En diálogo con Tranquera Abierta analizó ahora el mercado de granos, hasta dónde puede descender el precio de las commodities y también la política económica del Gobierno, las retenciones y la próxima campaña.
“Tengo la sensación de que los precios de los granos están alcanzando un piso, más allá de que nadie tiene acá la vaca atada en cuanto a proyectar precios de granos porque es de las cosas más difíciles que hay. Pero hay algunos elementos que marcan una dificultad para que la soja aparezca debajo de 350 dólares en Chicago. De todos modos hubo épocas en las que estuvo mucho más abajo y no digo que no pueda ocurrir, lo que remarco es que me parece que estamos en el piso de precios para esta campaña. Después podría ocurrir alguna externalidad que altere este orden de cosas, como vimos con los conflictos internacionales, por ejemplo, o un evento climático fuerte en un país importante dentro de los productores. Pero creo que esa soja de US$ 500 que vimos en los últimos años fue más bien de excepción”, indicó Aracre en el inicio de la charla.
¿Por qué excepción?
Porque se produjo como consecuencia de la pandemia de 2020 y sus consecuencias en la logística, por ejemplo; luego llegó la guerra de Ucrania, clave en la producción de girasol, maíz y trigo; y finalmente la severa sequía que afectó a la Argentina y parte de Brasil. Una vez terminados esos eventos, es más lógico el valor actual que el anterior, lamentablemente porque la ecuación se compromete mucho, especialmente por las retenciones que siguen siendo muy altas y porque además el propietario del campo no se acomoda tan rápido ni tan fácil con esta nueva realidad. Por eso todo ese costo y esa carga recae sobre el productor que por ahí tiene 100 hectáreas propias pero alquila otras 300 para hacer una masa crítica mayor, pero esas 300 hectáreas que alquila para amortiguar costos fijos terminan siendo a pérdida por los quintales que hoy tiene que pagar.
Esta campaña ese costo también subió...
Muchas veces el dueño o propietario no comprende esto que ocurre o demora en entenderlo; y muchas veces lo asimila cuando se queda una campaña sin alquilar. Eso se ve en algunas zonas marginales este año, donde siguen subidos al pony pidiendo 6, 8, 10 quintales en zonas donde en los últimos años no pudieron sacar 2 quintales de soja de rendimiento. Entonces, ahí ya no se puede ni producir para pagar el alquiler. Veremos cómo sigue, pero la verdad es que por el lado del precio parece que no vamos a tener novedades muy buenas en el corto plazo.
Y además la demanda aflojó, especialmente por el lado de China...
Claro, China no crece ya a tasas del 9 o 10 por ciento. Con lo cual eso afecta. Cuando teníamos esos precios altos de commodities estaban en línea con tasas de crecimiento de China del 8, 9 o 10 por ciento, con los stocks y la productividad que teníamos entonces. Ahora cuando se analizan las tasas de crecimiento de China y la productividad actual, que sigue en aumento porque la tecnología se sigue desarrollando y expandiendo, hay un efecto de sobrante que juega a favor de los que importan, en particular de China, y en contra de los que exportan.
Con ese panorama, estamos a las puertas de una nueva campaña en Argentina, y por lo visto difícil...
Sí, el productor está analizando hasta último momento si alquila o no, que es la primera decisión. Después, qué cultivo va a hacer. En particular el maíz está muy en dudas por todo lo que pasó con la chicharrita el año pasado y por eso muchos decidieron no producir maíz, lo que puede ser finalmente una oportunidad para el que siembra porque los precios locales el año que viene pueden estar un poco mejor por la baja de producción; aunque no somos formadores de precio. Pero podría tener algún impacto positivo siempre y cuando la producción no se caiga tanto que estropee esa ecuación. Después el productor va a ir comprando muy en la medida de sus necesidades, muy financiado. Se acabó la época en la que estaba muy solvente, muy sólido. Ya con dos campañas malas en general está endeudado y viendo cómo pagar, refinanciando en algunos casos. Por eso sí, es una campaña más que será difícil y para trabajar con mucha inteligencia. Hace unos meses que venía insistiendo con que vendan porque los precios internacionales iban a ir a la baja y no iba a haber una devaluación mayor al 2% del crawling peg establecido. Ojalá muchos hayan vendido, pero muchos no lo hicieron porque pensaron que los precios iban a mejorar o que el Gobierno iba a devaluar, cosa que no ocurrió. Son decisiones que muchas veces se toman más desde un punto de vista emocional que racional.
¿La sugerencia de venta era basada en información y experiencia?
Sí, diría que las dos cosas. Pero la información en sí dejaba en claro que los precios de los commodities no iban a subir y que más bien tenían una tendencia a la baja; y no había mucha perspectiva de cambio en la tasa de devaluación fijada por el Gobierno. En ese contexto no tenía ningún sentido quedarte sentado arriba del silobolsa.
El que especuló, esta vez perdió...
Sí, sí. Efectivamente.
¿Y cómo puede impactar este escenario en la economía nacional, que espera siempre por dólares?
Normalmente el tercer trimestre es de bajo ingreso de divisas porque la mayoría de los granos se liquida en el segundo. Pero quizá este año se vea en ese período un poco más por todo lo que no se liquidó antes. Tal vez aquellos productores que esperaban que la soja subiera o que el Gobierno devaluara ahora se convencen de que no va a ser así. Si eso ocurre, el Gobierno tendría un ingreso de divisas que no tenía pensado. Y después hay alguna expectativa de unificación cambiaria más hacia fin de año; ahora aparentemente se va a sacar el Impuesto País por lo cual el dólar oficial y el financiero se van a acercar.
¿Y retenciones?
Creo que eso es un poco más difícil. Ojalá se diera porque creo que el productor necesitaría una baja más que nunca en este momento. Pero con la importancia que le da el Gobierno al equilibrio fiscal y financiero, dudo mucho que comprometa presupuestariamente una baja de retenciones hasta no estar seguro que sus gastos están bien cubiertos por los ingresos.
¿En líneas generales comparte el rumbo económico del Gobierno?
Es un rumbo duro, difícil, pero sustentable. Es lo que nunca quisimos hacer. El Gobierno está haciendo lo que nunca hicimos, vamos a ver si los argentinos podemos ilusionarnos esta vez.
¿Habrá un prolongado escenario recesivo?
Yo ya no veo recesión. En julio creo que arrancó la actividad. Y quizá esa sea una de las razones por las cuales la inflación del mes pasado dio 4% y tal vez tarde un poco más en desplomarse al 1 o 2 por ciento que espera el Gobierno. Es que la recuperación económica conspira un poco contra esa baja de la inflación. Pero creo que en julio arrancó esa mayor actividad económica.
¿Cómo será esa recuperación?, porque en V ya no se la espera...
Creo que va a ser lento, sustentable y desparejo. Claro que el agro va a crecer muchísimo porque venimos de un año muy bajo por la sequía, pero también minería, hidrocarburos, litio y gas están creciendo y muy fuerte. Además servicios financieros y programación. En la producción industrial y el comercio será más lenta, igual que la recuperación salarial.