"En la música se ve cómo es la persona y sus modos de expresarse"

Elisa Cané es musicoterapeuta, aquí cuenta cómo funciona la música y los instrumentos entre terapeuta y paciente. Los movimientos, los espacios y los sentidos juegan un rol clave

Elisa Cané, licenciada en musicoterapia.

 

Cané toca la guitarra desde los 8 años, comenzó a estudiar odontología y luego decidió ir por la musicoterapia. 

 

Elisa Cané es Licenciada en Musicoterapia (MP 15412), se formó en la Universidad del Salvador en Capital Federal es una carrera de grado de cuatro años. Se estudia también en la UBA, en la UAI, tanto como en Mendoza, Rosario, entre otras. Se trata de una profesión vinculada a la salud avalada por el Ministerio de Salud de la Nación y, estos profesionales, forman parte del Registro Nacional de Prestadores, por lo que están habilitados a trabajar con obras sociales, tanto como de forma particular. Además tiene una Ley de ejercicio profesional, la Ley 27153 publicada en julio de 2015, cuyos artículos dos y tres indican que se considera ejercicio profesional de la musicoterapia, en función de los títulos obtenidos y del ámbito de su incumbencia, a la aplicación, investigación, evaluación y supervisión de técnicas y procedimientos en los que las experiencias con el sonido y la música operen como mediadores, facilitadores y organizadores de procesos saludables para las personas y su comunidad. El musicoterapeuta o licenciado en musicoterapia podrá ejercer su actividad profesional en forma autónoma o integrando equipos específicos, multi o interdisciplinarios, en forma privada o en instituciones públicas o privadas que requieran sus servicios.

Por cuestiones personales y familiares, Elisa Cané se trasladó hace algunos años desde Buenos Aires a nuestra ciudad, aquí asegura que tuvo que dar a conocer la profesión un tanto desconocida, o subvalorada. En su consultorio de la Pte. Perón Oeste, Elisa Cané recibió a Salud & Ciencia en un ámbito de colores e instrumentos musicales de todo tipo, aquellos que invitan a despertar el oído pero además el sentido del tacto con diversas texturas, el sentido de la vista por sus aspectos y matices; un lugar donde también las emociones y conductas se conjugan en las sesiones con sus pacientes.

¿Cuánto implica estudiar música en tu profesión?

Es una carrera en la que tenés que saber música, implica también un poco de medicina, de psicología, eso hace que seas un profesional formado para después poder defenderte en el trabajo.

¿Cómo se despierta en vos este interés por esta carrera?

Siempre me gustó la música, toco la guitarra desde los 8 años. Me gustaba la psicología y un poco de medicina. Uno primero piensa que la música es un hobby después te das cuenta que no es así. Descubrí esta carrera buscando, como todos y decidí dejar lo que estaba estudiando al principio que era odontología y empezar con esta carrera que me encanta. En el momento de cursarla es difícil porque no sabes con qué te vas encontrando.

¿Qué es la musicoterapia?

Es una disciplina de la salud que utiliza los elementos de la música y el sonido, que son la armonía, el ritmo, la melodía, le movimiento; como medio de relación y comunicación con un paciente y grupo de pacientes. La música no es un fin, no vas a aprender música, no es pedagógica, es una terapia, por lo que tiene objetivos terapéuticos que se plantean para cada paciente. Tal como hacen otras disciplinas como la fonoaudiología, la psicología, la psicopedagogía o la psicomotricidad.

Elisa Cané | Lic. en Musicoterapia MP 15412

¿Cómo se trabaja aquí en este espacio?

El trabajo es interdisciplinario, en equipo, los objetivos que se plantea un psicoterapeuta son los mismo que se van a plantear otro tipo de profesionales.

¿Qué tipo de personas vienen acá?

Hay muchas formas de trabajar de un musicoterapeuta, yo trabajo con discapacidad y en grupos de adultos mayores. También trabajo en un Centro de Día. Acá vienen chicos, chicas y adolescentes con ciertas discapacidades, diversas, depende de cada uno. Algunos pacientes no tienen lenguaje, otros lo tienen pero trabajamos para que ese lenguaje se vaya haciendo más amplio y entendible, una patología que trabajamos muchos es el autismo porque no hay lenguaje, no hay comunicación, y con la música se logra un avance muy interesante. Se trabaja tanto lo físico, como en patologías motrices, también emocionales, con algún problema de conducta o adaptabilidad al colegio, o ante conductas violentas. Abordamos además lo cognitivo para trabajar la atención, la memoria, la percepción. Y por supuesto lo social, cómo esa persona se relaciona con el otro.

¿Las sesiones son individuales y grupales?

Yo siempre trabajo individual, los pacientes son derivados generalmente por el médico de cabecera, el pediatra o el neurólogo. Si tienen obra social, lo cubre, o de manera particular. Acá en Aunar hay 22 profesionales trabajando actualmente, entre ellos psicólogos, psicopedagogos, psicomotricistas, fonoaudiólogos y los acompañantes en el colegio que participan en las reuniones y que son muy importantes porque ven el día a día. Los tratamientos no tienen un tiempo, hacemos un diagnóstico y generamos un vínculo que es fundamental para empezar a trabajar.

¿Qué se percibe cuando la terapia empieza a dar sus frutos?

Se empiezan a percibir más sonidos, llegan acá y no se quedan un segundo esperando porque vienen con muchas ganas. Son chicos que tienen muchas terapias, y algunas se les pueden hacer medio pesado, pero es como que a este lugar para ellos vienen muy emocionados. Eso a los padres les encanta que vengan con tantas ganas. Hay chicos que no sostienen la mirada y acá eso aparece. No es magia, es un proceso que lleva su tiempo. Vamos buscando por distintos métodos hasta que fluye. Es buscar y escuchar atentamente lo que trae ese paciente y en base a eso actuar.

¿Cómo es la dinámica durante una sesión?

Lo que yo hago es presentar todos estos instrumentos, a veces los saco de la caja otras veces no. Y se observa qué hace la persona, cómo se comporta. También hay que tener en cuenta que cada paciente es diferente, uno dice a veces: ‘música para relajarse’, eso no existe a mí me puede relajar la música clásica y a vos no. Hay chicos que les gusta La Granja de Zenón y a otros no. Cuando la persona toca un instrumento ya se empieza visualizar cómo es esa persona, con la música te mostras cómo sos.

Y los instrumentos que se eligen, ¿hablan de la personalidad?

Sí, claramente. Tengo un bombo más grande y la persona que lo toma, quiere dominar, son personas con más liderazgo. Entonces en musicoterapia trabajamos también esos roles, y un día de repente le pido que ya no toque el bombo y tome otro instrumento. Se ven progresos que emocionan, es muy gratificante.

Por Fernanda Bireni