Regionales | medio ambiente

De colilla a agenda inteligente: el proyecto contra la contaminación que combina IA

Fue creado por alumnos de quinto año de El Nacional de La Carlota. Consiste en el reciclado de los desperdicios de cigarrillo para fabricar un artículo sostenible con un código QR, que dirige a un chatbot interactivo

Los alumnos se encargaron de recolectar las colillas que fueron sometidas a un proceso de descontaminación, para de allí fabricar el papel para las agendas.

 

Lo que comenzó como una idea impulsada por la pasión de un grupo de estudiantes por la ciencia y el cuidado del ambiente ha evolucionado en un proyecto que no solo propone una solución innovadora para la contaminación causada por las colillas de cigarrillos, sino que también busca transformar la relación de la comunidad con su entorno. “Tu colilla, nuestra agenda inteligente”, liderado por alumnos de quinto año de la escuela superior El Nacional de La Carlota, es un ejemplo claro de cómo la educación y la tecnología pueden unirse para abordar problemáticas medioambientales con creatividad y compromiso.

Según explicó a Puntal Macarena Uría, docente de Química y responsable de la propuesta, la iniciativa surgió como una respuesta al entusiasmo de los chicos por participar en proyectos científicos. “A raíz de la experiencia del año pasado con la propuesta ‘Los aprendices de Marie (Curie)’ con la que ganaron un concurso internacional, estaban emocionados de hacer algo nuevo, pidieron que el tema fuera ambiental y que se pudiera trabajar experimentalmente en el laboratorio, además de incluir inteligencia artificial (IA). Era un desafío ambicioso”, comentó la educadora.

En busca de una idea viable, la profesora presentó a los estudiantes dos técnicas de remediación ambiental: la fitorremediación y la micorremediación. Fue esta última, que utiliza hongos para degradar y descontaminar colillas de cigarrillos, la que capturó el interés del grupo.

El proyecto avanzó en varias etapas. La primera fue la recolección de colillas, para la cual los estudiantes diseñaron y distribuyeron “ecocolilleros” en distintos puntos de la ciudad, que se instalaron en espacios públicos como plazas, escuelas, clubes y bares; y se convirtieron en la fuente principal de materia prima para la iniciativa.

Una vez recolectados los desechos, el proceso de micorremediación arrancó en el laboratorio del colegio, donde los estudiantes utilizaron el hongo Pleurotus ostreatus para degradar las sustancias tóxicas presentes en las colillas. “La descontaminación toma unos 25 días y se realiza mediante este hongo, que es fácil de cultivar en un invernadero que construimos dentro de la escuela”, añadió Uría.

Sumando IA

Con el desecho ya tratado y libre de toxinas, el siguiente paso fue convertirlo en papel reciclado, material que luego se utilizó para fabricar agendas. Sin embargo, la propuesta no se detiene ahí. La innovación va un paso más allá con la incorporación de un componente tecnológico: las agendas incluyen un código QR que dirige a un chatbot interactivo, diseñado por los propios chicos.

“Nuestra idea era hacer un chatbot basado en inteligencia artificial, pero encontramos muchas dificultades para controlar las respuestas, por lo que optamos por una versión manejada por nosotros. Aun así, los estudiantes crearon las preguntas y respuestas, además del diseño de la interfaz utilizando IA”, explicó.

Todos los avances y detalles de la propuesta están plasmados en la cuenta de Instagram: eco.agendas24.

Doble significado

El título del proyecto, “Tu colilla, nuestra agenda inteligente”, refleja tanto la utilidad del producto como su significado simbólico. “Tiene una dualidad intencionada: por un lado, destaca la creación de un producto útil, sostenible y educativo y, por otro, subraya la importancia de las acciones necesarias para combatir la contaminación por colillas”, señaló la docente.

La propuesta ha captado la atención no solo dentro de la comunidad educativa, sino también en la sociedad en general. El impacto va más allá del aula. Con la esperanza de que su trabajo inspire a otros, los alumnos y la docente han comenzado a planificar talleres para enseñar la técnica de micorremediación a otras escuelas. “Queremos que los chicos sean agentes multiplicadores. Ya organizamos una capacitación para docentes en una escuela de Los Cisnes que quiere replicar la idea. Es una forma de evaluar a los estudiantes, pero también de expandir el alcance del proyecto”, detalló.

Además, la iniciativa ha generado nuevas ideas, como la producción de semillas de hongo en el propio centro educativo para evitar la dependencia de proveedores externos y el cultivo de hongos comestibles. “Para el próximo año, queremos producir nuestras propias semillas, lo que implicará aprender técnicas de esterilización. Aunque no tenemos el equipo adecuado, vamos a intentarlo. También planeamos cultivar hongos para consumo en un mini invernadero que construiremos en el laboratorio”, mencionó Uria.

Por último, la profesora adelantó que atendiendo a la gran cantidad de colillas que se recolectaron para el proyecto, han considerado la posibilidad de trabajar con la Municipalidad para implementar ordenanzas que promuevan espacios libres de humo.