Se fue "Pirincho" Massi, pero su leyenda jamás...
La noticia corrió por las calles de Pueblo Alberdi. Y se hizo título de las crónicas de las crónicas deportivas: casi a los 81 años, murió Alberto “Pirincho” Massi, el boxeador riocuartense que fuera el último vencedor de Carlos Roque Monzón (1942-1995), el glorioso múltiple campeón del mundo de los medianos. A la par del dolor por la pérdida que acongoja y entristece, muchos recordaron las noches del Palacio de los Deportes, cuando las luminarias del ring daban paso al morrudo peleador que fue, en noches de fragor y piñas limpias en una era de grandes boxeadores en cartelera.
Puntano nacido en Concarán el 16/7/1940, Alberto del Carmen Massi, pugilista profesional, llegó a Río Cuarto por 1963 para establecerse en la ciudad y trabajar, tras una campaña amateur cercana a las cuarenta peleas en las que siempre había mostrado su fibra de hombre aguerrido, recio y guapo sobre el cuadrilátero. Ganó y perdió, pero nunca defraudó al siempre crítico público del boxeo. “Pirincho” era un rival difícil para cualquiera.
Con su papá Antonio Massi y don Raúl Ansuas Williams en el rincón, el 9/10/1964 venció ajustadamente a Carlos Monzón en el Córdoba Sport Club. Claro, nadie y menos él podía imaginar que ese resultado lo ubicaría en la historia del box. “Te voy a matar, petiso”, le vaticinó el fibroso adversario en el pesaje previo, augurio que el santafesino no pudo cumplir y perdió por puntos a diez vueltas. Una derecha en la pera puso en apuros a Monzón en el noveno. El “Pirincho” siempre admitió su triunfo al límite del puntaje dado por los jurados, “pero le gané bien” reafirmaba; en cambio, el orgulloso perdedor siempre refunfuñaba con esa pelea, y nunca reconoció haber perdido. Combatieron tres veces más, donde las condiciones y la buena suerte se alinearon con el campeón.
Después la vida los proyectó hacia rumbos diferentes: Monzón a la gloria, Massi a combatir en duras porfías y ser un laburante abnegado. Incontables rivales pusieron a prueba la valentía del pequeño gladiador de Río Cuarto: Antonio Aguilar en el Luna Park, Esteban Osuna, Avenamar Peralta, Andrés Selpa en Mar del Plata, Roberto Eduardo Carabajal, Jorge Ahumada, nuestro Ramón Edelmo Pereyra, Fernando Barreto y Manoel Severino en Brasil, o Miguel Ángel Castellini, entre muchos, son parte de una carrera con 57 peleas oficiales en el ranking, aunque quizá haya algunas más. Hasta llegó a ser campeón provincial de la categoría.
Cuando Alberto San Miguel trajo como invitado a Carlos Monzón a esta ciudad, el campeón preguntó por el “petiso” aquel, y se encontraron, y siguieron amigos entre chanzas y risas, y hasta hubo una foto que se puso amarilla de estar pegada en un cartón con los recuerdos del “Pirincho”. Con los cincuenta años de esa victoria en 2014, Massi volvió a hacer notas y entrevistas que lo llenaban de nostalgia e íntima alegría. Nunca desdeñó hablar de ese hecho deportivo tan particular de su vida; cualquier lugar, cualquier momento, resultaba oportuno para volver a contar la hazaña, como lo hiciera una y mil veces, de aquella victoria sensacional. Ya formaba parte de la leyenda y así seguirá nomás…
Los vecinos del Pueblo Alberdi lo hemos visto caminar y recorrer en bicicleta (o moto) las calles de la barriada, con porte serio, con cara de boxeador, manos curtidas, brazos fuertes por sus oficios de albañil probo, mecánico idóneo o gastronómico llegado el caso. Siempre dispuesto para detener su marcha si la ocasión cuadraba. Hablar de la vecinal, del pequeño y modesto gimnasio que le permitía dirigir a los pibes, de la interna peronista de ocasión, de los chicos en el fútbol del C. C. Alberdi, de la pena por el hijo perdido, y evocar su tiempo juvenil de los golpe por golpe, entre las sogas, como en la vida misma. Como se decía en otros tiempos, de encuentros viejos: Chau “Pirincho”, chau campeón..!