Mingui Ingaramo, componer desde la emoción
El destacado pianista cordobés recorre su gran trayectoria y adelanta el concierto que brindará el próximo viernes 11 de mayo en el C.C. Leonardo Favio.
El próximo viernes 11 de mayo en el escenario del Centro Cultural Leonardo Favio y en el marco del ciclo “Matices”, el destacado compositor y pianista cordobés Mingui Ingaramo se presentará en formato trío, acompañado por Hugo Ordanini en batería y percusión y Fernando Bobarini en bajo eléctrico. Anticipadas $200. En puerta $230.
En diálogo con PUNTAL, Ingaramo recorre su gran trayectoria y adelanta el concierto que brindará en la ciudad.
-Venís a Río Cuarto junto a Hugo Ordanini (batería y percusión) y Fernando Bobarini (bajo eléctrico). ¿Cuándo y cómo se gestó este proyecto?
-Con Hugo y Fer tenemos una amistad de toda la vida y hemos compartido casi la mayor parte de la historia de Los Músicos del Centro. No la que tiene que ver con Nebbia pero sí en varios de los discos que hicimos después. Son dos músicos legendarios. Buscando la esencia de lo que es mi música es que vengo tocando en formato de trio, por aquello de que lo menos es más. Y si bien a veces toco con otros músicos, con ellos siento que hay un lenguaje común muy preciso. Hablamos el mismo lenguaje. Nos conocemos mucho.
-¿Cómo se manifiesta la comunión del trío y cómo ha sido la recepción del público hasta ahora?
-Partimos de la base de que a los tres nos gusta mucho cómo toca cada uno y eso nos pone en un muy buen clima para abordar el juego de la improvisación. De hacer de ese momento una forma de rito en donde lo que sucede de algún modo es sagrado. La gente que se ha acercado a escuchar la música que hacemos creemos que disfruta mucho los distintos momentos que se ofrecen.
-Empezaste a estudiar música desde muy chico. ¿En qué momento sentiste ese click que te decidió a estudiar y después a ser músico?
-Estudié piano desde chico y después guitarra de adolescente. Luego dos años de arquitectura hasta que entendí que lo que me hacía feliz era solo la música. En mi familia se mezclaba la música con la arquitectura. Fue un paso natural dedicarme solo a hacer música y por suerte pude sostener mi proyecto de vida haciendo lo que quiero.
-Compartiste muchos escenarios y grabaciones con tu hermano Juan Carlos. ¿Cómo es el vínculo tanto personal como musical con él?
-Juan Carlos es mi hermano mayor, y es un gran melómano, coleccionista infernal. Él me iba acercando a las músicas y los músicos a los que accedía y yo tomaba todo eso sin saber que eso era lo que me estaba formando como músico. Desde Jobim a Emerson, Lake & Palmer, Miles Davis, Gismonti... la lista es infernal. Uno se enamoró para siempre de la música en aquellos años, escuchando esas maravillas y hoy están más vivas y actuales que nunca. Con Juan Carlos nos vemos seguido y si bien hace años que cada uno produce su propio camino artístico casi siempre nos cruzamos en colaboraciones y cositas que aparecen.
-Con Los Músicos del Centro se presentaron por todo el país y grabaron con uno de los mayores músicos argentinos: Litto Nebbia. Imagino el placer y el honor de haberse sido parte de aquello, no?
-La dimensión de todo aquello uno la valora más con el paso del tiempo… si bien en esa época sabíamos de sobra lo que era la obra de Litto, conocerlo, compartir con él, ser testigos de su tremenda musicalidad, de su sentido del humor fantástico. Esas experiencias vividas, hermosos momentos son lo que me constituyen. Quedaron varios discos hermosos que para mí han pasado la prueba del tiempo. También fue clave haber tenido de compañeros a César Franov, Oscar Feldman, Horacio Ruiz Guiñazú, en fin, todos los que formamos parte de Los Músicos.
-Tomás al jazz como base de tu música pero para interpretar otros géneros como folklore, tango, bossa o canbombe. ¿Te considerás un músico naturalmente abierto?
-Mirá, para mí la composición es lo primero. Siempre fue así. Después está el lenguaje, las palabras que usas digamos. Miles decía que uno toca lo que es. El jazz es como decía Bill Evans un proceso que nos vincula al arte de la improvisación. Dentro de eso están todas las músicas que uno quiera evocar, hacer presente. Por supuesto a mi manera toco aires de folclore, de tango, de músicas del Brasil... porque yo soy eso. Emociones que me acompañaron y me atravesaron en mi historia de vida.
-Editaste dos discos solistas, “Patagonia” y “El viento, el tiempo”. ¿Qué te inspira a la hora de componer y cúales son tus expectativas antes cada edición?
-Lo siento como un necesidad, un compromiso de dejar testimonio. Y a partir de ahí dejar fluir las músicas que bajan con la mayor naturalidad. Que suenen naturales, trato de no interferir. Me relaciono más con lo emocional que con lo racional a la hora de componer. Esto también determina una estética. Es muy importante hacer discos. Entre hacerlos y no hacerlos hay una gran diferencia, por eso siempre aliento a mis colegas a que terminemos la tarea.
-Por último. ¿Qué podés adelantar del concierto que brindarán en Río Cuarto?
-Es un honor para nosotros tocar en Río Cuarto, cuna de grandes músicos de jazz e invitados por Amigos de la Música y la Agencia Córdoba Cultura. Sinceramente.
Vamos a tocar temas de los dos últimos discos, “Patagonia” y “El viento, el tiempo”, además de músicas de Fattoruso, de Jobim, algún estándar, etc. Y también cosas mías de Piano Solo. Temas de antes y temas de ahora. Porque como decía Mirtha Defilpo, “Toda canción será plegaria”.
Andrés Natali
En diálogo con PUNTAL, Ingaramo recorre su gran trayectoria y adelanta el concierto que brindará en la ciudad.
-Venís a Río Cuarto junto a Hugo Ordanini (batería y percusión) y Fernando Bobarini (bajo eléctrico). ¿Cuándo y cómo se gestó este proyecto?
-Con Hugo y Fer tenemos una amistad de toda la vida y hemos compartido casi la mayor parte de la historia de Los Músicos del Centro. No la que tiene que ver con Nebbia pero sí en varios de los discos que hicimos después. Son dos músicos legendarios. Buscando la esencia de lo que es mi música es que vengo tocando en formato de trio, por aquello de que lo menos es más. Y si bien a veces toco con otros músicos, con ellos siento que hay un lenguaje común muy preciso. Hablamos el mismo lenguaje. Nos conocemos mucho.
-¿Cómo se manifiesta la comunión del trío y cómo ha sido la recepción del público hasta ahora?
-Partimos de la base de que a los tres nos gusta mucho cómo toca cada uno y eso nos pone en un muy buen clima para abordar el juego de la improvisación. De hacer de ese momento una forma de rito en donde lo que sucede de algún modo es sagrado. La gente que se ha acercado a escuchar la música que hacemos creemos que disfruta mucho los distintos momentos que se ofrecen.
-Empezaste a estudiar música desde muy chico. ¿En qué momento sentiste ese click que te decidió a estudiar y después a ser músico?
-Estudié piano desde chico y después guitarra de adolescente. Luego dos años de arquitectura hasta que entendí que lo que me hacía feliz era solo la música. En mi familia se mezclaba la música con la arquitectura. Fue un paso natural dedicarme solo a hacer música y por suerte pude sostener mi proyecto de vida haciendo lo que quiero.
-Compartiste muchos escenarios y grabaciones con tu hermano Juan Carlos. ¿Cómo es el vínculo tanto personal como musical con él?
-Con Los Músicos del Centro se presentaron por todo el país y grabaron con uno de los mayores músicos argentinos: Litto Nebbia. Imagino el placer y el honor de haberse sido parte de aquello, no?
-La dimensión de todo aquello uno la valora más con el paso del tiempo… si bien en esa época sabíamos de sobra lo que era la obra de Litto, conocerlo, compartir con él, ser testigos de su tremenda musicalidad, de su sentido del humor fantástico. Esas experiencias vividas, hermosos momentos son lo que me constituyen. Quedaron varios discos hermosos que para mí han pasado la prueba del tiempo. También fue clave haber tenido de compañeros a César Franov, Oscar Feldman, Horacio Ruiz Guiñazú, en fin, todos los que formamos parte de Los Músicos.
-Tomás al jazz como base de tu música pero para interpretar otros géneros como folklore, tango, bossa o canbombe. ¿Te considerás un músico naturalmente abierto?
-Mirá, para mí la composición es lo primero. Siempre fue así. Después está el lenguaje, las palabras que usas digamos. Miles decía que uno toca lo que es. El jazz es como decía Bill Evans un proceso que nos vincula al arte de la improvisación. Dentro de eso están todas las músicas que uno quiera evocar, hacer presente. Por supuesto a mi manera toco aires de folclore, de tango, de músicas del Brasil... porque yo soy eso. Emociones que me acompañaron y me atravesaron en mi historia de vida.
-Editaste dos discos solistas, “Patagonia” y “El viento, el tiempo”. ¿Qué te inspira a la hora de componer y cúales son tus expectativas antes cada edición?
-Lo siento como un necesidad, un compromiso de dejar testimonio. Y a partir de ahí dejar fluir las músicas que bajan con la mayor naturalidad. Que suenen naturales, trato de no interferir. Me relaciono más con lo emocional que con lo racional a la hora de componer. Esto también determina una estética. Es muy importante hacer discos. Entre hacerlos y no hacerlos hay una gran diferencia, por eso siempre aliento a mis colegas a que terminemos la tarea.
-Por último. ¿Qué podés adelantar del concierto que brindarán en Río Cuarto?
-Es un honor para nosotros tocar en Río Cuarto, cuna de grandes músicos de jazz e invitados por Amigos de la Música y la Agencia Córdoba Cultura. Sinceramente.
Vamos a tocar temas de los dos últimos discos, “Patagonia” y “El viento, el tiempo”, además de músicas de Fattoruso, de Jobim, algún estándar, etc. Y también cosas mías de Piano Solo. Temas de antes y temas de ahora. Porque como decía Mirtha Defilpo, “Toda canción será plegaria”.
Andrés Natali