ganaba lo mismo. Era un "garoto" atrevido e intrépido.
Osvaldo Alfredo Wehbe