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"No es que los alimentos estén caros sino que el poder adquisitivo cayó"

El vicepresidente de la UIC indicó que los controles de precios terminan generando el efecto contrario y señaló que, en comparación, los alimentos en el país no tienen costos altos. Preocupación por la situación sanitaria

Ércole Felippa, vicepresidente de la Unión Industrial de Córdoba y titular de la empresa láctea Manfrey, aseguró que el precio de los alimentos no ha aumentado desmedidamente sino que el problema radica, en realidad, es la pérdida de poder adquisitivo de la población.

El empresario señaló como ejemplo que, en términos comparativos, el kilo de carne es en Argentina más barato que en la región; sin embargo, para la gente se ha convertido en un lujo.

Felippa cuestionó además los controles de precios del gobierno nacional porque, a su juicio, no funcionan para contener la inflación sino que terminan produciendo el efecto contrario, por una caída en las inversiones y en la oferta de productos.

Mensaje Directo: Ércole Pelippa - El avance de la pandemia y la realidad de las industrias

El vicepresidente de la UIC habló con el programa Mensaje Directo, que se emite por Quatro TV y Somos Río Cuarto.

- El gobierno nacional ha anunciado una serie de medidas ante el crecimiento de casos de coronavirus. ¿Les preocupa como industriales la evolución que está teniendo la situación sanitaria y la posibilidad de que haya restricciones mayores?

- Sí, indudablemente la verdad es que vemos con mucha preocupación la situación y además hacemos un llamado a la población en general a acentuar las medidas de prevención porque, de hecho, ha quedado demostrado en todo este tiempo que no ha habido casos de contagios en las industrias, donde se está aplicando una serie de protocolos en algunos casos antes de la pandemia, principalmente donde se fabrican alimentos donde hay protocolos propios de la producción de ese tipo de bienes. Entonces, eso también demuestra que si se toman medidas básicas de prevención es menos probable que existan contagios masivos. Nosotros podemos trabajar sobre protocolos en los lugares de trabajo , pero no podemos estar controlando lo que hacen las personas fuera de sus lugares de trabajo, por eso la importancia de actuar con responsabilidad porque dependemos de toda estas cuestiones y de todos. Hay que pensar que tenemos familiares, padres, tíos, amigos; por ahí muchas veces las personas más jovenes, porque corren menos riesgo, no lo tienen en cuenta, pero también son vectores del virus y pueden contagiar muy fácilmente. Entonces, ante una situación económica muy golpeada, si las restricciones vuelven, entonces el cuadro se agravaría. Y también tenemos que tener en cuenta, más allá del aspecto económico y laboral, el humano:me parece que esta pandemia se ha llevado demasiadas vidas para que andemos asumiendo riesgos innecesarios.

“Hay una situación en la que se persigue a los empresarios”, dijo Felippa.

- ¿Cuál es hoy la realidad de la industria? La UIC generó mucho ruido a nivel nacional cuando emitió un comunido en el que advirtió que algunas medidas que tomó el gobierno para intensificar los controles afectan a la libertad de empresa y complican un panorama ya de por sí complejo.

- Entendimos que ameritaba expresarnos públicamente. Esa resolución del gobierno obliga a las empresas a brindar determinada información, porque es un paso más en la intromisión del Estado hacia las empresas. Pero, por sobre todas las cosas, no se resuelve lo que se quiere resolver, sino muy por el contrario. Hay que entender que el problema inflacionario tiene múltiples causales y que los precios son una consecuencia y no una causa de lo que genera inflación. Más allá de que si bien no lo comparto como esquema de control de inflación, también entiendo que a veces es necesario de manera totalmente coyuntural la aplicación de estas medidas. Pero han demostrado a lo largo del tiempo, de manera sistemática, que no dan ningún resultado. El problema de la inflación hoy tiene que ver con los desajustes que existen en la macroeconomía. Si no abordamos estos ajustes de la macroeconomía difícilmente podamos controlar la inflación con medidas antiempresa. Esto genera que, si de alguna manera alguien muy remotamente está pensando en venir a invertir en Argentina, con este tipo de medidas los terminamos ahuyentando en un momento en que es tan necesario tener inversiones, empresas que produzcan. Todas estas cosas atentan contra el buen clima de negocios que hoy necesita nuestro país.

- ¿Es realista a esta altura, viendo como ha arrancado el año, la meta del 29% de inflación que fijó el Gobierno?

- No, indudablemente que no. Es más, diría que desde el momento en que fue planteada era una meta demasiado corta. Llevamos dos meses con controles oficiales, más marzo que va a estar parecido, y estamos al 40 por ciento de la meta anual en tres meses. Haber transcurrido 90 días del año, estar en estos niveles y pensar en el 29 por ciento es irreal.

- ¿El principal inconveniente está en los alimentos?¿Por qué aumentan tanto?Las empresas sostienen que en realidad los precios están atrasados y, por otro lado, a la gente se le hace muy difícil comprar los alimentos a los costos en que se encuentran.

- Ese es el tema. El problema no es que los alimentos estén caros, sino que el poder adquisitivo de la gente ha quedado atrasado. Cuando se dijo que los alimentos enArgentina eran caros y se pusieron ejemplos como la carne y otros productos, es totalmente demostrable cuánto cuesta un kilo de carne en cualquier parte del mundo y cuánto cuesta en Argentina. Indudablemente, en términos de moneda constante es muchísimo más barato en Argentina y así podríamos poner miles de ejemplos. Lo que pasa es que el poder adquisitivo de la gente ha quedado desfasado, y hoy poder acceder a los alimentos es mucho más difícil. Y estas medidas que se toman no ayudan a que haya más producción. La única forma de que cualquier bien sea más barato es que haya más oferta en el mercado y en la medida en que la oferta de productos empiece a disminuir indudablemtne van a ser más caros. Y cuando se habla de desabastecimiento de algunos productos, incluso con sanciones a algunas empresas, no es que en realidad haya habido desabastecimiento sino que, comparado los meses de noviembre contra febrero, había una menor oferta. Dentro de esas seis empresas sancionadas había dos lácteas. Y pretender que un producto lácteo tenga la misma oferta en febrero que en noviembre es tener un desconocimeinto pleno del sector. Sabemos que esta actividad tiene una estacionalidad muy marcada y que precisamente los meses de febrero, marzo y abril son de mínima producción. Todo ese tipo de medidas no solamente ahuyentan las nuevas inversiones que puedan generarse, sino que ahuyentan las inversiones de los que ya estamos y que decimos que antes de invertir o endeudarnos en créditos, esperamos hasta que haya un mejor clima de negocios con más seguridad jurídica y no esta situación en la que se persigue a los empresarios.

Marcos Jure. Redacción Puntal