¿Cómo podemos hacer nuestra casa "más amiga" del medioambiente?
Que una casa ya se encuentre construida no implica que no puedan adoptarse decisiones que contribuyan a mejorar su relación con el medioambiente. Todos podemos aportar un granito de arena al momento mejorar la interacción de nuestro espacio de hábitat con la naturaleza. Tales decisiones deben asumirse bajo una premisa: que generen el menor impacto ambiental posible y que reduzcan al mínimo el consumo de energía. Es más, si la medida adoptada implica producción de energía, nuestro aporte al medioambiente será aún mucho mayor.
Con el asesoramiento del arquitecto Armando Gross, especialista en bioarquitectura, Puntal ADC enumeró una serie de consejos a tener en cuenta al momento de pensar medidas que puedan asumirse sobre una vivienda ya materializada con el objetivo de hacerla “más amiga” del medioambiente.
El responsable del estudio cordobés Van-Gross hizo un valioso aporte desde su experiencia profesional pensado sobre espacios construidos y sobre la manera en que pueden mejorar su relación con el entorno natural.
Ampliaciones: ¿siempre son necesarias?
En ocasiones suele suceder que nos parece que la casa nos resulta incómoda y que avanzar sobre el patio con una ampliación puede devolvernos “el aire” que necesitamos dentro del inmueble. Al respecto, el profesional considera que para atender esa necesidad muchas veces es más eficiente aplicar una “pequeña cirugía” (bibliografía recomendada: “Cirugía de Casas”, de Rodolfo Livingston) sobre lo ya construido y ganar espacios a través de nuevas aberturas que redunden en una mejor utilización de los ambientes.
Asimismo, si la ampliación es la decisión que mayor respuesta da a la problemática es importante que se tengan en cuenta determinadas variables como el recorrido del sol y los fenómenos naturales estacionarios, entre otros. “También es fundamental que se consideren los materiales que se van a utilizar y en ese sentido, pensar en implementar materiales con baja huella ecológica, reflexionando cómo vienen esos materiales al mundo y cómo se van a ir de él una vez que se encuentren en desuso”, expresó.
La importancia de una buena aislación
Otro problema que puede ser común en casas construidas es que no se encuentren correctamente aisladas -principalmente en el techo- y que la ganancia de calor por ese sector sea mayor a lo esperado. “Aislar bien el techo puede implicar una inversión no muy grande y que se amortiza en una o dos temporadas con la reducción de los costos en el uso de servicios para el acondicionamiento. Desde nuestra postura, se intenta promover el pensamiento termodinámico haciendo que en verano se reduzca la ganancia de calor y que en invierno no se pierda”, señala Gross.
Ante ello, considera acertado invertir en aberturas de buena calidad, con doble vidriado, que trabajen en esa sintonía.
Incorporar galerías en aventanamientos -fundamentalmente sobre aquellos que en la provincia de Córdoba se orientan hacia el punto cardinal oeste-, es otra recomendación válida, y complementarlas con vegetación de hojas caducifolia reforzará esa premisa de intentar mitigar el impacto de las temperaturas extremas.
“Otra acción posible es la incorporación de enredaderas, tales como una Enamorada del muro, una hiedra o una falsa vid, que son plantas trepadoras que se adhieren a la pared y también son una solución para generar aislación térmica de manera natural”, considera.
En lo que es el acondicionamiento térmico de una vivienda, actualmente en el mercado se pueden conseguir productos de baja huella ecológica altamente eficientes, como lo es por ejemplo el corcho proyectado, un material importado que llega de Chile o de España que se coloca con una tolva.
Pero para quienes no tienen la posibilidad de erogar grandes inversiones se recomienda también investigar sobre lo que son los muros ventilados, que generan una doble piel en la pared para que la masa de aire laminar inferior ingrese disipando el calor y se retire por las aberturas superiores.
Los techos vivos son otra alternativa que no sólo trae múltiples beneficios en lo que es el acondicionamiento de una casa, sino que también contribuye a aportar una óptima calidad en la filtración del agua de lluvia que pueda acumularse para su posterior uso.
Clasificación de residuos
En todas las viviendas se genera basura y una selección y clasificación domiciliaria es un valioso aporte al medioambiente. Separar residuos secos de húmedos, y a la vez poder agrupar los primeros según el tipo de material con el que estén conformados, será un gran primer paso hacia el reciclaje de los mismos. En tanto, los residuos orgánicos pueden ser destinados a un lombricompuesto que nos beneficiará con la generación de tierra fértil.
“Esa pequeña acción permite reducir a un 40 o 50 por ciento la basura que producimos en el hogar”, estima el titular del estudio Van-Gross.
Tratamiento de aguas
Instalar una cámara séptica antes de la conexión de la red domiciliaria al sistema de cloacas permitirá reducir considerablemente el volumen de entrega de aguas que una casa genera y, con ello, contribuiremos a descomprimir el caudal general en el radio urbano.
Termotanques solares
Si bien se trata de una inversión que ronda entre los 50 y los 80 mil pesos aproximadamente, como para atender la necesidad de una familia tipo, un termotanque solar se amortiza con el tiempo si se considera que puede representar nuestra única fuente de provisión de agua caliente durante 7 u 8 meses del año.
En los meses restantes, su capacidad calórica puede ser reforzada con algún complemento eléctrico para finalmente poder demandar su uso durante todo el año.
Así, con el paso de los años, el beneficio no sólo llegará en lo económico, sino también en la reducción de la emisión de carbono que pueda significar, por ejemplo, el uso del servicio del gas para el mismo fin.
Acumuladores de agua de lluvia
Aprovechar los períodos del año de mayores precipitaciones puede contribuir a disminuir el uso de agua de red domiciliaria y, por consiguiente, una optimización en la utilización de los recursos naturales.
Los techos inclinados de chapa son ideales al momento de pensar un sistema de canalización y acopio de agua de lluvia mediante una cisterna, aunque también pueden adaptarse en los desagües de techos planos de cualquier material. Se recomienda, en la medida de lo posible, que los tanques acumuladores se encuentren elevados al menos un metro de la superficie para que el posterior uso del agua pueda efectuarse por fuerza de gravedad y disminuir así la utilización de energía externa para tal fin.
“El agua de lluvia tiene que ser utilizada principalmente para riego, ya que sería un desperdicio utilizar agua tan pura para transportar excrementos”, consideró el especialista en bioarquitectura.
Paneles fotovoltaicos
Son una solución al momento de autosatisfacer de energía eléctrica a una casa. En ocasiones, incluso existen excedentes en esa producción que se inyectan a la red del servicio eléctrico y que hasta pueden retribuir bonificaciones de los proveedores domiciliarios.
“Esta posibilidad es real solamente si la empresa de provisión eléctrica lo permite, pero también es real que hay una serie de trabas u obstáculos para que ello llegue a concretarse. Por ello, es importante la legislación sobre este tema, porque se debe tener en cuenta que la sustentabilidad está supeditada no solo a lo ambiental, sino también a lo social, lo económico y, por supuesto, lo político”, reflexiona Gross.