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Milei, ¿de león a caballo de Troya?

El candidato de La Libertad Avanza reiteró anoche que dinamitará el Banco Central e impulsará la dolarización y la eliminación del peso. Algo que no comparten los referentes de Juntos por el Cambio que lo respaldan detrás de la figura de Macri

La figura animal con la que comenzó a representarse a Javier Milei en su carrera política fue la del león, apoyada en parte por el extraño y voluminoso aspecto de su cabellera, pero que luego también viró hacia un dominador de la escena política capaz de combatir a la casta, equiparada con roedores. Era, en esa versión, un león de dieta restringida.

Más tarde pasó a ser equiparado, en el primer debate presidencial realizado en Santiago del Estero, con “un gatito mimoso del poder económico” como lo calificó Myriam Bregman, la candidata del Frente de Izquierda, en una de las frases más recordadas del proceso electoral que concluirá este próximo domingo cuando los argentinos definan quién será el próximo presidente: Sergio Massa o Javier Milei.

Pero luego de esa instancia en la que compitieron 5 candidatos -a los ya mencionados se agregaron Patricia Bullrich por Juntos por el Cambio y Juan Schiaretti de Hacemos por Nuestro País- sobrevino un veloz acuerdo de madrugada entre el libertario, la excandidata de Juntos y Mauricio Macri, que durante todo el proceso avanzó entre bambalinas y en un zigzagueo permanente que terminó por dinamitar las enormes posibilidades que presentaba su espacio político hace un año. A fines de 2022 todo parecía indicar que el candidato de Juntos por el Cambio sería el próximo presidente. Pero una implosión, ayudada por algunos actores centrales, dinamitó el camino hasta que finalmente todo se diluyó y terminó en un pobre 24% de votos de la candidata apoyada por Macri, aunque nunca con demasiadas ganas. Tal vez Elisa Carrió tenga razón en una afirmación que realizó luego de aquella contienda del 22 de octubre: “Ningún expresidente quiere que alguien de su espacio político llegue al Sillón de Rivadavia”.

Fuera de carrera Juntos por el Cambio, Macri movió rápidamente las fichas y convocó a Milei a su casa para sellar un acuerdo. Algo que muchos consideran como el deseo más genuino del expresidente desde que comenzó la contienda electoral. “Es con quien más cómodo se siente”, le achacaron quienes rechazaron esa reunión y un acuerdo veloz con el libertario. Es que buena parte de los integrantes de Juntos por el Cambio habían dejado en claro que no compartían en nada la mayor parte de las propuestas de Milei; ¿cómo acordar ahora de la noche a la mañana? En la lista de contrastes con las bases programáticas aparecen la posición frente a la última dictadura militar, Malvinas, el mercado de órganos, el Papa, la venta de bebés, los cuestionamientos al matrimonio igualitario, la ESI, la negación del cambio climático, la habilitación para contaminar cursos de agua y el mar, más dos columnas troncales: dinamitar el Banco Central y la dolarización. Con ese ideario, curiosamente libertario, es que muchos integrantes de Juntos por el Cambio -y se podrían sumar también votantes de Schiaretti- no comulgan.

La libertad que profesa Milei y su entorno es relativa. En determinados aspectos es absoluta, como en el campo del ambiente donde cualquiera puede hacer lo que se le antoja porque el cambio climático es “un verso progre”, aunque la evidencia científica es abrumadora y la realidad es simple de observar. Pero en otros planos, esa libertad se vuelve sumamente restrictiva cuando no coincide con la visión censuradora que impulsa el león, como en el caso del matrimonio igualitario o la educación sexual integral.

Por supuesto que a gran parte de los radicales se le eriza la piel cuando escuchan hablar a la candidata a vice de Milei, Victoria Villarruel, que tiene enormes dificultades para condenar la última dictadura militar, cuando habla de “excesos” por parte de aquellos jefes militares asesinos, y hasta vuelve a instalar el discurso peligroso de los dos demonios. Es peligroso porque habilita a que heridas en curación vuelvan a reabrirse, al tiempo que habilita a discursos temerarios que no tardaron en aparecer en las redes sociales, incluidos integrantes de las fuerzas armadas.

Cuando los integrantes de Juntos por el Cambio, que se alinearon a Macri y Bullrich, explican por qué respaldan al libertario pese a esas profundas diferencias de políticas el argumento central es que creen que no podrá aplicarlas porque ellos no las acompañarán desde el Congreso y el libertario no tiene números propios en las cámaras. Es decir, están dispuestos a acompañar a Milei el domingo para que sea presidente pero a bloquearle luego sus principales argumentos que lo llevaron a ser protagonista en la carrera electoral. Anoche Milei insistió, durante el debate, que dinamitará el Banco Central y avanzará con la dolarización y la eliminación del peso. En esos dos ejes, los representantes de Juntos por el Cambio insisten en que no están de acuerdo. ¿Cuál es la idea entonces de los dirigentes que siguieron a Macri? Lo primero parece obvio: que no gane Massa. Pero después, desde el 10 de diciembre, la idea es que Milei sea formalmente el presidente, pero sin sus políticas. ¿Buscará el expresidente que la gestión libertaria en realidad lleve adelante el programa de Juntos por el Cambio? Hay una consecuencia allí de base: la incongruencia entre el ganador, su electorado original y el plan a aplicar que recibió apenas el 24% de los votos. De ahí a otro presidente decorativo, hay apenas un paso.