La investigación por el crimen de Mónica Ordóñez, la mujer que apareció sin vida el 5 de agosto en el predio de El Andino, acaba de dar un importante paso procesal que podría modificar la marcha de la pesquisa.
El fiscal de Instrucción Fernando Moine decidió citar en las últimas horas a Gabriel Alejandro Gustavo González, la pareja de la mujer de 35 años para que se le practique una prueba de ADN que permita cotejar el material genético con la prueba recogida en la causa.
González ya había testimoniado en la causa en calidad de testigo, y el martes fue convocado nuevamente a tribunales para que se someta a un hisopado.
Consultado por este diario, el fiscal de Tercer Turno aclaró a este diario que, momentáneamente, no se le imputó ningún delito.
“Se lo citó a los solos fines de ser hisopado para la prueba de ADN, en relación con las evidencias recogidas en el lugar del hecho”, afirmó Moine.
No lo imputaron
Sobre la posibilidad de que quede acusado, el investigador fue cauteloso: “Una vez que Genética Forense determine la compatibilidad o la incompatibilidad, se determinará cuál será la situación de esta persona, pero no se encuentra imputado”, aclaró.
El artículo 80 del Código Procesal de Córdoba establece que cuando una persona es citada para una prueba genética, le asisten los mismos derechos que a un imputado, es decir, que debe designar un abogado que lo represente.
En el caso particular, González podría nombrar a uno de los asesores letrados de tribunales, que son aquellos funcionarios que representan a quienes no pueden pagar un abogado particular.
Gabriel González, conocido como “El mendocino”, fue la última pareja de Mónica Ordóñez desde hace al menos medio año.
Hasta el fatal desenlace convivían en una pensión del bulevar Roca. “Esta persona fue la que supuestamente dio la voz de alerta. Fue uno de los primeros en ser citado a declarar y contó que cuando vio que Mónica no se encontraba en su domicilio la noche anterior a que apareciera su cuerpo fue a preguntar a la casa del padre de ella”, comentó la abogada Cecilia Lalli, quien representa como querellante a una de las hermanas de Mónica Ordónez.
Lalli se mostró plenamente conforme con los nuevos pasos procesales en la causa: “Siempre dijimos que queremos que la verdad salga a la luz y que se investigue a todos. Me parece fundamental que se investigue a la pareja en un crimen de esta naturaleza”.
La letrada agregó: “No estamos diciendo que González sea culpable o inocente, pero nos gratifica que se esté avanzando en la investigación y que se hagan los estudios genéticos”.
La abogada avaló la tarea de la Fiscalía en esta causa: “Entendemos que el fiscal está haciendo bien su trabajo y consideramos que los últimos pasos que se han tomado son muy positivos”, remarcó.
En la causa habían detenido a dos hombres pero ya fueron liberados
El hallazgo del cuerpo de Mónica Ordónez se produjo el miércoles 5 de agosto, en una pequeña construcción ubicada en el predio de El Andino, donde antiguamente funcionaba la báscula.
Un fuerte golpe en el maxilar habría provocado la muerte de la mujer de 35 años. Por el hecho, inicialmente, fueron detenidos e imputados dos hombres, Raúl Grassano y Ramón Funes, quienes no pudieron justificar su presencia en la zona del crimen.
Al igual que sucede ahora con el novio de Ordóñez, tanto Grassano como Funes fueron sometidos a un examen de ADN, sin embargo, de acuerdo a lo que la querella comentó a este diario, no habría demasiados elementos de prueba contra estas personas.
Más allá de que ambos continúan imputados en la causa que investiga la violenta muerte de Ordóñez, los dos acusados fueron liberados. Aún cuando estaban detenidos, la querella siempre insistió en reclamar que se exploren todas las líneas investigativas para descubrir qué fue lo que pasó en El Andino.

