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Es médica y fue premiada por su trabajo social con la comunidad wichi

Viviana Yzaguirre nació en Levalle y vivió en Villa Huidobro. Allí descubrió su pasión por la profesión. Desde 2013 viaja al monte chaqueño para atender a los habitantes de esa zona

Viviana Yzaguirre, médica.

 

Viviana Yzaguirre fue elegida en el concurso “Abanderados 2022” por el voto de la gente, que consideró su historia como la más inspiradora.

 

La doctora Yzaguirre está radicada actualmente en Alta Gracia. Creó, junto con otros profesionales, la asociaicón “Todo por todos” y viaja anualmente al monte chaqueño, donde brindan asistencia médica a comunidades wichis que viven en extrema pobreza.

 

Viviana Yzaguirre fue elegida para recibir el premio “Abanderados 2022” por el trabajo que desde el año 2013 lleva adelante visitando el monte chaqueño para brindar asistencia médica y social a estas comunidades postergadas.

Viviana tiene 53 años, es oriunda de General Levalle, pero de chica se fue con sus padres a la zona rural de Villa Huidobro y realizó parte de sus estudios primarios y el secundario en esta localidad, donde surgió su vocación como médica. Luego emigró hacia Alta Gracia, donde se encuentra radicada junto con su familia.

Curiosamente, su iniciativa de ayudar a las comunidades wichis tiene también un origen en Villa Huidobro, precisamente en el colegio religioso donde estuvo de pupila.

La médica cordobesa realiza desde hace nueve años un trabajo silencioso brindando asistencia médica y contención a niños en situación de vulnerabilidad en el monte chaqueño a través de una asociación que ella misma fundó: “Todo por Todos”.

Se trata de una asociación civil fundada en 2013 e integrada por un grupo de profesionales de la salud que dan asistencia médica y contención emocional a niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad en el monte chaqueño.

Desde que comenzaron a trabajar en 2013, lograron generar una red de acciones básicas sostenidas en el cuidado de la salud, mejorando la calidad de vida de las personas y aportando al desarrollo de las comunidades.

La más votada

Recientemente fue nominada junto con otras siete personalidades del país al premio “Abanderados 2022” que organiza Clarín, por el cual se reconoce a aquellos argentinos que se destacan por su dedicación a los demás y difunde sus vidas para que su ejemplo inspire al resto de la sociedad.

La historia de vida de Viviana fue la más votada entre los nominados y recibió el premio que consiste en $1.250.000, que, según señaló la médica, serán utilizados para un fin solidario.

-¿Cómo tomaste esta noticia?

- Fue una gran sorpresa. No teníamos ningún tipo de indicio. Todavía como que no caigo, al momento que nos supimos elegidos no lo podía creer.

Fue Patricia Sosa quien le entregó el premio, artista que está muy comprometida con las comunidades originarias.

“Uno de los sueños es hacer un puesto sanitario en el monte chaqueño, en el Impenetrable. El último operativo nos salió medio millón de pesos. Si bien hay empresas que nos donan, siempre hace falta e imaginate emprender una construcción y con esto lo estamos pensando en serio porque la tierra ya está donada.

-¿Cómo surge esta vocación por la medicina?

-Mi vocación como médico surge en mi secundario en Villa Huidobro. Allí dije que quería ser médica y arranqué. No me iba muy bien al inicio de la carrera, incluso en esos comienzos muchos me decían que estudiara otra cosa, que probara con ser maestra, y yo seguí adelante con ser médica. Me recibí e hice la especialidad.

Sobre la acción solidaria que lleva a cabo en la comunidad wichi, admite que, si estaba en ella, estaba muy oculto. “Lo que realmente me modificó fue cuando fuimos a una jornada mundial de la juventud en Chaco. Fuimos con mi marido y con nuestros dos hijos y de casualidad conocimos a una religiosa de la misma congregación ‘La Misericordia’, donde yo estaba pupila en Villa Huidobro porque mis viejos estaban en el campo. Me acerqué a esa religiosa. Cuando volvimos le dije a mi marido que estaba muy conmovida. Conseguí el número, la llamé y le dije que quería ayudar de alguna manera. Me respondió: ‘Bueno, vos rezá’. Le dije que yo no rezo, no soy de las que ando rezando, y me dijo que lo pusiera en oración y me cortó el llamado”.

Un deseo latente desde la infancia

En una ocasión, la doctora Yzaguirre estaba con un grupo de amigas, contando anécdotas y viendo fotos del evento. “Ahí decidimos hacer una misión y algunas me acompañaron en ese primer viaje en octubre el 2013. Cuando fui y vi todo lo que pasaba pensé que tenía que volver, que había que traer más médicos. En ese entonces éramos dos médicas nomás”.

“Hoy somos lo que somos gracias a nueve años de laburo ininterrumpido”, destaca.

La gente que colabora es toda gente amiga del sur de Córdoba, norte de La Pampa.

Sobre la realidad del monte chaqueño desde aquellos primeros viajes a la actualidad, reflexiona: “Siempre supimos que había desnutrición, muchos niños con bajo peso. Los jóvenes que nos acompañan -estudiantes de Medicina- para una materia aprovecharon y sacaron historias clínicas al azar de niños del monte y de niños del pueblo de Taco Pozo. Nos dimos con que el 51% de esos niños están con desnutrición o con bajo peso y eso es muy preocupante. Ahí vemos que no estamos nada bien”.

Siempre supimos que había desnutrición, muchos niños con bajo peso. Los jóvenes que nos acompañan -estudiantes de Medicina- para una materia aprovecharon y sacaron historias clínicas al azar de niños del monte y de niños del pueblo de Taco Pozo. Nos dimos con que el 51% de esos niños están con desnutrición o con bajo peso Siempre supimos que había desnutrición, muchos niños con bajo peso. Los jóvenes que nos acompañan -estudiantes de Medicina- para una materia aprovecharon y sacaron historias clínicas al azar de niños del monte y de niños del pueblo de Taco Pozo. Nos dimos con que el 51% de esos niños están con desnutrición o con bajo peso

Por último y sobre la situación actual de los profesionales médicos, Yzaguirre contó que trabaja en la parte privada, pero conoce de la dura realidad de los trabajadores de la parte pública.

“Honestamente la están pasando mal, porque los sueldos son un horror, esto da mucha rabia porque es mucho estudio. Los médicos no tenemos gremio, entonces como que es más débil y del médico está la concepción como que vivís del aire. Una cosas es hacer solidaridad porque elegimos hacerlo, pero a la vez tenemos un trabajo del cual vivimos”, concluyó.