En otra de las butacas de la sala de espera está Aldana junto a su bebé, Bautista, de 25 días. Ella tiene 17. Vive con su mamá y su hermano. En 2014 dejó la escuela porque sentía que perdía el tiempo. A los 5 meses de embarazo se enteró de la noticia, porque le creció la panza. Un médico le había diagnosticado un problema en las trompas de Falopio, motivo por el cual no iba a poder quedar embarazada. “No lo buscábamos pero no nos cuidamos”, contó la joven. “Yo quería ser mamá”, agregó.
Daniel Grippo, director de la Maternidad Kowalk, señaló a PUNTAL que en 2017 se realizaron “1.446 partos, de los cuales, 297 fueron de madres adolescentes”. Esta categoría, por definición, es desde la edad fértil de la mujer hasta los 19. “Incluso existe mucha bibliografía que lo toma hasta 21”, aclaró Grippo.
Respecto a los casos de “mamá-niña”, como se les llama hasta los 14, “hemos tenido 7 casos”, dijo el médico. “No hubo denuncia de que se tratara de algún caso de abuso o violación”, aclaró el profesional.
En la Maternidad realizan 120 partos mensuales, contra los 50 que se efectúan en el Hospital.
“Las cifras de la Maternidad no son el reflejo de lo que está pasando en la ciudad, porque nosotros atendemos a una determinada población, que es de embarazos de baja complejidad”, explicó Grippo.
“Muchas veces se da que la primera consulta ginecológica de estas chicas es para el embarazo”, explica Grippo.
En 2017, hubo un 20,5% de embarazos adolescentes, y en 2016 fue un 22%. “En general, en los últimos años la cifra se mantiene entre un 20 y un 22%. Seguramente, en la población de Río Cuarto la cifra de embarazos adolescentes es mucho más”, añadió.
Grippo recuerda que Marcelo Lafalce hizo un estudio de la década del ‘80 al ‘90, que abarcaba a toda la ciudad de Río Cuarto, tanto el Hospital como el sector privado, y el dato que arrojaba es que había alrededor del 13% de mamás adolescentes.
Asesoramiento
“En la Maternidad no tenemos un consultorio de planificación familiar ni un consultorio específico de adolescentes. Nosotros tenemos capacidad de brindar atención a la mujer embarazada en el último tiempo. La adolescente está captada por el dispensario, que en la ciudad hay 16, más el Centro de Salud municipal, donde se controla el embarazo y, si consideran que está en riesgo, las mandan al Hospital”.
En tanto, el gobernador Juan Schiaretti y el ministro de Salud, Francisco Fortuna, anunciaron el lunes la implementación de un programa integral para el cuidado de la salud sexual y reproductiva. Desde la cartera de Salud confirmaron a este diario que “van a llegar dos nuevos consultorios al Hospital de Río Cuarto: uno para adolescencia, por un lado, y otro otro para salud sexual y reproductiva, con énfasis en anticoncepción. No hay una fecha puntual pero no se va a demorar mucho”. Luego de implementarse en ocho centros de salud de la Capital, se va a accionar en 12 hospitales del territorio provincial.
Piden más información
“En algunos casos, las mujeres vienen con los primeros partos, pero hay otras con un segundo parto. A ellas se las trata de enfocar para que tengan un retorno al centro de atención periférico, para acceder a una anticoncepción”, explicó.
“El error grande está en la falta de educación. No alcanza con entregar anticonceptivos. Hoy piden autorización de los padres para dar una charla de educación sexual, cuando para geografía, historia, vos no pedís autorización”, sostuvo el director de la Maternidad Kowalk. “Tendría que ser obligatoria la educación sexual, sin discriminar que sean chicos adolescentes; la información tiene que estar como una materia más, creo que en eso le estamos errando. Luego, según la maduración y el incentivo del chico, va a ir consultando”, afirmó.
Por otra parte, el especialista en gineco-obstetricia indicó que “muchas chicas jóvenes tienen el deseo de ser madres, porque están en un núcleo familiar donde viven con 5 o 6 hermanos. Piensan que al estar en una pareja van a salir de allí. Resulta que el futuro papá se inserta también en el grupo familiar. Allí se nota la diferencia de mujeres con otro nivel socioeconómico, que eligen seguir estudiando, que tienen un núcleo familiar que les permite desarrollarse profesionalmente. Están pasando la barrera de los 30 y recién van a buscar su primer embarazo”.
En el dispensario número 12 y el 7, el doctor Mario Mansilla junto con una colega empezaron a brindar charlas en la sala de espera, referidas a enfermedades infectocontagiosas, aborto y planificación familiar. “Hablamos con las chicas para que tomen conciencia de lo que implica tener un hijo. Que no se trata de que se hagan cargo sus padres”, explicó Mansilla. “Además, en el caso de las chicas muy chicas, el aparato reproductor no está del todo desarrollado y se puede generar un embarazo de riesgo”, señaló.
El especialista dijo que en los dispensarios “se les dan las pastillas, los anticonceptivos inyectables, DIU, tienen todo”. Y concluyó: “Sería ideal que se brinde información en las escuelas. Antes solíamos hacer charlas en las escuelas y centros vecinales”.