En 2014, el cabrerense Matías Muñoz sufrió una caída de un camión que le provocó quebraduras en ambos pies. En adelante, fue sometido a operaciones pero uno de sus pies fue afectado por osteomielitis y debió ser amputado en noviembre pasado, pese a la resistencia del paciente, que agotó todas las instancias posibles para intentar revertir esa determinación.
A partir de la pérdida de su pie derecho, comenzó a gestionar la prótesis ortopédica correspondiente a través de la obra social pero mientras se mantiene en espera, junto a su padre se encomendaron al desafío de mejorar su movilidad y se abocaron a la fabricación de prótesis provisorias.
Con elementos rudimentarios, fabricaron dos prótesis provisorias.
Así, con la mano de Armando Muñoz, quien es conocedor de las propiedades de los materiales por la carrera de albañil que desarrolló a lo largo de su vida, seleccionaron elementos como madera, caños de PVC y otros componentes, y le dieron forma a su primera “prótesis rudimentaria”, que sirvió para que Matías pueda mejorar la movilidad.
Luego perfeccionaron ese primer prototipo con otros materiales y lograron mejorar el producto en cuanto a resistencia, lo que hizo más confortable el andar del paciente.
“Hemos hecho dos modelos. El ‘pie de palo’, como le llamamos nosotros, y otro, que es el que estoy usando ahora, y que es de hierro. La de madera pesa menos de 1 kilo, y esta que estoy usando ahora pesa 3,6 kilos, pero da más estabilidad. Yo soy una persona de contextura robusta y a la de palo podía usarla junto con muleta o con andador, pero yo quería un pie que no me exigiera que use eso”, cuenta Matías.
“Hoy, mientras esperamos que le llegue la prótesis que se debe colocar, tiene ‘dos ruedas’: una que se pone y otra que va de auxilio”, bromea Armando, el padre de Matías, para amenizar la charla con Puntal. Se espera que las prótesis recetadas arriben en estos días.

