El resultado del ADN, clave para resolver el homicidio de Mónica Ordóñez
El resultado del examen genético a la pareja de Mónica Ordóñez es el único elemento que tiene la Justicia para resolver el violento crimen ocurrido en una pequeña construcción del predio de El Andino, ubicada a unos 25 metros de la pasarela que conecta el bulevar Roca con barrio Alberdi.
El homicidio de la mujer parecía que estaba resuelto a los pocos minutos de haberla encontrado sin vida en la mañana del 5 de agosto del año pasado cuando fueron detenidos dos hombres que vivían en un vagón de tren, a pocos metros de la escena del crimen.
Ordóñez fue muerta a golpes en su rostro con un elemento contundente en el interior de la garita que cuando estaba activo el ferrocarril era utilizada como báscula.
Con el paso de los días, luego del asesinato, el fiscal Fernando Moine debió volver sobre sus pasos y liberar a Ernesto Grassano (40) y Raúl Funes (37), ya que no había elementos para que siguieran detenidos, aunque continúan imputados en la causa.
De esta forma, tomó cuerpo una de las hipótesis que se habían analizado en un primer momento, de una persona cercana a la mujer, por lo que la Fiscalía de Instrucción de Tercer Turno dispuso realizar el examen de ADN a Gabriel González. Los resultados de la prueba científica todavía no llegaron.
En Córdoba se está cotejando el material genético con la prueba recogida en la escena del crimen. En caso de coincidir, habrá un avance significativo en la causa y se podrá llegar al autor del femicidio, pero, si el resultado no coincide, la muerte de Mónica Ordóñez iría al camino de otro hecho impune en la ciudad de Río Cuarto.
Hasta el fatal desenlace, la víctima y González convivían en una pensión del bulevar Roca.
Familiares y amigos de Ordóñez y referentes de organizaciones sociales se movilizaron en la noche del viernes, en medio de la lluvia,en reclamo de justicia y de que la investigación no siga en punto muerto.
De acuerdo con la autopsia, la hora de la muerte de Mónica Ordóñez habría sido entre las 6 y las 8 de la mañana del 5 de agosto. Fue hallada alrededor de las 10. Una cámara ubicada en las inmediaciones de El Andino tomó a la mujer caminando sola desde el bulevar Roca hacia el predio del ferrocarril.
A los familiares les llama la atención que nadie haya observado nada anormal o escuchado los gritos de la mujer cuando era golpeada, teniendo en cuenta que a la hora del mortal ataque hay movimiento de personas sobre la pasarela y las veredas del circuito de recreación que utilizan muchos riocuartenses.
María Soledad Ordóñez, hermana de Mónica, aseguró: “No queremos que el crimen de mi hermana quede impune como tantos otros en la ciudad, la Justicia debe encontrar al responsable de su muerte”.
Fue más allá y afirmó que “hay muchos elementos para meter preso al asesino de Mónica y esperar el ADN”, al cuestionar el proceso judicial e insistió en que la causa sea caratulada como femicidio.
Abuso del padre
El asesinato de Mónica desnudó una escalofriante trama de abusos dentro de la familia. A los pocos días del crimen, Sole-dad denunció que cuatro integrantes de la familia habían sufrido abuso sexual y maltrato por parte de su padre.
“Sufrieron desde abuso sexual y abuso psicológico hasta esclavitud laboral: tanto él como la madre de las chicas las obligaban a trabajar desde los 12 años y les imponían la obligación de entregarles todo el dinero que obtenían para mantener la casa”, precisó la abogada Cecilia Lalli en una nota publicada por Puntal a una semana del asesinato de la mujer.