Política | Mauricio Macri

Macri se fue muy desilusionado de su reunión con el Presidente

Reveló que no hubo acuerdo sobre la segunda etapa de la gestión libertaria. Juzgó como desacertada la decisión de sustituir a Francos por Adorni, un hombre “sin experiencia”

 

El expresidente Mauricio Macri reveló ayer que no hubo acuerdo con el presidente Javier Milei sobre cómo debe ser la segunda etapa del gobierno libertario y cuestionó, además, la salida del jefe de Gabinete Guillermo Francos y afirmó que su reemplazo por un funcionario sin experiencia “no parece ser una buena noticia”.

“Fui invitado a comer por el presidente Milei en Olivos, en agradecimiento por el apoyo que le di en la semana más difícil de su Gobierno antes de las elecciones. En el encuentro hablamos sobre los temas pendientes. La idea era pensar la mejor manera de reforzar los equipos y prepararse para esta segunda etapa, pero no logramos ponernos de acuerdo”, relató Macri en un comunicado en X.

El expresidente remarcó que “la salida de un hombre con capacidad y equilibrio como Francos, que para la ciudadanía representaba sensatez, para ser reemplazado por otro sin experiencia, no parece ser una buena noticia”.

Y agregó que existía la posibilidad de designar a “otra persona idónea de su equipo, con un perfil más técnico y mayor capacidad de conducción y coordinación de equipos, como Horacio Marín, actual presidente de YPF, que reúne todas las condiciones por su experiencia previa”.

Macri recordó que “el jefe de Gabinete de Ministros es una figura esencial: coordina los equipos políticos y de gestión en torno a una agenda y una estrategia” y consideró que “a esta decisión a mi juicio desacertada, se suma la falta de resolución de las conocidas disputas internas del Gobierno, claves en la hoja de ruta del futuro”.

El exmandatario lamentó la situación y destacó la oportunidad que enfrenta el país: “Tras el esfuerzo realizado, la revalidación de la gente en las urnas y el apoyo inédito de Estados Unidos, el país se encuentra frente a una oportunidad histórica que no puede desaprovechar”.

En tanto, Macri aclaró que no busca ningún beneficio personal y remarcó que su aporte responde al interés por el futuro del país: “Como el Presidente ha dicho públicamente, no he pedido ni pediré nada a título personal, pero me veo obligado a hacer mi aporte y a expresar mis preocupaciones porque nos une el futuro del país”.

Macri arribaba a la cumbre en la residencia presidencial con bajas expectativas. Pero los dirigentes del Pro que hablaron con él después de la charla con Milei lo notaron decepcionado con el rumbo del gobierno de LLA. “Fue una profunda desilusión”, dijeron cerca del expresidente.

Milei lo había llamado a Macri después que de LLA se impusiera con holgura en las elecciones legislativas del domingo pasado. La comunicación se dio el lunes. El Presidente le agradeció que haya acompañado a su gestión durante los primeros dos años y, sobre todo, destacó el aporte que había hecho el Pro desde el Congreso para asegurar la gobernabilidad. El jefe del Estado también exhibió su gratitud porque Macri había apoyado a las listas de LLA y el Pro en la Capital Federal y la provincia de Buenos Aires -fue un mensaje ambiguo en el que solo respaldó a los postulantes del partido amarillo-; y que hubiera llamado a votar a favor del cambio después de sufragar el domingo a la mañana.

Ese lunes, Milei y Macri consensuaron que volverían a verse antes de que el Presidente viajara al exterior. El titular del Pro le advirtió que él estaba dispuesto a verlo, “siempre y cuando no se enojara por las cosas que tenía para decirle”. El líder de LLA, quien suele elogiar a Macri, aceptó esa condición.

Anteanoche, cuando arribó a la quinta de Olivos, el titular del Pro se encontró con los hermanos Milei. Los felicitó por el triunfo electoral y les dijo que estaba “contento” por el respaldo que había logrado el proyecto libertario en las urnas. No obstante, le planteó a Milei que debía aprovechar que estaba frente a una oportunidad “única e irrepetible” ya que había conseguido el acompañamiento de la sociedad y tenía un “apoyo inédito” del gobierno de Donald Trump, que activó un salvataje financiero que le permitió al Gobierno frenar la corrida cambiaria.