A diferencia de lo que sucedió en los momentos más críticos de la economía, la morosidad en el comercio de Río Cuarto se mantiene estable en los últimos meses, a pesar de que tuvo un salto en el comienzo del segundo trimestre del año.
El 12,27 por ciento de los riocuartenses se encuentra inhabilitado para comprar en cuotas, según el registro que lleva adelante la Cámara Mercantil y de Informes Comerciales de la ciudad.
A diferencia de otras crisis, los comerciantes locales tomaron todos los recaudos a la hora de financiar sus productos para evitar consecuencias mayores que pongan en riesgo la continuidad y la rentabilidad de sus emprendimientos, que se ve afectada por el fuerte incremento de costos y la retracción de las ventas.
El comercio local padece las consecuencias de la crisis macroeconómica, con una fuerte caída de ventas, que durante el mes pasado alcanzó a todos los sectores, según el informe mensual del Centro Empresario, Comercial, Industrial y de Servicios (Cecis).
De casi 197 mil consumidores que figuran en la base, el 12,27 por ciento se encuentra afectado en los registros del instituto que se gestó hace más de 40 años y que informa al comerciante o la empresa de servicios, en forma instantánea, el estado de la situación del comprador o tomador de un préstamo.
En 2013, en la ciudad había más de 32 mil vecinos que figuraban en la “lista negra” de la entidad que agrupa a los comercios de la ciudad. Desde ese momento, el nivel de afectación comenzó un proceso de disminución para llegar a 24.140 personas, al terminar el mes de julio.
Con respecto a julio del año pasado, hay 177 casos más de consumidores afectados en los registros del Instituto de Informes Comerciales.
Comercios, financieras y empresas emisoras de tarjetas de crédito solicitan a la Cámara información de sus potenciales clientes antes de autorizar la operación de compra o entrega de una préstamo.
En junio de 2005, en la ciudad había 16.609 clientes en la lista de deudores comerciales, lo que representaba un 11,70 por ciento de un padrón de 150 mil personas, cuando fue uno de los momentos de menor morosidad.
El denominado “veraz local” es considerado como una herramienta que premia a los cumplidores y castiga a los morosos.
La base no solamente influye a los vecinos de la ciudad, sino también a los de una amplia región. El comerciante se asegura el comportamiento del cliente a la hora de comprar un producto con una financiación de la casa, de tomar un crédito o de acceder a una tarjeta de crédito.
Hay que destacar que la financiación propia también se vio desplazada por la utilización de la tarjeta de crédito, que si bien tiene sus costos para el empresario, le permite vender en cuotas, con el seguro de que el dinero ingresa a los pocos días
El índice de morosidad acompaña la situación económica del país. El mayor índice se registró a finales de los 90, que alcanzó al 20,83 por ciento del padrón. Fue en los últimos años de la paridad cambiaria entre el peso y el dólar, cuando se desató la crisis social y económica más grave del país.
A diferencia de otros informes comerciales sobre morosidad, el sistema local es muy ágil y si una persona salda una deuda en un comercio automáticamente es desafectada como deudora de la base de datos.
Río Cuarto es una de las pocas ciudades del país que cuentan con un sistema que les permite a los comerciantes contar con la situación crediticia de sus clientes.
Los comerciantes consultados temen que la situación se agudice en los próximos meses, a partir de la caída del poder adquisitivo y las consecuencias de la sequía de campo, que tiene su impacto en la economía regional.
El comercio en general desde hace varios meses viene en picada, con rubros que por la cuestión temporal salía a flote, pero en la última medición del Cecis refleja una baja en todos los rubros, con promedio del 9,35 por ciento.
La llegada de la nueva temporada en el sector de indumentaria genera nuevas expectativas, pero a la luz de la situación actual, las compras de mercadería han sido mínimas, las necesarias, para no caer en una situación de ahogo que provoque pérdidas que pongan en riesgos sus comercios.
A diferencia de otras crisis, los comerciantes locales tomaron todos los recaudos a la hora de financiar sus productos para evitar consecuencias mayores que pongan en riesgo la continuidad y la rentabilidad de sus emprendimientos, que se ve afectada por el fuerte incremento de costos y la retracción de las ventas.
El comercio local padece las consecuencias de la crisis macroeconómica, con una fuerte caída de ventas, que durante el mes pasado alcanzó a todos los sectores, según el informe mensual del Centro Empresario, Comercial, Industrial y de Servicios (Cecis).
De casi 197 mil consumidores que figuran en la base, el 12,27 por ciento se encuentra afectado en los registros del instituto que se gestó hace más de 40 años y que informa al comerciante o la empresa de servicios, en forma instantánea, el estado de la situación del comprador o tomador de un préstamo.
En 2013, en la ciudad había más de 32 mil vecinos que figuraban en la “lista negra” de la entidad que agrupa a los comercios de la ciudad. Desde ese momento, el nivel de afectación comenzó un proceso de disminución para llegar a 24.140 personas, al terminar el mes de julio.
Con respecto a julio del año pasado, hay 177 casos más de consumidores afectados en los registros del Instituto de Informes Comerciales.
Comercios, financieras y empresas emisoras de tarjetas de crédito solicitan a la Cámara información de sus potenciales clientes antes de autorizar la operación de compra o entrega de una préstamo.
En junio de 2005, en la ciudad había 16.609 clientes en la lista de deudores comerciales, lo que representaba un 11,70 por ciento de un padrón de 150 mil personas, cuando fue uno de los momentos de menor morosidad.
El denominado “veraz local” es considerado como una herramienta que premia a los cumplidores y castiga a los morosos.
La base no solamente influye a los vecinos de la ciudad, sino también a los de una amplia región. El comerciante se asegura el comportamiento del cliente a la hora de comprar un producto con una financiación de la casa, de tomar un crédito o de acceder a una tarjeta de crédito.
Hay que destacar que la financiación propia también se vio desplazada por la utilización de la tarjeta de crédito, que si bien tiene sus costos para el empresario, le permite vender en cuotas, con el seguro de que el dinero ingresa a los pocos días
El índice de morosidad acompaña la situación económica del país. El mayor índice se registró a finales de los 90, que alcanzó al 20,83 por ciento del padrón. Fue en los últimos años de la paridad cambiaria entre el peso y el dólar, cuando se desató la crisis social y económica más grave del país.
A diferencia de otros informes comerciales sobre morosidad, el sistema local es muy ágil y si una persona salda una deuda en un comercio automáticamente es desafectada como deudora de la base de datos.
Río Cuarto es una de las pocas ciudades del país que cuentan con un sistema que les permite a los comerciantes contar con la situación crediticia de sus clientes.
Los comerciantes consultados temen que la situación se agudice en los próximos meses, a partir de la caída del poder adquisitivo y las consecuencias de la sequía de campo, que tiene su impacto en la economía regional.
El comercio en general desde hace varios meses viene en picada, con rubros que por la cuestión temporal salía a flote, pero en la última medición del Cecis refleja una baja en todos los rubros, con promedio del 9,35 por ciento.
La llegada de la nueva temporada en el sector de indumentaria genera nuevas expectativas, pero a la luz de la situación actual, las compras de mercadería han sido mínimas, las necesarias, para no caer en una situación de ahogo que provoque pérdidas que pongan en riesgos sus comercios.

