“Que la música nos lleve a un lugar inocente, puro de la niñez”

Víctor Renaudeau adelanta el concierto que brindará junto a Germán Nager y Pichi Pereyra, el viernes 9 de agosto en el Favio.
 
El próximo viernes 9 de agosto en el C.C. Leonardo Favio y en el marco del ciclo Matices, llega Víctor Renaudeau, virtuso violinista que supo acompañar durante extenso tiempo al Chango Spasiuk, quien se presentará junto a Germán Náger en piano y Pichi Pereyra en batería. En el preámbulo de su primer disco, Renodo Trío recorre un paisaje sonoro influenciado por músicas de Latinoamérica, Chabuca Granda, Gismonti, Spinetta y Violeta Parra, entre otros. En este espectáculo denominado Gurí el hilo conductor es la conexión con las músicas que los acompañaron desde niños. Con una estética empapada de jazz, latin y folclore, el show está impregnado de un alto vuelo de improvisación donde el trío recorre un mundo sonoro único. Anticipadas $200. Día del concierto $240.

En diálogo con Puntal, Renaudeau repasa su carrera y adelanta la presentación en la ciudad.

-¿Cómo fue la experiencia de tocar tantos años junto al Chango Spasiuk y cuál es el balance tanto personal como artístico que te dejó?

-Chango para mí fue una guía en el camino, 15 años compartí con él y fue de las épocas más felices y constructivas de mi carrera. Me ayudó a entender la música desde otro nivel, además de incorporar a mi universo todo el paisaje y la música de una región que tiene un valor incalculable tanto humanamente como musical.

-¿El violín, es tan o más difícil para ejecutar que cualquier otro instrumento? ¿Cuáles son sus límites y alcances?

-El violín es un instrumento bellísimo pero requiere como todo lo que se intenta hacer de forma profesional, muchísima dedicación y estímulo. Mi formación es clásica con una gran influencia de la música popular argentina, también el folklore de Latinoamérica.

Con respecto a los límites, creo que el instrumento y mi mirada hacia él es como una forma de lenguaje mucho más sutil que la palabra, es un canal de dialogo en el cual sucede una comunión mágica con el corazón, no me interesa en lo particular el desarrollo hacia lo complejo, esto en colación con los límites, creo más en un desarrollo hacia lo más sencillo, de hecho el espectáculo que estamos presentando (Gurí) tiene que ver con eso, con la ausencia de egos y una mirada hacia el interior de cada uno, y estas palabras incluyo a mis hermanos compañeros de ruta German Nager y Pichi Pereyra.

-¿Cómo y cuándo surge la idea de armar Redono Trío?

-Nace hace casi un año, la necesidad es la música como alimento, y compartir con mis hermanos Pichi y Ger este viaje en este tiempo, surcando en una etapa de madurez, y solides en las ideas.

Personalmente he compartido una gran y hermosa amistad con German, salimos de gira por Europa hace varios años, y la verdad fue una de mis mejores giras, Roma, Viena, disfrutar una copa de vino mirando al mediterráneo con 30 grados a las 22hs. y hablando de la vida, eso no pasa siempre. Germán para mí es un ser de luz, como Chango, como Pichi, como mi tío Carlos, están en mi círculo, hacer música desde ese lugar me parece fabuloso, para todo lo demás... Mastercard (risas).

-¿Qué te motivó a presentar “Gurí”?, cuyo hilo conductor es la conexión con las músicas que los acompañaron desde niños.

-Gurí es algo alegórico, es un reencuentro con esas músicas y ritmos que nos influencian en una época, la música que hacemos con el trío está concebida en todas estas estilísticas que nos tocan del cuero para adentro, un recuerdo de niñez, intentar cerrar los ojos y que la música nos lleve hacia un lugar limpio, inocente, puro de la niñez, se me viene a la mente la escena de Anton Ego, el crítico en la peli Ratatouille, cuando al probar bocado queda impregnado con los recuerdos de su niñez, algo parecido sería (risas).

-¿Y cuáles son las músicas que cada uno escuchaba desde chico?

-Qué músicas...mmmmm... recuerdo mi mamá, en un chispazo de un momento, es una escena yo sentado en su regazo, un tocadisco girando, y ella relatándome “Cascanueces”, y la historia de los muñecos que en la noche de Navidad cobran vida, hasta el día de hoy me quedo offside cada vez que lo escucho, esas cosas son las que me impulsan a volver ahí, como cuando me mataba escuchando el Flaco, es por ello que en el show hacemos un mix entre “Tu nombre sobre mi nombre” y “Fuji”, todo el universo poético de Spinetta está resumido ahí y la cadencia de Germán en “Muchacha ojos de papel”, transformando y deconstruyendo todo el tiempo.

Tocamos músicas de artistas brasileros como Gismonti, Joao Bosco, Luis Gonzaga, como así también “La cueca del reloj”, “Recuerdos de Ypacaraí”, entre otros, eso es lo que me nutrió, lo que me influenció y lo que mostramos arriba del escenario.

-¿La fusión de músicas latinoamericanas con el jazz surgió naturalmente en el trío o tiene que ver con gustos personales?

-La fusión muchas veces suena a confusión, muchas veces hablando con Pichi, mates de por medio, me sugería sabiamente esto de sacar lo mejor de uno, y creo que tiene mucha razón, por ejemplo Pichi es de los bateros en Argentina más dúctiles y con experiencia en el medio, actualmente gira por el mundo con grandes artistas. A la hora de sentarse a tocar buscamos que es lo más cómodo, natural, si bien todo lo que toca lo hace genial, hay un lugar, un espacio donde él se siente a gusto, si no, mírenlo cuando sonríe, vaya a saber uno dónde está. Entonces es ahí donde el sonido empieza a leudar.

Lo mismo sucede con Ger, su universo está con influencias del jazz, la música entonces debe correr como agua entre las piedras.

Si lo viéramos como un cuadro, diría que predomina un color jazzero, pero también se nutre de las músicas argentinas y de Latinoamérica, en un lienzo blanco, un punto rojo explota, quien no quiera llegar a ese minimalismo, construimos y nuestra mirada a futuro tiene que ver con esa pintura.

-Te has presentado en diversos escenarios del mundo. ¿Qué te aportan, en general, esas experiencias?

-Los viajes rejuvenecen, me dan un sentido, las giras, los teatros, los hoteles y además la única vez que me deleito con huevos revueltos y café en el desayuno, el hecho de relacionarte con un lugar diferente da la oportunidad de absorber vivencias que quedan en la retina, y sobre esas fotografías uno construye con ilusión lo que viene, el salir de gira es movimiento, energía, profesionalismo, todo esto acompañado de mucha expectativa y un vagón de sueños. Lindo saber que tenés en la agenda Paris, Varsovia, Oslo, Quito o Cartagena, soy muy agradecido a la vida y a mi madre a quien tanto la hice renegar de chiquitín, no quería ir a las clases de violín, pobre, ya no sabía con qué alfajor sobornarme, y acá estoy, con este “Gurí” a cuestas, este niño adentro que quiere seguir girando.

-Por último, ¿qué pueden adelantar de la presentación del 9 de agosto en el C.C. Leonardo Favio?

-En el menú a la carta, convergen músicas argentinas y de Latinoamérica, un mundo dentro de otro mundo, una mirada influenciada por la estilística que te contaba, llena de momentos sutiles, un viaje imaginario por la columna vertebral de América, espero nos veamos y podamos devolver a la gente de Río Cuarto todo el cariño que siempre nos brindan.

Andrés Natali