En 2020 solo tenía 15 años y atentó contra su vida, el pronóstico médico en ese entonces era muy desalentador debido a las graves lesiones, sin embargo, pese a todo, logró sobrevivir. Hoy, a dos años de ese episodio, Yazmín Uriguen, dijo estar dispuesta a contar su experiencia y enviar un mensaje a jóvenes que puedan necesitar ayuda.
La joven cumplió 18 años el pasado lunes, y fue ese día el que eligió para compartir su historia, como una forma de concientizar sobre el valor de la vida y posibilidad siempre de pedir ayuda ante situaciones extremas.
Fue ella quien decidió dar el primer paso y enviar días a Cabledigital un mensaje acompañado de la crónica policial de aquel 15 de enero de 2020 y señalando sobre su necesidad de hablar.
Cuenta que tras el intento de suicidio debido a las graves secuelas tuvo que aprender nuevamente a caminar, a hablar y lo hizo con una voluntad movilizada fundamentalmente por le Fe en Dios en recuperar a su hijo. El apoyo de su familia y también de gente que apenas conocía que la ayudó en este momento difícil.
Yasmín está convencida que debe dar su mensaje para los jóvenes que quizás alguna vez han pensado atentar contra su vida, La misión de la joven no pasa desapercibida en un contexto complejo donde en los últimos tiempos se han dado reiterados casos de jóvenes que se quitaron la vida en Huinca Renancó y también en localidades vecinas.
"El mensaje es que no están solos, buscar a gente que realmente los quiere. Mi dolor lo trasmitía en rebeldía y haciéndome la superada, como si no importara nada. Le doy gracias a Dios por los ángeles que me ha dado, no son los que bajan del cielo, sino que son las personas que le hacen bien a otras"-
"Mis Ángeles fueron Verónica Cortes, Cecilia Carranza que fueron las enfermeras, la familia Collar que ellos cuidaron de mi hijo desde el primer instante y ellos prácticamente no me conocían y mi amiga Brisa, gracias a ellos puedo hoy disfrutar de mi hijo", dice emocionada.
Yazmín retomó sus estudios para terminar el secundario, además va a una Iglesia para profesar su fe en Dios y lo más importante es que vive con su hijo.
Finalizando, señala: “La vida para mí es el tiempo preciado que uno tiene que saber vivir. Hoy de este lado, me doy cuenta que hay tantas cosas lindas y en los momentos malos buscar ayuda. Para mí fue tan difícil volver a caminar, volver a hablar. Tenemos una mente millonaria, hay que saber apreciar cada momento”.
Ignacio Castro. Redacción Puntal

