Andrés Peñaloza, presidente de la Sociedad de Terapia Intensiva de Córdoba, señaló que hay que estar preparados para la eventualidad de una tercera ola de coronavirus y advirtió que la variante Delta, que preocupa al mundo, puede derivar en un potencial aumento de la letalidad.
Peñaloza habló con el programa Mensaje Directo, que se emite por Somos Río Cuarto y Quatro TV.
- ¿Qué dinámica ha tenido la pandemia en la provincia en las últimas semanas? Como primer dato se visualiza una baja constante en la ocupación de camas.
- Así es. Venimos de atravesar un mes sumamente escabroso, en el que hemos estado al borde del abismo. Por un pelo no hemos colapsado el sistema. Y, de estar en esa situación durante varios días consecutivos, hemos logrado llegar a esta instancia en la que estamos con una baja de casos, una ocupación bastante menor. Tenemos un poco de respiro.Es esto, un poco de aliento. Con esto no quiero ser pesimista, quiero transmitir un mensaje alentador porque las medidas que se tomaron han funcionado, se está viendo un retroceso en la cantidad de casos y la demanda de casos críticos. Eso nos da un respiro en el sentido de que es un buen momento para tomar fuerzas porque el virus evoluciona de manera explosiva.No sabemos si va a haber otro pico, otro brote. Mucho depende de nosotros como ciudadanos de apelar al recurso de la conciencia y al trabajo entre todos, que es lo que nos va a salvar.
- ¿La baja en los casos puede derivar en un relajamiento de los cuidados de la gente?
- Sin duda. Hay que apelar en primer lugar a la información de qué tiene que hacer uno y por qué es tan importante hacerlo. Luego se podría analizar pormenorizadamente cuáles son las variantes que interfirieron para la baja de casos:una, la principal, es la disminución de casos nuevos, pero hay otras. La vacunación es importantísima, fuerte pilar para controlar la gravedad de la situación. Pero también es relevante la artillería con la que contamos hoy para reducir los días de ventilación mecánica, me refiero a los tratamientos que el Ministerio está poniendo a disposición, lo que está generando una mayor rotación de camas. Esto ha ido descargando las terapias y en función de la baja de casos y la incorporación de nuevas camas críticas llegamos a este punto que nos da un poco de respiro. Esto no es para relajarse, hay que seguir informándonos porque así como nosotros aprendemos el virus también aprende, quiere sobrevivir y quiere seguir peleando, por eso están las variantes nuevas, porque es una forma del virus de defenderse. Por lo tanto, tenemos que ir preparándonos para ver si hay una tercera ola o no y va a depender de todas estas medidas que acabamos de decir.
- ¿Preocupan las nuevas variantes, por ejemplo la Delta?
- La Delta es la variante que más ha desequilibrado a otros países y nosotros tenemos que ver qué ha pasado en otros países. Esto es una guerra y tener tiempo y anticiparnos es nuestra mayor ventaja. Por eso la vacunación como esquema principal más la conciencia social de las medidas que debemos seguir sosteniendo a pesar de la liberación parcial de las restricciones, y ampliar el número de camas como medida de retaguardia son las medidas más importantes en las que la sociedad y el ciudadano intervienen de manera fuertemente activa.
- Desde este fin de semana se reactivan algunas actividades, como el turismo. ¿Les preocupa?
- Así es. La gente va a circular y verdaderamente no estoy en contra de ello pero sí me preocupa porque el virus se mueve con nosotros. Por lo tanto, apelar al uso racional de la dispersión, estar al aire libre, con medidas de protección, evitar lugares cerrados. La variante Delta ya está en Buenos Aires y podría tener la característica de una gran gran capacidad de replicación y diseminación, según algunos trabajos que se han publicado. Hay un potencial aumento de la letalidad de esta variante, por lo tanto estamos tratando de aprender todo lo posible para actuar de la mejor manera. Pero siempre decimos que los pilares son los mismos:la vacunación nos protege fuertemente contra esto, las medidas de protección y distanciamiento sin lugar a dudas y la necesidad de contar con un recurso sanitario disponible para contener la ola son los tres pilares más fuertes, en los que intevienen el ciudadano y el Ministerio con la aplicación de medidas y disponibilidad de recursos.
- ¿Cambió la letalidad tanto en la cantidad como en la tipología? ¿Son más jóvenes las víctimas?
- Hay algún dato con relación al promedio de edad. Con respecto a la primera ola se vio que el promedio de edad era de 65 años, este año es de 15 años menos. Ha bajado mucho el promedio de afectación crítica. Este es un dato no menor y que hemos puesto en consideración. En cuanto a la mortalidad, hay un aumento de casos de entre este grupo de pacientes más jóvenes. Podría tener que ver con que el paciente joven tolera menos el proceso inflamatorio y tiene mayor letalidad. Pero todavía no hay reportes oficiales estadísticos.
Marcos Jure. Redacción Puntal

