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El sueño del 0 km que se transformó en la peor pesadilla

Por fallas mecánicas, un riocuartense demandó a una firma automotriz y espera un resarcimiento económico.

Después de largos años de ahorro, un comerciante riocuartense logró en enero de 2018 adquirir el primer 0 kilómetro de su vida, sin sospechar que eso sería el puntapié de una debacle económica que hoy lo tiene en la bancarrota.

Marcelo Medina tenía una librería de venta directa con una cartera de 287 clientes a los que debía distribuir los productos que almacenaba. Por eso la adquisición del utilitario Fiat Toro Freedom con caja de 6 velocidades era la herramienta de trabajo ideal para estar en contacto con la clientela distribuida en numerosas localidades.

Al menos eso creyó en ese momento. “De todos esos clientes, hoy me quedan sólo 4. Con eso sobrevivo y rezando para que la camioneta no se me funda”, confió.

Desde que le entregaron el 0 kilómetro en un plan de cuotas que todavía no finalizó, los desperfectos mecánicos se fueron reiterando, a tal punto que hoy tiene guardado su vehículo en la cochera, a la espera de que la concesionaria que se lo vendió le restituya el dinero que abonó hasta ahora.

Eso fue lo que Medina reclamó en los Tribunales provinciales junto con una suma por daños y perjuicios y lucro cesante.

La voz de Medina sonó abatida cuando contó su peregrinaje. “Con mucho esfuerzo logró comrar la camioneta en enero de 2018. La asenté, le hice el service de los 200 kilómetros, luego el de 5 mil kilómetros y todo iba perfecto, hasta que pasé el service de los diez mil y empecé a notar que perdía aceite”.

Llevó el auto a la concesionaria Turín de Córdoba, donde lo compró, y, según dijo, no le encontraban el problema. “Después de un montón de idas y venidas le encontraron la falla: eran los bujes de la caja de cambio. Tardaron 45 días en colocarle el repuesto porque me dijeron que tenían que traerlo de Brasil. Anduvo bien un tiempo y a los 20 mil otra vez el mismo problema y volvieron a cambiarle los bujes”.

En el ínterin, contó, se le rompió la caja de cambios y, si bien la concesionaria se la reparó, cada 6 mil kilómetros debía hacer un nuevo service por el alto consumo de aceite. “A esos services los tenía que pagar de mi bolsillo porque la garantía no me los cubría”.

Antes de los 25 mil kilómetros se le volvieron a romper los bujes de la caja. “Desde entonces la camioneta empezó a tener un desgaste tremendo, el consumo de aceite era tal que tuve que empezar a hacer los services cada vez más seguido. Los últimos me los estaban haciendo gratis, ¡pero los tenía que hacer cada dos mil kilómetros!”.

Contó que el consumo de aceite de su vehículo era tal que en el término de dos semanas debió hacerle tres cambios de aceite.

Hasta que decidió parar el vehículo por miedo a que se le funda. “En Fiat Turín de Córdoba se lavaron las manos y no se hacen cargo de nada. La primera carta documento se las mandé en octubre de 2018 para que me cambiaran el vehículo por uno nuevo. En los Tribunales de acá les presenté una demanda a la concesionaria y a la empresa FCA Automotores e hicimos peritar la camioneta por un perito judicial”, precisó Medina.

Desde el Juzgado Civil y Comercial de Segunda nominación pasaron la causa al Juzgado Civil y Comercial 41 de Córdoba. Ahora, Medina exige que la automotriz le acepte la devolución del vehículo y que lo indemnice por los daños económicos que le generó no poder utilizar su herramienta de trabajo. “A veces tuve que recurrir a autos prestados y dejé de salir a la ruta por miedo de que me deje a mitad de camino. En los bancos hoy mi nombre es mala palabra, me cortaron las cuentas y este año directamente tuve que dejar de pagar las cuotas del plan porque no tengo ingresos”, se lamentó.

Medina señaló que desde que inició la demanda no recibió ninguna respuesta positiva. “Apelaron la decisión del juez de Córdoba y encima me iniciaron acciones a mí por haber dejado de pagar las cuotas. Imaginate, ¡hoy la cuota está en 23 mil pesos!, y apenas puedo sobrevivir con la clientela que me quedó”, se lamentó.

Las sorpresas no terminaron ahí. Medina detalló que recientemente se le rompió el material que cubre la caja de cambios y ahí se topó con la última novedad. “¡La base de la caja de cambios estaba unida por banditas elásticas!”. Medina lo contó con una media sonrisa, que no alcanzó para disimular su angustia.

Por último, el comerciante remarcó que su principal capital, la credibilidad, hoy está por el suelo, por eso decidió salir a hacer público su peregrinaje. “Ojalá esto sirva para que aparezcan nuevos damnificados porque sé que hay un montón de gente que compró este modelo y sufrió lo mismo que estoy sufriendo yo”, recalcó.