Los ingredientes perfectos para el éxito de MasterChef

Más allá de ser un producto televisivo ya conocido, el concurso de cocina más famoso de la Argentina es un éxito noche tras noche. Competencia, historias personales, el lado B de los famosos y algunas polémicas parecen ser la combinación perfecta

El concurso de cocina en el que compiten personalidades famosas, parece reunir un sinnúmero de “ingredientes” que lo hacen atractivo.

 

Lejos quedaron los debates sobre la televisación de la vida real, allá cuando en 2001 (el 10 de marzo) inaugurábamos para Argentina la casa de Gran Hermano. La franquicia llegaba al país y parecía que rompería con todos los esquemas de lo conocido hasta el momento. Recuerdo hasta con nostalgia, largos debates en algunas cátedras universitarias.

El real time había llegado, y ahora que lo pienso fue el mismo año en el que vimos también en vivo el atentado a las Torres Gemelas en Nueva York y el estallido social y económico en nuestro país, allá por diciembre.

Pero volviendo a la televisión, se sucedieron a partir de ahí, muchos más formatos de realities, con más o menos intromisión en la vida de las personas. Estábamos empezando a masticar la combinación perfecta de un producto televisivo a la orden de los productores más visionarios. La receta sería, más o menos, la siguiente: competencia, es decir la habilidad de los participantes para lograr objetivos a partir de un plan y entonces ganar un certamen; la exposición a un juez o tribunal que evalúa y devuelve el resultado de esa evaluación en vivo; y la cuestión de hacer públicas las emociones con historias de vida privada o íntima de los participantes.

Si ellos son ciudadanos no conocidos masivamente, seguramente cuentan con vidas que merecen ser contadas, si son celebrities conoceremos esa parte menos contada, más real, fuera de un personaje o no tanto. Juegan aquí también la variedad de personalidades que se agrupan en ese escenario, una “ensalada” que no veremos en otro lugar, salvo alguna mesa de la Sra Mirtha Legrand o su nieta Juana Viale, y no me quiero olvidar de la de Andy Kusnetzoff, un formato que también seria digno de analizar en otra oportunidad, claro.

Los ingredientes que elige Chef

Por estos días vivimos MasterChef Celebrity II y si bien los números del rating no mienten, el concurso de cocina en el que compiten personalidades famosas, parece reunir un sinnúmero de “ingredientes” que lo hacen atractivo, no solo en su día y horario televisivo, sino que además se convierte en tendencia de acuerdo a lo que posteamos y decimos en redes sociales.

Historias personales. Los platos, los ingredientes y los aromas nos traen recuerdos, y ahí aparecen las historias desconocidas de las celebridades, esas que todos queremos conocer. Carmen Barbieri fue una de las que se remontó a su infancia con un plato en el que tenía que usar caracoles de una especie que se cría en terrenos arenoso. Sin demorar, la artista manifestó su felicidad y recordó a su abuela Rosario además de sus veranos en Mar de Ajó.

Otra historia fue la que contó Dani La Chepi, una de las participantes que tuvo que pasar por un desafío para evitar ir a la gala de eliminación y ese fue el momento en el que expuso un pasado muy duro. El objetivo era elaborar un plato libre siguiendo cuatro requisitos: cada preparación tenía que tener una parte frita, una parte hervida, una parte sellada o salteada y el cuarto era la limitación en los utensillos a utilizar, solo podían usar una sartén, una cuchara de madera y una cuchilla. La participante recordó cuando se quedó sin trabajo y tuvo que vender todas sus propiedades (incluso las cosas de la cocina) para poder darle de comer a su hija. Desde ahí, la influencer, decidió grabar videos y ser su propia manager.

Actualidad. La alimentación, por suerte, viene estando cada vez más en debate, con leyes y proyectos que nos rodean para comer de manera más saludable o al menos, saber qué comemos. La cultura verde y la cocina vegana vienen teniendo cada vez más auge y MasterChef también decidió darle su espacio. En una noche de cocina vegana, Carmen Barbieri, María O’Donnell, Sol Pérez y Dani La Chepi tuvieron que limpiar choclos con guantes y aceite en las manos, para después realizar un plato 100% vegano.

En contrapartida, la noche de la cocina con caracoles fue una jornada muy criticada, pues la cocción de los mismos es a partir de caracoles vivos. “Es una receta muy antigua. Antes, las abuelas juntaban los caracoles del jardín, los ponían en polenta cuatro o cinco días y, después, los hacían. Lo que pasa es que vos no veías que tiraban adentro de una olla un caracol vivo”, explicó Dolli Irigoyen que fue jurado en esa ocasión y hacia quien apuntaron las críticas de usar caracoles vivos por parte de los colectivos ecologistas y de alimentación vegana

Personalidades diversas. La figura de Carmen Barbieris es una pieza clave luego de haber transitado un complicado cuadro de coronavirus que la llevó al coma farmacológico, creo que logra convertirse en un estandarte de lucha y superación indudable. Su trayectoria, al lado de otras personalidades más jóvenes del certamen, la posicionan en un lugar a seguir. Su postura durante todo el programa es de una persona que ha estudiado para estar frente a las cámaras, una característica de comparte con Georgina Barbarossa, juntas son las que mayor experiencia tienen en la tele.

Alex Caniggia es la persona más caracterizada de todos, aunque no sabemos si naturalmente o no, espontáneamente o no, ya que muchas veces se dijo de él que cambia completamente cuando la cámara se apaga. Esta semana Dolli Irigoyen lo describió, durante una entrevista radial, como una persona súper respetuosa, aunque monosilábico y antipático a los trabajos en grupo. Como en un mundo paralelo el hijo del Claudio Paul no tiene nada de “ido” y podría dar algunas sorpresas ya que, si no ves MasterChef, te cuento que sigue en carrera.

Desafíos, gala, eliminación, delantales negros y blancos, jurados compinches y estrictos a la vez, así es MasterChef y no sabemos cómo seguirá siendo, porque la improvisación del juego noche a noche es también una cuota relevante en esta receta que parece no tener desperdicios.

Por Fernanda Bireni