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Morixe multiplicó por 20 su facturación en 7 años y ahora va por las frutas y verduras congeladas

Invirtió casi 2 millones de dólares para quedarse con el 60% de Biomac, una firma orientada a productos saludables. Apunta a Estados Unidos, Canadá y Europa, mientras sigue su construcción como empresa global de alimentos

 

En 2017, cuando Ignacio Noel decidió avanzar en la compra del molino en Benito Juárez, en la provincia de Buenos Aires, los casi 100 trabajadores tenían los sueldos atrasados y la deuda con la obra social era de 5 años. La envasadora de paquetes de un kilo de harina había cumplido justo 60 años. Sin embargo, eso no lo desanimó porque creyó que podía reversionar al Ave Fénix y hacer resurgir la empresa a partir de la harina.

Apenas 7 años más tarde, si alguien observara el presente de la compañía, no podría imaginar aquel comienzo. Multiplicó por 20 su facturación, duplicó la planta de empleados, diversificó su portfolio, invirtió en nuevas líneas de producción, se convirtió en un jugador importante en el mercado nacional mientras avanza con las exportaciones, y esta semana acaba de adquirir el 60% de Biomac, una empresa destinada a la producción y comercialización de frutas y verduras congeladas porque quiere ir con fuerza a los mercados de Estados Unidos, Canadá y Europa con esa nueva línea.

Noel relata ese camino con un entusiasmo y un optimismo que explican buena parte de lo logrado. Por eso, cuando habló con I+I CBA dejó una máxima: “La suerte es cuando la oportunidad se junta con la preparación”. Cómo esa definición le hizo avanzar varios casilleros durante la pandemia, es parte de lo que remarca durante la conversación.

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Ahora Morixe incorpora una línea de producción por fuera de las harinas y los productos que la marca tiene acostumbrados a los consumidores, ¿va por los congelados?

Creemos que el mercado interno puede crecer, pero el tipo de productos que nosotros tenemos crecen con la población y los crecimientos que tiene la población en cualquier parte del mundo no son muy altos. Entonces la única manera que vemos para poder acelerar el crecimiento de la compañía es dependiendo más del mercado mundial y no exclusivamente el mercado argentino. Hoy, del total de ventas de la empresa, el 25% son exportaciones y nuestra idea es que eso aumente.

Y ahí entra la compra de Biomac…

La compra de Biomac no fue nuevo para nosotros porque ya hace dos o tres años compramos una empresa de alimentación en Uruguay. Ya teníamos esta estrategia porque nuestra idea es crecer en una economía más abierta al mundo y la nueva orientación económica del país convalida esa estrategia como muy válida. Vamos a exportar más y eventualmente importar también. La economía argentina, al menos por los próximos años, parecería que va a ser una economía más abierta de lo que ha sido en los últimos 20, 30 o 40 años.

¿Qué va a aportar Biomac al grupo?

Lo primero es que agrega productos, de lo que se llama alimentación saludable. Son productos orgánicos, productos congelados. Y básicamente suma mercado de exportación en Estados Unidos principalmente, también algo en Europa y América Latina. No es nuevo para nosotros el tema del congelado porque ya hemos estado en esa categoría y vamos a seguir estando; son categorías que en el mundo crecen mucho más que las tradicionales, por todo un tema de que la logística cada día es más cara y en particular para el producto fresco que además tiene mucho desperdicio, especialmente lo que son frutas y verduras. Entonces el congelado ha venido para crecer y es lo que uno ve en particular en el mundo desarrollado donde el ingreso per cápita es más alto y se observa una proporción en los supermercados y los comercios de alimentos, mucho mayor del congelado de lo que ve en Argentina, por ejemplo. Eso es una consecuencia del crecimiento del ingreso per cápita y de las estructuras de comercialización más sofisticadas y más preparadas para manejar el congelado. Uno va a un supermercado en Europa y encuentra frutas y verduras congeladas que tienen la ventaja de no echarse a perder, y no está el tema de la estacionalidad tampoco. Uno puede consumir cualquier fruta o verdura cualquier día del año, simplemente teniendo el freezer de tu heladera. Y eso también hace que crezca mucho la comida preparada, porque el siguiente paso del congelado de las frutas y verduras son las comidas elaboradas. En ese mismo supermercado en Europa hay todo tipo de comida preparada, congelada y a precios muy competitivos, porque no está el problema del desperdicio que tiene el fruto fresco, que se tira una cantidad de comida que es inmoral.

¿Por lo cual, con Biomac la apuesta es a mercados como Estados Unidos, Canadá y Europa?

Sí, ya la empresa ha estado presente en estos mercados pero creemos que tenemos oportunidades para crecer. Claramente el hecho de incorporar la empresa a Morixe le da otra estructura en todo sentido, tanto lo que es la parte de comercialización, marketing, logística y todo el soporte financiero administrativo, respecto de lo que era la compañía, que tiene mucho mérito en el crecimiento que logró, pero con una estructura más modesta. Ahora creemos que con Morixe la vamos a poder hacer crecer mucho.

Y con Morixe, ¿qué destino tiene ese 25% de producción que se exporta?

Principalmente en América Latina, pero siempre estamos pensando en el largo plazo y más allá de las coyunturas. Quien escuche esto y piense cómo ahora Trump está siendo más proteccionista tal vez no lo entienda. Pero nosotros creemos que las estrategias no se piensan para mañana, son maratones, no son carreras de 100 metros las que corren las empresas, al menos cuando uno las piensa a largo plazo. Entonces puede haber coyunturas, pero después esas coyunturas se moderan, se ajustan. Y la realidad es que si uno tiene un producto competitivo, como el que se puede tener en Argentina en todo lo que es producción de frutas y verduras, por un tema de clima, porque hay productores eficientes, entonces más allá de determinadas situaciones coyunturales que puedan ocurrir, las macro tendencias terminan imponiéndose. Nosotros creemos que vamos a poder hacer crecer mucho el comercio y los mercados de exportación. Y también, como en el caso en Uruguay, hemos invertido directamente en una empresa que produce mucho producto también localmente y vende en Uruguay. O sea, no se limita a la exportación, nuestra visión de una empresa más integrada al mundo, no descarta invertir en empresas existentes en otros países en el sector de alimentos, y usarlas como plataforma para hacerlas crecer, como hicimos en su momento con Morixe.

¿Qué tipo de productos van a incorporar con Biomac al portfolio?

Básicamente frutos rojos, frutillas, arándanos y algunas verduras. Lo que se busca es ir aprovechando las distintas estacionalidades que tienen los productos. Porque el congelado es un producto que, la gran ventaja que tiene respecto de otras formas de conservar, como es la típica clásica conserva enlatada, es que no tiene ningún tipo de conservante. Se cosecha y se congela en el momento en forma prácticamente individual; o sea, cada frutilla se congela individualmente y se envasa, por decir un caso. Entonces mantiene todas las propiedades de la fruta fresca. Eso claramente representa una gran ventaja, también tiene un mayor costo la logística por ser congelado, pero también tiene beneficio no tener el desperdicio. Entonces, en el mundo claramente esto ha tenido un gran desarrollo y creemos que, es una gran oportunidad para seguir creciendo en un mercado que para nosotros pasa a ser el mundo y no exclusivamente Argentina.

Bueno, esos valores de no perder propiedades y no utilizar conservantes son un plus significativo en esos mercados a los que apuntan…

Exactamente. Va en línea con las tendencias de una alimentación más saludable, más variada a lo largo de todo el año. Esto busca alinear los productos de la compañía a tendencias que también están por encima de cualquier coyuntura, como es el tema de una alimentación más saludable y una vida más saludable en general.

¿Es correcto que desde el 2017 a hoy Morixe creció 15 veces?

Sí, tomando cualquier indicador, los múltiplos son de ese orden. Sólo para darle una idea: nosotros cuando nos hacemos cargo de la empresa, que era un molino harinero que vendía bolsas en aquel momento todavía de 50 kilos, después la normativa cambió a 25 kilos, también comercializaba harina a granel y muy poquita harina en paquetes de 1 kilo, con muy poca presencia en ese canal, era una compañía de 5 millones de dólares en facturación por año. Y hoy es una compañía, dependiendo del año, del tipo de cambio, del precio del trigo y la harina, que ronda los 100 millones de dólares de facturación. Nosotros nos hicimos cargo entre septiembre y octubre de 2017, con meses de sueldos atrasados, 5 años de obra social impaga y la compañía técnicamente en default. Honramos todas las obligaciones sin concursar la compañía, sin hacerle quita a nadie de sus créditos y multiplicamos la facturación de la compañía por 20. Y lo hicimos en un contexto que entre el 2017 y el 2024, en esos 7 años, no es que fue un boom de la economía argentina. Y allí logramos logramos insertar también la compañía en el mercado de exportación.

¿Hay secretos para eso?

No, no hay secretos, es cuestión de ser eficiente y ofrecerle al consumidor productos de la máxima calidad a un precio conveniente. En esto creo que no hay mucho para inventar: buena calidad a un precio accesible, y esa es un poco nuestra estrategia en cualquier producto.

De aquel molino a hoy, ¿cuánto creció en infraestructura?

Y bueno, yo siempre cuento lo mismo, porque la primera vez que visité el molino, me acuerdo que vi la envasadora de paquetito de kilo, y me contaron que originalmente había llegado en el año 1957, y yo decía, “ah, mira, soy mellizo de la máquina”. Y era una envasadora que aproximadamente podía producir en ese momento, a todo trapo, unos 500 mil paquetitos por mes. Hoy tenemos una capacidad que en pandemia llegamos a utilizar a pleno a nivel nacional, con líneas de envasado en distintas partes de la Argentina, porque nuestros productos están desde Tierra del Fuego a La Quieta, y nos permitió poner 12 millones de paquetitos en el mercado por mes. Fue en la época de la pandemia, cuando la gente cocinaba y se quedaba en la casa y hacía el pan. Nosotros compramos las líneas de envasado más modernas en Alemania y las instalamos; y al poco tiempo vino la pandemia y pudimos inundar de productos el país. Hay una frase que dice que la suerte es cuando la oportunidad se junta con la preparación. En aquel momento cuando dije de invertir en las tres líneas de envasado me miraban como si estuviera loco. Pero yo les decía que íbamos a crecer con el paquetito y que atrás del paquetito vamos a ir con otros productos, y vamos a ser una compañía de alimentos; el paquetito nos iba a abrir la puerta de muchos clientes porque es un producto básico.

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Y resultó…

Y bueno, pusimos una capacidad de 12 millones de kilos de envasado y vino la pandemia. Nadie tiene la bola de cristal, podía haber sido otra cosa. Pero bueno, la suerte no es suerte. Aparece la oportunidad y uno se prepara por anticipado. Porque si no, no hay tiempo. Una línea tarda meses desde que se encarga, se instala y se pone en marcha. Entonces, el que no se prepara nunca tiene suerte. Entonces, no es suerte. Es tener una visión a largo plazo y mirar por arriba de la coyuntura las tendencias que uno cree que más o menos se van a dar.

La gente va a seguir comiendo, la población mundial va a seguir creciendo y hay mercados donde hay más oportunidades que otros. Y el mundo es una oportunidad si uno es competitivo. Después todo lo demás es la tapa del diario del día.

¿Cuántos trabajadores tiene hoy la empresa?

Tenemos alrededor de 200 personas. Después tenemos algunas compañías con las que trabajamos por contrato, y podemos llegar a 500. Cuando comenzamos, nos hicimos cargo de un molino que tendría 100 empleados con sueldos atrasados de 5 meses y una social impaga de 5 años.

¿Qué le gustaría que fuera Morixe de acá a 10 años?

Va a ser una empresa de alimentos con una inserción a nivel global. No hay duda de eso. Iremos dando los pasos necesarios para lograrlo. Es un poco la visión que tenemos y la ambición.

La compra de Biomac

Morixe, cuyo accionista mayoritario es Sociedad Comercial del Plata, se quedó con el control del líder del sector de semillas y frutas congeladas orgánicas.

La operación fortalecerá la presencia de Biomac en supermercados, mayoristas y en la plataforma de e-commerce para la venta directa al consumidor, según se indicó en un comunicado.

Asimismo, refuerza la capacidad exportadora de Morixe, en mercados clave como Estados Unidos, Canadá y Europa.

El mercado de alimentación saludable viene mostrando un crecimiento expansivo motorizado por las tendencias de bienestar y vida sana de los consumidores de todo el mundo.

"La compra de Biomac representa un paso fundamental en nuestra estrategia de crecimiento y diversificación", destacó Roman Malceñido, CEO de Morixe.

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El directivo agregó que la visión de la compañía "no se limita a la compra de una empresa por sus capacidades actuales, sino que con este acuerdo apostamos al crecimiento estratégico de una plataforma de negocio, amplia, diversa y consolidada, con un enorme potencial de expansión".

En los últimos ocho años, tras la adquisición del paquete mayoritario de control por parte de Ignacio Noel en 2017 y luego la compra por parte de Sociedad Comercial del Plata, Morixe incrementó 15 veces su volumen de operación.

Ahora, con la adquisición de Biomac, ven una oportunidad similar: un punto de partida para desarrollar un negocio mucho más grande, con alcance nacional e internacional.

Biomac es una empresa con más de 20 años, líder en el mercado de frutas congeladas y productos con certificación orgánica que abastece a más de 1.400 clientes en la Argentina en los sectores industrial, foodservice, dietéticas y heladerías, entre otros.

Además, cuenta con una unidad de exportación, enfocada en el envío de frutas orgánicas congeladas y semillas a Estados Unidos, Canadá y Europa con una cartera de clientes conformada por procesadores, empacadores y traders internacionales.

El mercado mundial de frutas congeladas orgánicas alcanza un valor superior a los 6.000 millones de dólares, con expectativas de crecimiento en los próximos cinco años.

En la Argentina abarca más de 25.000 toneladas de fruta, que representan más de US$ 30 millones en exportaciones.

En el ejercicio 2024, sus negocios en conjunto permitieron a Biomac alcanzar una facturación anual de más de US$ 7,5 millones, logrando anualmente procesar y agregar valor a más de 3.700 toneladas de materias primas originadas en suelos argentinos.

Ignacio Noel es presidente de Sociedad Comercial del Plata, holding con más de 20.000 accionistas en 17 países, 1.000 empleados y factura US$ 600 millones anuales. El holding está presente en sectores como construcción, energía, agroindustria, entre otros.

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