Se inaugura este domingo el Museo de Muñecas Antiguas Argentinas, un proyecto de la docente e investigadora Liliana Guiñazú que cuenta con el apoyo del Municipio, y que propone un recorrido por estos juguetes que marcaron al país a lo largo del siglo pasado.
Tal como lo describe su creadora, se trata de “una muestra de objetos culturales que son parte de nuestro patrimonio, material e inmaterial: material, porque estas muñecas se construyeron con diferentes materiales, son unidades tangentes, palpables; e inmaterial, porque cada una de ellas es una representación social, compartida”. Y describe que a través de cada muñeca es posible recuperar concepciones de cada época, acerca de lo femenino, de la moda, de la educación, de los juegos de la infancia. “Cada muñeca es, además, una obra de arte, una creación, en muchos casos artesanal”, señala.
Son más de 50 muñecas que circularon en el país, durante los años 1940 - 1980, “hablamos de muñecas, de juguetes, de objetos, y también de signos, dice Guiñazú, quien considera que “cada ejemplar es un signo que conlleva significados que van más allá de su uso, valor económico, materiales, entre otros puntos”, y agrega: “Cada pieza es un bien inmaterial que recupera vidas pasadas, épocas, costumbres, vivencias. Cada muñeca es un signo de los vaivenes culturales, sociales, industriales, de Argentina”.
La creadora de este espacio que funcionará en Río Cuarto desde el domingo, indica que, por un lado, hay detrás una constante investigación que recorre las condiciones de producción y ofrece información acerca de un contexto social, cultural, y económico de Argentina, en una época en particular y tomando el objeto-juguete-muñeca como el discurso contenedor de esas huellas.
Por otro lado, asegura que se estudian las condiciones de reconocimiento, a través de relatos testimoniales de quienes logran interactuar con los signos, recuperando vivencias y llevando los hechos a una actualización de la memoria que resignifica. Toda esta información, con el eje puesto en la colección de muñecas, constituye los datos que se van mostrando por medio de audiovisuales y que el visitante del museo puede detenerse a mirar.
“El recorrido tiene que ver con la época, con el contexto social y cultural de cada época, con los materiales, todo está relacionado. Hubo una época que fue de mucha producción, en la década del ‘50 tuvimos un período en el que la producción juguetera en general fue muy fuerte”, indicó Guiñazú.
“El mobiliario que las acompaña y algunos otros objetos de época complementan la muestra”, dice Guiñazú, que completa:“Se propone mantener una agenda con espectáculos, charlas con temáticas afines y otras que pudieran surgir a partir de la motivación del público”.
En diálogo con Puntal, la creadora del espacio señaló que este domingo abrirán entre las 15 y las 20 hs, “es un proyecto que tengo desde que empecé a incursionar en el coleccionismo, y ahora puedo concretar con el acompañamiento del Municipio, y la ayuda del Museo Histórico Regional”, sostuvo Guiñazú, sobre este museo que funcionará los fines de semana en un salón de la calle Guardias Nacionales 1832.
Se trata de un espacio privado que durante la semana funcionará como punto de encuentro para actividades culturales, como talleres de danzas y cursos de capacitación, que acompañarán a la muestra que abrirá los fines de semana.
“Yo soy docente de Semiótica, trabajo con signos y en un comienzo ese era el nombre de la colección, ‘Signos’, porque entiendo que cada muñeca es objeto que deja lugar a toda una historia cultural del país”, dijo la coordinadora, y señala que la investigación es muy complicada considerando que se trata de elementos de 1940, 1950, y los materiales que se utilizaban se rompían fácilmente. “Es muy difícil conseguir muñecas en buen estado”, señaló.
Indicó que hace 10 años empezó a coleccionar las muñecas, que ya superó los 50 artículos, “son las que circularon en el país entre 1940 y 1990”, completó.
- ¿Cómo está organizado el recorrido de la muestra?
- El recorrido tiene que ver con la época, con el contexto social y cultural de cada época, con los materiales, todo está relacionado. Hubo una época que fue de mucha producción, en la década del ‘50 tuvimos un período en el que la producción juguetera en general fue muy fuerte, y en este contexto las muñecas, por eso hay muchas de esos años.
- ¿Qué tipo de muñecas hay?
- Están las niñas y los bebotes, que también tiene que ver con que era el bebé de la nena. Es interesante estudiarlas desde la perspectiva de género. Uno de los registros que voy recuperando es a través de la revista Billiken, que es donde las publicitaban. En estos avisos se ven datos de la época, qué se promocionaba y de qué manera se buscaba seducir para la venta de la muñeca. La mayoría eran muñecas destinadas a una clase social alta, y es interesante trabajar con estos contenidos.
En este sentido, Guiñazú comentó que también cuenta con una colección de revisgtas Billiken que esperan en algún momento sumarla a la muestra del nuevo museo. “Era una revista que también es difícil conseguir, porque en aquella época la Billiken servía para la casa para la escuela, como entretenimiento, la recortaban, y no es sencillo conseguirla de buena calidad y completa”, aseguró la coordinadora del museo.
Luis Schlossberg. Redacción Puntal

